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  <pubDate>Sat, 10 Jan 2009 07:35:18 GMT</pubDate>
  <title>Persona 4: viñetas Kanji/Naoto ♥.</title>
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  <description>Procedo a comenzar con mi posible bombardeo de viñetas (y, quizás, hasta un one/two-shot) basadas en el Persona 4. Esta vez le toca a mi OTP &lt;s&gt;(en cristiano, mi pairing-más-preferido-OMG-love-♥)&lt;/s&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Mala combinación.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Persona 4.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing:&lt;/b&gt; Kanji/Naoto.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Hoy en día, cualquier cosa puede ser perjudicial para la salud. O quizás es que, para Kanji, Naoto Shirogane + noticias inesperadas + muestras de afecto es una &lt;i&gt;muy&lt;/i&gt; mala combinación.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencias:&lt;/b&gt; Spoilers sobre Naoto (sí, eso que te enteras cuando peleas contra su shadow. &lt;s&gt;¿Sigue siendo spoiler?&lt;/s&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Estar estancado en la entrada de un templo un lapso de tiempo mayor a quince minutos, decidiendo si entrar o no, seguramente &lt;i&gt;no&lt;/i&gt; era sano. Pero, diablos, era algo que Kanji no podía evitar y que quizás lo mantuviera así un buen rato más. Podía adentrarse en el camino empedrado de una vez o podía quedarse allí parado hasta que algo lo obligara a moverse, pero lo cierto era que no parecía tener la voluntad necesaria para tomar una decisión. Sus neuronas se negaban a colaborar las unas con las otras para hacer &lt;i&gt;algo&lt;/i&gt;, lo que fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que era absolutamente normal cuando se trataba de estar a solas con Naoto. Porque la figura que divisaba en el templo, frente al altar, era sin dudas la de Naoto. Estaba seguro, de hecho, de que podría incluso haber reconocido su silueta en medio de la niebla del invierno pasado. No que fuera gran cosa, claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se le había ocurrido la posibilidad de continuar con su paseo sin sentido por el distrito comercial. Sus piernas estaban listas para emprender el camino hacia ella. Primero, porque Naoto no era el tipo de persona que pasara su tiempo libre en un templo; eso hasta él podía deducirlo. Segundo, porque había escuchado a Rise parlotear sobre lo pensativa que la veía últimamente; no de la manera habitual, sino como si estuviera preocupada por alguna cosa. No podía simular que nada sucedía y seguir con lo suyo. Era impensable hacer caso omiso de aquella situación. Naoto —quizás, solo quizás— necesitaba ayuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, ella se movió. Antes se encontraba de espaldas a él; ahora había girado, posiblemente para salir de allí. De pronto, Kanji recobró la movilidad. Tenía que hacer algo. O caminar hacia ella o apartarse de su camino. De cualquier manera, no tendría tiempo de huir; el encuentro se produciría igual, tarde o temprano. Era hora de demostrar de lo que estaba hecho. Movería su trasero hasta Naoto, hablaría con ella y todo iría bien. Perfecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin pensarlo dos veces, apretando los puños y adoptando una postura agresiva que delataba su nerviosismo, hizo que sus pies se movieran uno tras otro camino al altar. Sorprendido por lo bien que lo estaba haciendo, no se dio cuenta de que Naoto no iba a ningún sitio. Simplemente había girado para sentarse en los escalones de la fachada del templo. Cuando Kanji lo notó, ya era demasiado tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh. Kanji-kun.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incluso para alguien tan poco observador como él no hubiera pasado por alto que, antes de componer su habitual expresión de “soy una con el universo y todo va bien conmigo” y hablar con la suavidad de siempre (¿...&lt;i&gt;por qué&lt;/i&gt; tenía que hablar de esa manera, demonios?), había estado observando el suelo con... bueno, con una cara rara. Kanji no sabía de qué se trataba, pero se veía rara en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—H-hey, Naoto —correspondió el saludo—. ¿...Qué haces aquí? —Le hubiera gustado aclararle los motivos de su pregunta, pero explicar cosas no era su fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naoto esbozó una ligera sonrisa, como si hubiera entendido perfectamente a qué se refería. Kanji hizo un esfuerzo por que no se notara que había comenzado a sudar en un día primaveral muy poco templado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Puedo imaginar que es al menos curioso verme en un lugar como este —respondió, haciéndose un poco a un lado. ¿Lo... lo estaba invitando a sentarse junto a ella?—. Simplemente, se trata de un sitio tranquilo donde resulta fácil ordenar algunos pensamientos sin distracciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin cruzársele por la cabeza que él podía ser una de esas distracciones, se le ocurrieron un montón de excusas estúpidas para rechazar su invitación, pero su cuerpo reaccionó por sí solo y, antes de darse cuenta, estaba sentado sobre aquellos viejos escalones de madera. A una distancia prudente de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Uhm? Y... ¿e-en qué piensas? —Las palabras casi salieron solas y atropelladas de su boca. Lo que era, en cierto modo, un alivio, porque no sabía cómo estaba llegando tan &lt;i&gt;lejos&lt;/i&gt; con aquella conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naoto guardó silencio unos momentos. Otra vez había bajado la cabeza, solo un poco, mientras ese aire tan raro volvía a sus ojos. Finalmente, habló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mi abuelo me ha preguntado cuándo volveré. A mi... hogar, la propiedad Shirogane. He estado meditando ese asunto últimamente&lt;b&gt;[1]&lt;/b&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kanji tardó unos segundos en comprender. Cuando lo hizo, fue como si le hubieran dado un golpe en la cara. ¿Pero qué mierda estaba diciendo? ¿Que quería volver a dónde? ¿Qué quería... irse?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡No &lt;i&gt;puedes&lt;/i&gt; irte! —exclamó, como si fuera absolutamente obvio y elemental que no podía hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, estiró el brazo y le tomó bruscamente una mano, mirándola como si estuviera loca. Después de todo, no debía tener idea de lo que estaba diciendo. Claro que no. Airado, no reparó demasiado en la mano pequeña y fría que tenía apresada dentro de la suya; los brazos de ambos colgando en el espacio que había entre ellos. Cuando finalmente se dio cuenta, sintió cómo la sangre se le agolpaba en la cabeza. Maldita sea. Volteó la cara hacia otro lado, pero aún así no le soltó la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naoto, perdiendo la compostura por un momento, lo imitó: primero lo observó atónita ante aquella afirmación; después, desvió la mirada también, con el mismo tono rojizo en las mejillas. Tampoco hizo ningún esfuerzo por zafar su mano del agarre de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eh... Quiero decir... —balbuceó Kanji— Y-yo no... Yo y los demás no podríamos soportar que te fueras. Souji-senpai se marchó hace tan poco y no... Uhm...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hm —dejó escapar ella. Ambos continuaban sin mirarse. Pero Naoto volvió a sonreír, apenas un poco, una sonrisa minúscula—. Dudo seriamente que extrañen tanto mi presencia como la de senpai.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Por supuesto que sí! —volvió a exclamar Kanji, apretando más fuerte sus dedos entre los suyos, girando otra vez la cabeza hacia ella. Su impulsividad le daba el valor para mirarla a la cara. Sin embargo, tuvo que desviar los ojos para continuar hablando, mientras se rascaba la cabeza— N-nadie querría vivir en un pueblo donde no hay una detective molesta haciendo preguntas por todos lados cuando pasa algo raro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naoto parpadeó un par de veces, pero después asintió con la cabeza. Se incorporó y deslizó su mano hasta dejarla libre. Kanji movió los dedos, como si ya extrañara los de ella, sin entender por qué se había soltado. Si por él hubiera sido, podrían haberse quedado de esa manera un largo, largo rato. Se puso de pie también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno... Solo ha sido una pregunta. Yo... no estoy segura de querer regresar tan pronto —murmuró Naoto, otra vez con esa sonrisa pequeña y ligera, que apenas flotaba en su rostro. Acto seguido, volvió a sonrojarse y, sin previo aviso, se quitó el gorro azul que llevaba en la cabeza—. G-gracias, de todas formas, Kanji-kun.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acortó con un par de pasos la distancia que había entre ambos y recargó suavemente la cabeza contra su pecho, en una inusitada expresión de afecto o quizás de agradecimiento. Lo que fuera, era demasiado para Kanji. Su voz, su cara ruborizada, su cabello oscuro libre, estando tan cerca de él... Demasiado. Muy-mucho-demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la sangre subió a ritmo vertiginoso otra vez hacia su cabeza, comenzó a sentirse mareado. Quería contestar o corresponder el gesto —&lt;i&gt;moría&lt;/i&gt; por hacerlo, de verdad—, pero no podía. Aquello podía terminar de dos maneras: o moría desangrado por hemorragia nasal o moría por desmayarse y romperse la cabeza contra el suelo. De cualquier manera, tales situaciones causadas por Naoto, de verdad valían la pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;[1]:&lt;/b&gt; En la versión en inglés del juego, Naoto habla del &lt;i&gt;Shirogane estate&lt;/i&gt;. Se me ocurrió que lo más apropiado sería usar &quot;propiedad&quot;. Supongo que se entiende la idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Si algo puede fallar, fallará.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Persona 4.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing:&lt;/b&gt; Kanji/Naoto (+ Rise).&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Hora del almuerzo, Kanji, Naoto y una caja de galletas de animales.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencias:&lt;/b&gt; Spoilers sobre Naoto (sí, eso que te enteras cuando peleas contra su shadow. &lt;s&gt;¿Sigue siendo spoiler?&lt;/s&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid2&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;—Realmente escapa a mi comprensión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kanji dio un respingo. De hecho, estuvo a punto de incorporarse de un salto y arrojar por los aires la caja que sujetaba celosamente entre sus manos, pero sus reflejos se comportaron como los de una persona normal —...más o menos— y tan solo sus hombros se sacudieron un poco, en señal de sorpresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—N-naoto —balbuceó, en una especie de saludo, levantando la cabeza a regañadientes hacia ella, que había aparecido aparentemente de la nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, lo más probable es que hubiera entrado por la puerta del aula, dispuesta a hacer tiempo antes de que sonara la campana que anunciaba el fin de la hora del almuerzo, pero él estaba demasiado concentrado en sus propios asuntos como para notarlo. No es como si hubiera estado &lt;i&gt;hablando&lt;/i&gt; mentalmente con la caja de galletas, claro. Solo... intentaba llamar a su buena suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvo a punto de abrir la boca para preguntar qué era lo que “escapaba a su comprensión”, pero, como de costumbre, ella se adelantó a responder a la pregunta aún no formulada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Rise se comporta exactamente de la misma manera cuando tiene una de esas en las manos&lt;b&gt;[1]&lt;/b&gt; —comentó, señalando con ligero interés su caja de galletas. Acto seguido, tomó asiento detrás del pupitre vacío junto al de Kanji. Él la miró sorprendido; aquella cercanía repentina no era algo que hubiera previsto—. Observa la caja fijamente durante minutos, como si estuviera... rezándole —Hizo una pausa y compuso una expresión que denotaba cierta resignación—. Jamás me ha dejado tomar siquiera una.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante ese encantad... Es decir, expresivo (¡expresivo! Nada más que expresivo) gesto, Kanji arrancó de un manotazo la tapa de cartón y colocó de un golpe su caja de galletas frente a ella, dedicándole una mirada... intensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿E-eh? Oh, no. No es necesario que... —comenzó Naoto, pero él movió un poco más la caja hacia a ella, dejando muy clara la &lt;i&gt;decisión&lt;/i&gt; que había tomado— ¿D-de verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kanji asintió con la cabeza y ella, un tanto cohibida, estiró una mano para robar un par de galletas con forma de animales marinos del interior de la colorida caja. Él no pudo evitar echar un vistazo a las siluetas que había tomado entre sus dedos; sus músculos se relajaron al reconocer las mismas figuras de siempre. Pero su cerebro dejó de funcionar correctamente cuando Naoto le dio una mordida a la cabeza de un pulpo y esbozó una pequeña sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bastante bien —dijo, girando el resto de la galleta entre sus dedos para después metérselo en la boca—. Aún así, continúo sin explicarme por qué llevan cabo tan... &lt;i&gt;curioso&lt;/i&gt; ritual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kanji se vio incapaz de contestar; tan solo hizo una especie de gesto con la cabeza —que no tenía ningún significado concreto, pero Naoto no hizo más comentarios al respecto— y tomó él también un puñado de animales, que se llevó entero a la boca (dándole antes, por supuesto, la esperanzada ojeada habitual).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Curiosamente, se vieron pasando los últimos minutos de la hora del almuerzo juntos en el aula vacía, sumidos en un silencio que era incómodo pero no del todo desagradable, compartiendo aquella caja de galletas de animales. Estaban por acabar con las últimas estrellas de mar cuando Kanji lo vio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pingüino. EL pingüino. El maldito pingüino, allí, frente a sus ojos... Y entre los dedos de Naoto. La última galleta que quedaba en su mano. Yendo precisa y exactamente en dirección a su boca. No podía permitirlo. No &lt;i&gt;podía&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡NO! —exclamó, en voz muy alta, como si se le fuera la vida en detener aquella horrible crueldad del destino. ¿Por qué en aquel momento? ¿Por qué con Naoto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella lo observó sorprendida, con la preciada cabeza del pingüino entre los dientes, afortunadamente sin morderla aún. Se miraron unos segundos —Naoto sin tener idea de lo que estaba sucediendo; Kanji dejando a un lado todo lo demás— y, entonces, él se precipitó sobre ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tomó de las mejillas con ambas manos, acercándola a su rostro, y cerró suavemente sus propios dientes en torno a la parte inferior del pingüino, procurando hacerle el menor daño posible a la bendita galleta. No podía comérsela. Tenía que prevenirlo de alguna manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...El problema fue que “alguna manera” pasó, sin que supiera cómo, a primer plano. De pronto, el pingüino y sus largas búsquedas —solo él y sus cajas de galletas, sin éxito alguno— quedaron rezagados para dar prioridad a lo que de verdad importaba ahora. Naoto. Sus rostros estaban tan cerca el uno del otro que sus narices se rozaban. Incluso era capaz de sentir la suavidad y el calor (mucho calor) de sus mejillas bajo la palma de sus manos. Si hasta hace un par de segundos intentaba evitarlo a toda costa, ahora era él quien podría ser perfectamente capaz de tragarse la galleta si era necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Oh, por dios! ¡Si es que no puedo dejarlos cinco minutos solos! —exclamó una voz chillona desde alguna parte, para después soltar una feliz carcajada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos se sobresaltaron a tal punto que la galleta por la que se estaban... eh... &lt;i&gt;disputando&lt;/i&gt; salió volando por los aires y aterrizó en el suelo, a un par de metros del pupitre de Kanji. Alejándose lo más posible el uno del otro, observaron al unísono cómo Rise se acercaba a ellos, con cara de estar más emocionada que nunca en su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Eso fue lo más torpe, estúpido y adorable que he...!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, sucedió. Un claro “crack” resonó en el salón, un sonido mortal y traumático que Kanji sabía que recordaría por el resto de sus días. El ruido de una galleta con forma de pingüino siendo aplastada sin reparo por el zapato de una estudiante a la que le quedaba poco tiempo de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre y cuando Kanji saliera del estado de shock emocional en el que había entrado. Después de que Rise soltara una pequeña exclamación y retirara el pie, preguntando por qué había una galleta tirada en el piso, se quedó observando con expresión desolada el punto donde ahora se acumulaba una pequeña montaña de migajas. Meras migajas. Solo migajas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿...Kanji? —preguntó Rise, alzando una ceja con curiosidad ante el repentino mutismo de su compañero. En una situación habitual, hubiera comenzado a gritar por su muy inoportuna interrupción y las “idioteces” que decía. Sin embargo, apenas pestañeaba, con la mirada fija en el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Kanji-kun? —intentó Naoto, pero obtuvo la misma respuesta nula que ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, algo hizo &lt;i&gt;clic&lt;/i&gt; en la cabeza de Rise y comprendió todo. Su labio inferior tembló ligeramente y posó sus ojos suplicantes en Naoto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me digas que... Naoto-kun... ¿Era ese...? —señaló la poco afortunada pila de migas— ¿¡Era ese el pingüino!?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naoto, aún sin tener pista alguna sobre lo que estaba sucediendo —que, a pesar de la aparente nimiedad del asunto, parecía gravísimo para los otros dos—, asintió con la cabeza. Sí, creía recordar que el último animal que había tenido en las manos imitaba la forma de un redondeado pingüino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡No...! —lloriqueó Rise, llevándose las manos a la boca, profundamente afectada— ¡No!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La campana sonó. Aún angustiada, se encargó de tomar un papel y pasar a él la montaña de migajas, para después dejarla sobre el pupitre de Kanji y marcharse hacia su asiento sin decir una palabra, con el semblante descompuesto en una mueca de gran dramatismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naoto, por su parte, decidió dejar a Kanji donde estaba —aún inexpresivo, mirando los restos de la galleta— y dirigirse también hacia su propio sitio, aliviada, al menos, de que los otros dos hubieran olvidado la situación tan rara en que habían estado antes de que Rise llegara. A pesar de que frustraba enormemente su ego de detective, estaba segura de que había ciertas cosas que nunca lograría comprender. Pero, después de todo, tal vez fuera mejor así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;[1]:&lt;/b&gt; Por algún motivo, he olvidado cómo llama Naoto a Rise. No sé si es Rise-chan, Rise-san o solo Rise. Lo dejo en esta última, por si acaso.&lt;br /&gt;</description>
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  <pubDate>Tue, 23 Dec 2008 02:47:06 GMT</pubDate>
  <title>Persona 3: Velvet Christmas.</title>
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  <description>Mi bombita para el &lt;a href=&quot;http://community.livejournal.com/fandom_insano/94286.html&quot;&gt;árbol de Navidad&lt;/a&gt; (más información &lt;a href=&quot;http://community.livejournal.com/fandom_insano/94064.html&quot;&gt;aquí&lt;/a&gt;) de &lt;span class=&apos;ljuser ljuser-name_fandom_insano&apos; lj:user=&apos;fandom_insano&apos; style=&apos;white-space: nowrap;&apos;&gt;&lt;a href=&apos;http://community.livejournal.com/fandom_insano/profile&apos;&gt;&lt;img src=&apos;http://l-stat.livejournal.com/img/community.gif&apos; alt=&apos;[info]&apos; width=&apos;16&apos; height=&apos;16&apos; style=&apos;vertical-align: bottom; border: 0; padding-right: 1px;&apos; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href=&apos;http://community.livejournal.com/fandom_insano/&apos;&gt;&lt;b&gt;fandom_insano&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt; ♥.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Persona 3.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Velvet Christmas.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Elizabeth se ha puesto a cargo de preparar la Velvet Room para recibir la Navidad y a su visitante especial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Velvet Christmas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Me permites preguntar a qué se debe tal entusiasmo, mi querida Elizabeth? —preguntó finalmente Igor, sentado en su silla habitual, esbozando esa sonrisa que, en su rostro, siempre tenía algo de siniestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elizabeth se demoró en responder. Canturreando mentalmente una canción que había escuchado en algún sitio, ponía especial empeño en que una guirnalda brillante que había colgado de la mesa se quedara en su lugar. No había logrado convencer a su Maestro de que le dejara traer uno de esos árboles tan graciosos sobre los que la gente colgaba adornos y esferas de colores, pero estaba satisfecha con la decoración que había logrado. Un montón de guirnaldas doradas y plateadas abrazaban los pocos objetos que poblaban la Velvet Room; la humilde sugerencia de Igor de que su decoración estaba resultando demasiado exuberante había sido completamente rechazada por ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—La Navidad es una gran e importante celebración en &lt;i&gt;su&lt;/i&gt; mundo —contestó, aparentemente fascinada por aquella fiesta que no comprendía, pero que le parecía tan radiante y mística.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ah, ¿crees que tengamos una visita en este... día especial? —volvió a indagar el hombre, recargando la barbilla sobre el dorso de sus manos entrelazadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elizabeth solo sonrió, limitándose a tomar otra guirnalda de la caja y colocándola a un lado de la anterior. En la Velvet Room no existía aquello que los humanos llamaban tiempo, por lo que esperar no tenía el mismo significado allí. Su visitante habitual llegaría en un momento u otro. Ella estaba segura de que él sí sabría apreciar su fantástico sentido de la decoración.</description>
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  <pubDate>Mon, 29 Sep 2008 06:18:51 GMT</pubDate>
  <title>Code Geass: viñeta post-final.</title>
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  <description>Con el turn 25, que ha salido ayer domingo, ha terminado Code Geass. Todavía mi estado de ánimo está en &lt;i&gt;blank&lt;/i&gt;, cual moodtheme, pero no me quedé (cuando menos) tranquila hasta hacer una viñeta para el final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Code Geass.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; ...Y vivieron ¿felices? por siempre.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;ADVERTENCIAS: Contiene spoilers importantes del final turn, capítulo 25 de R2, final de Geass. He dicho.&lt;/b&gt; Hay notas al final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;...Y vivieron ¿felices? por siempre&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entró en el despacho fresco. El escritorio, en el centro de la habitación, estaba a rebosar de documentos y sobres. Sin embargo, Cornelia sonrió, feliz de tener tantas obligaciones de las cuales ocuparse. Era curioso. Trabajando detrás de aquella pila de papeles se sentía más útil que en toda su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus zapatos resonaron en su camino hasta la butaca. Se sentó en ella suavemente y se reclinó hacia atrás, observando al otro lado de la mesa. Guilford, que la había seguido desde la reunión, se acomodó en el asiento de enfrente. Estiró la mano hacia delante; ella se apresuró a hacer lo mismo y sujetarla. Sus dedos cálidos le devolvieron el apretón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Lo hará bien ella sola? —preguntó, con el semblante pensativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cornelia asintió para sí misma. Su mueca se transformó en una sonrisa triste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ella sabrá hacerlo —susurró. Su mirada se perdió en la unión de sus manos entrelazadas—. Nunnally tiene una gran fortaleza. Incluso si...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Calló. Pensar en esas cosas no tenía sentido ya. Ella, Nunnally, Guilford y todos los demás habían encontrado sus propios lugares. Era momento de ponerse en movimiento y hacerlo por todos aquellos que se habían quedado en el camino. Dedicó un pensamiento a Euphemia. Y sus ojos se llenaron de determinación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vamos —Soltó la mano de él y le dio una palmadita—. Hora de volver al trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;~&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando percibió la pequeña mariposa blanca revolotear por sobre su cabeza, Nunnally se quedó inmóvil. Era tan bella. Solo últimamente había tenido algo de tiempo para comenzar a ver realmente las cosas a su alrededor. Suza... Zero y Cornelia esperaban mucho de ella y en varios meses no había tenido siquiera un momento para pensar en sí misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella lo había aceptado. Trabajar y mantenerse ocupada era lo único que mantenía su cabeza libre de cualquier pensamiento o recuerdo que le trajera más dolor. Pero pronto descubrió que observar cosas mucho más sencillas de su entorno también despejaba su mente. Aunque no siempre funcionara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mariposa se acercó aún más a su rostro. Nunnally levantó la mano con cautela, lentamente; concentración en su rostro. Quiso tocarla, pero el insecto se alejó veloz ante la amenaza. El pecho le dolió. La mariposa blanca se alejaba y no podía hacer nada por detenerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos se ensombrecieron. Ella era fuerte, tenía que ser fuerte. Ahora el mundo veía atisbos de mejoría, las cosas se estaban poniendo en marcha. Pero su cabeza cayó hacia delante. No siempre era posible simular que los sacrificios eran necesarios para el progreso. No siempre podía fingir que estaba bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;~&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una maldición llegó a los oídos de C.C. desde abajo. No se molestó en moverse. Hizo una mueca de fingida irritación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Todavía no eres capaz de arreglarlo? —se burló, negando lentamente con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obtuvo respuesta. Segundos más tarde, otra maldición. ¿Qué tan inútil tenía que ser alguien para no poder reparar en un instante las riendas de un caballo? Suspirando, se incorporó y se asomó por el borde del vehículo. Sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Incluso te has lastimado? Tú nunca cambias —comentó, sin preocuparse en absoluto por la mano sangrante—. Da lo mismo. Sanará rápido. Lo bueno de la inmortalidad es que uno no tiene que gastar dinero en vendajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas sobre el final:&lt;/b&gt; Ciertamente, aún lo tengo demasiado &quot;fresco&quot; y no me decido qué creer al respecto. Sí acepto un punto y es que el final es ambiguo, da para libres y múltiples interpretaciones. Pero, en realidad, más allá de lo que apunta esta viñeta (y su título), aún no sé si me inclino por un Lelouch muerto realmente (argh. Qué dolor escribirlo), uno que ganó inmortalidad (de C.C. o de Charles) y se marchó junto con ella o una C.C. hablando con él al igual que lo hacía con Marianne. No lo sé. Todavía no. Pero realmente me gustó el final. Sea cual sea la opción correcta (o la que me decida a creer).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas sobre la viñeta:&lt;/b&gt; Quise escribir sobre Nunnally y sobre C.C. ni bien terminé el capítulo. Pero, finalmente, decidí juntar ambas cosas y agregar otro punto de vista, para el cual terminé eligiendo a Cornelia (y a Guilford, ya que estábamos, que juntos son amor). Sin embargo, hay muchos personajes de los que quiero escribir post-final. Espero encontrar pronto la inspiración para hacerlo.&lt;br /&gt;</description>
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  <pubDate>Sun, 28 Sep 2008 02:02:01 GMT</pubDate>
  <title>YOU and NOW.</title>
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  <description>Tres primeras viñetas para YOU and NOW~.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Amber.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Historia original:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://viiarcana.livejournal.com/4882.html&quot;&gt;YOU and NOW&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personajes:&lt;/b&gt; Amber, Liam.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Responde a:&lt;/b&gt; prompt nro. 22 de la &lt;a href=&quot;http://viiarcana.livejournal.com/3500.html&quot;&gt;tabla 30 frases&lt;/a&gt;, &quot;piérdete&quot;.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Piérdete, Liam. Que acepte que me has ganado esta vez no significa que no vaya a romperte la cara si me das la oportunidad.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencias:&lt;/b&gt; Incesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Así que me has ganado. Otra vez.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está reclinado sobre el tronco de lo que alguna vez fue un árbol, en lo que alguna vez fue un parque. Se ha quedado sólo para ver su silueta aparecer en lo lejos y sus ojos llenos de ira. Su trabajo ha concluido varios minutos atrás, pero aún así él prefiere esperarla. Como suele hacer. Fumando con desparpajo su cigarrillo y sonriéndole a la niebla sucia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella le da el gusto. Arrastra las botas por la tierra seca y deja que su frente se arrugue ante el olor de la carne y el humo gris que se alza a unos pocos metros sobre sus cabezas. Avanza hacia él, con la piel brillante de sudor y las manos llenas de barro y sangre. Lo observa fijamente, aún si no puede distinguir sus ojos ni su cara en la oscuridad. Sabe de antemano lo que hay en ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aire espeso y oscuro filtra la luz del cielo nocturno y se disuelve entre las estacas de madera, negras de abandono. La electricidad está muy lejos de allí. Pero ella se acerca y, si no puede ver con claridad su rostro, imaginárselo es exactamente lo mismo. La arrogancia en los labios y la expresión cínica en la mirada son las de siempre. El brillo largo del arma en su mano no. Pero no le preocupa. Sabe que no disparará contra ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Aún continúas pensando como un niño, Liam.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuerce los labios cuando llega a su lado. El cadáver despedazado, el calor sofocante y la niebla son una combinación repugnante. Le gustaría sacar su nariz de allí. En cambio, da los últimos pasos que la separan de él y lo observa con desprecio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ahora son mujeres jóvenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él no necesita responder. El cuerpo es fácilmente distinguible como el de una adolescente. Una niña. La sangre alrededor de su cabeza se ha secado demasiado rápido en la tierra árida. Echa al suelo la colilla del cigarrillo consumido, sin apagarlo, y suprime los centímetros de distancia entre ambos. Sus cuerpos no se tocan. Están a la misma altura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mmm. No eres tan adulta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los ojos de él brilla un deseo profundo y tangible. Ella no se inmuta. Lo ha visto ya tantas veces. No lo comprende y no pretende hacerlo. Sus dedos se mueven en el guante de metal filoso que tiene en la mano derecha, haciéndolo crujir. Se entierra aún más en su piel. Las heridas son demasiado viejas como para continuar sangrando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Podrías haberme matado una y mil veces si realmente lo desearas.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ni tan imbécil —susurra. El calor también se siente por dentro—. Eres predecible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El disparo a la garganta, la estrangulación, la fractura hecha con sus propias manos. La sangre escurriéndose entre los dedos y los crujidos de los golpes. Así le gusta. Para ella no prepararía una muerte diferente: sería la perfección del método. Pero no lo ha hecho y nunca lo hará. Ella tampoco. Jugar el juego es mucho mejor que finalizarlo y ganar o perder definitivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Piérdete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escupe la orden casi sin mover los labios. Las piezas chocan en el centro del tablero y después vuelven a sus respectivos extremos, listas para volver a comenzar. Es hora de marchar hacia el propio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él no se mueve. Su sonrisa es igual de desagradable que su mirada. Levanta la mano súbitamente y la empuja por detrás del cuello hacia él. No hay un punto intermedio entre la nada y el todo. Ahora es un intruso en su boca y su lengua choca con violencia contra la de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella le devuelve la jugada. Acepta el &lt;i&gt;beso&lt;/i&gt;. Segundos más tarde, la garra de metal clavada en su mano se estrella contra su pecho. Del todo a la nada. Él se tambalea hacia atrás por la fuerza del golpe. Pero se recupera rápido. Siempre lo hace. Se observan una vez más; intensidad, solo intensidad en la mirada ámbar de los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cadáver de la niña de piel de marfil no es importante. Solo un espectador. Una presa con muy poca suerte en medio de un juego sucio. Ninguno repara en la pequeña flor rota. Ella se da media vuelta y se va por donde vino. Él lo hace instantes después, exactamente de la misma manera, hacia el lado contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Por eso las relaciones entre hermanos tienen tanta mala fama.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Vassago.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Historia original:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://viiarcana.livejournal.com/4882.html&quot;&gt;YOU and NOW&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personajes:&lt;/b&gt; Vassago, Berith, Samael.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Responde a:&lt;/b&gt; prompt nro. 24 de la &lt;a href=&quot;http://viiarcana.livejournal.com/3500.html&quot;&gt;tabla 30 frases&lt;/a&gt;, &quot;ponme atención&quot;.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Pierdes el tiempo, Berith. Él no es Samael. No lo es ahora y no lo será nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid2&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;—Dantalion dice que les demos tiempo. Tiene razón; son capaces de destruirse entre sí si los dejamos. Pero quedarse aquí sin hacer nada... Es una mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vassago hizo una pausa para recargarse sobre una gruesa columna. Se cruzó de brazos y, aún observando ceñudo el suelo, masculló un par de maldiciones. No encontraba satisfacción alguna en permitir que aquellos imbéciles se mataran unos a otros sin participar también. Dejar que otros pelearan la batalla por ellos era muy diplomático, propio del estilo estratégico de Dantalion, pero muy lejos del suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Incluso podrían aliarse o, al contrario, no terminar de destruirse por completo. No es necesario que tengamos que esperar tanto para acabar de una vez con ellos —Bufó con hastío y levantó la mirada—. Ey. Ponme atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Berith no estaba haciéndole caso alguno. Casi con ternura, peinaba con los dedos el cabello castaño y deslucido del chico que descansaba en el enorme trono de metal, al fondo de la sala vacía y en penumbras. Él la observaba con sus ojos opacos, detrás de las ojeras pronunciadas, con expresión de profundo cansancio. Los labios de Vassago se torcieron en una mueca de disgusto al contemplar la escena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya déjalo, Berith —soltó, en tono brusco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cierra la boca, Vassago —le devolvió la orden, con la misma sequedad. Sus labios, sin embargo, no desdibujaron su sonrisa dulce—. Samael necesita a alguien que cuide de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven pálido, de aspecto fatigado, tomó con su mano los dedos de Berith y les dio un suave apretón, aprobando sus atenciones. Su deber era tormentoso, pero siempre decía que sus horas pasaban de manera más amena cuando ella gastaba su tiempo en él. A Vassago le disgustaba profundamente. Tanto el muchacho como que Berith se ocupara de cuidarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Él no es Samael, Berith —le recordó, sin molestarse en disimular su desagrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No. No lo es —aceptó ella, sin voltearse siquiera a mirarlo. De rodillas, enfrente del asiento frío y duro, acomodó la capa que cubría al joven—. Pero lo será. Pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vassago esperaba que fuera más pronto de lo que creían. Las cosas tenían que volver a ser como antes, cuando la atención de todos no estaba puesta atentamente sobre un estúpido niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dio media vuelta y se alejó del trono, con el disgusto aún latente en la mirada. Era probable que Alloces aún anduviera por allí a esas horas. Necesitaba urgentemente descargar su ira con alguien más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Dalena.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Historia original:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://viiarcana.livejournal.com/4882.html&quot;&gt;YOU and NOW&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personajes:&lt;/b&gt; Dalena.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Responde a:&lt;/b&gt; prompt nro. 03 de la &lt;a href=&quot;http://viiarcana.livejournal.com/3500.html&quot;&gt;tabla 30 frases&lt;/a&gt;, &quot;¿no vive aquí?&quot;.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Si no vive aquí, ¿dónde mierda está ese desgraciado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid3&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cuando la puerta se abrió de un tirón y el que salió por ella fue un chico delgaducho y de expresión contrariada, Dalena soltó un par de maldiciones en voz alta. La información que le había sonsacado a Liam parecía suficiente como para precisar que era en ese sucio edificio donde se escondía aquel bastardo. Sin embargo, lo único que había encontrado era un estúpido niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho se percató de su presencia y las arrugas de su frente se relajaron un poco. Dalena sabía que no era común para él ver a alguien como ella esperándolo en aquel inmundo callejón, exactamente frente a su puerta. Aunque su piel estaba pálida y debajo de sus ojos se dibujaban pequeñas ojeras rojizas, conservaba el esplendor de sus épocas de televisión, comerciales y pasarelas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le sonrió. Él, confundido y repentinamente entusiasmado, le devolvió el gesto, inmóvil en la oscuridad. Ella se acercó, con su porte seductor y su mirada altiva. Dudoso, el chico dio un par de pasos en su dirección. &lt;i&gt;Imbécil&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El golpe seco resonó en el callejón, pero Dalena no se inmutó. Había arrojado al sujeto contra el muro de su casucha, presionándole el cuello con las largas uñas y recargando todo su cuerpo contra el de él para mantenerlo quieto. Él apenas opuso resistencia; era débil, mucho más débil que ella. Volvió a sonreírle, mostrándole los dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Dónde está? —preguntó lentamente— ¿Trabajas para él? ¿O eres su cliente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico solo la observó, con sus ojos oscuros brillando perplejos. ¿Se atrevía a hacerse el idiota? Deseó tener la fuerza suficiente en las manos como para presionar hasta romperle el cuello. No tenía paciencia como para ocuparse mucho tiempo de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿¡Dónde está!? —repitió con violencia, apretándole el brazo con la otra mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—N-no sé de quién... —logró decir él, negando como podía con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dalena tiró del cuello del chico hacia ella y luego hacia atrás, con fuerza. El golpe produjo otro sonido que reverberó en la noche vacía. Él emitió un quejido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Ese hijo de puta de Byron! —masculló, con los dientes apretados y la mirada fría— ¿Dónde está?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—N-no conozco a nadie... A ningún... By... ron —susurró el muchacho, removiéndose un poco para zafarse de las garras de aquella mujer—. Aquí no vive nadie...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella soltó un gruñido ahogado y lo soltó. ¿Quién mentía? No le tenía más confianza a Liam que al mocoso que yacía ahora en el suelo, con la espalda contra la pared, recuperando el aliento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿No vive aquí? —preguntó, en un tono más bajo pero no menos agresivo— ¿&lt;i&gt;Cómo&lt;/i&gt; que no vive aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él volvió a negar con la cabeza. Y Dalena volvió a sentir deseos de partirle la cara. Pero se contuvo. La ventaja de estar completamente lúcida era que podía hacer coincidir su cerebro con su cuerpo. Quizás la satisficiera más hacerlo con Liam, pero no era lo mismo amenazar un poco a un niño debilucho que a un tipo como él. Emitió otro bufido y le propinó un puntapié en la pierna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si me entero que tienes algo que ver con Byron, te va a costar muy caro —le advirtió, observándolo con desprecio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego se dio media vuelta y se marchó del callejón, encendiendo un cigarrillo y dándole una brusca pitada. El tabaco no era suficiente para ella, pero era mejor que nada. Tendría que volver a empezar la búsqueda de aquel sujeto de nuevo. Ya no le importaba tanto el dinero; era una cuestión de venganza. No era tan fácil meterse con Dalena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero primero tendría que decidir cómo hacérselo saber también a Liam.&lt;br /&gt;</description>
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  <category>ficción original</category>
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  <pubDate>Thu, 18 Sep 2008 22:40:54 GMT</pubDate>
  <title>Viñetas para el drabblethon de C!&amp;R: Code Geass y Darker than BLACK.</title>
  <link>http://chimeramistress.livejournal.com/13598.html</link>
  <description>Ah, qué abandonado tengo mi LJ */pat*. Pasa que estoy en un típico periodo de bloqueo escritoril, más allá de que tengo mucho que organizar en cuanto a mis historias y fanfics (me estresa ver todo esto sin acomodar xD).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy solo tengo algunas viñetas que hice para el &lt;a href=&quot;http://community.livejournal.com/crack_and_roll/62322.html&quot;&gt;primer drabblethon&lt;/a&gt; de &lt;span class=&apos;ljuser ljuser-name_crack_and_roll&apos; lj:user=&apos;crack_and_roll&apos; style=&apos;white-space: nowrap;&apos;&gt;&lt;a href=&apos;http://community.livejournal.com/crack_and_roll/profile&apos;&gt;&lt;img src=&apos;http://l-stat.livejournal.com/img/community.gif&apos; alt=&apos;[info]&apos; width=&apos;16&apos; height=&apos;16&apos; style=&apos;vertical-align: bottom; border: 0; padding-right: 1px;&apos; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href=&apos;http://community.livejournal.com/crack_and_roll/&apos;&gt;&lt;b&gt;crack_and_roll&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;. Están posteadas allá en forma de comentario, pero quiero dejarlas por acá también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Ah, son poquitas. La maratón justo me agarró en malas épocas de inspiración. Quizás los combos que no hice los aproveche más tarde para viñetas independientes).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Obsesión.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Code Geass.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing:&lt;/b&gt; Rolo/Nunnally.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Dueme, Nunnally. Tu &lt;i&gt;onii-sama&lt;/i&gt; ya no podrá salvarte.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencias:&lt;/b&gt; Spoilers de R2 (hasta el capítulo 17). UA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su mano se deslizó por aquella mejilla suave, pálida, aún cálida. Estática, con los labios inexpresivos, parecía tan solo dormida, soñando en brazos de la inconsciencia, que inventaba pesadillas en su mente. Era bonita. Aún si no se asemejaba a su hermano, era...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rolo apartó la mano bruscamente. &lt;i&gt;Capturen a la Gobernadora General sana y salva&lt;/i&gt;, había sido la orden de Zero. Sana y salva. Viva. Pero ya era demasiado tarde. Los sujetos que habían sido enviados junto con él no eran más que cuerpos mutilados sobre el suelo. Los guardias que debían protegerla no habían sido lo suficientemente rápidos. Nunnally yacía muerta en un intenso mar de su propia sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había sido su culpa. No tendría que haber mencionado a su hermano (de ella, de él) de esa manera. Como si &lt;i&gt;realmente&lt;/i&gt; fueran lo más importante el uno para el otro, excluyéndolo de su relación especial. Había sido su culpa desde que había clamado por &lt;i&gt;onii-sama&lt;/i&gt;, desesperada, como si él debiera dedicar su vida a salvarla de aquello que la amenazaba (aquello que acabaría con ella).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, mientras más llamaba Nunnally a su salvador, más se crispaban los dedos de Rolo alrededor de su garganta, más golpeaba con violencia su cabeza castaña contra el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba muerta. Todos allí estaban muertos. Solo él, autor y testigo, sabía qué había ocurrido en aquella sala de seguridad. Pero no se marchó. Se sentó en el piso, junto al cadáver de la hermana de su hermano, a esperar. Solo a esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid2&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Cuentos de hadas.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Code Geass.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing:&lt;/b&gt; C.C./Nunnally.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Había una vez, una niña que le robaba el amor a la gente.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas:&lt;/b&gt; No contiene spoilers explícitos, pero es necesario haber visto el capítulo 15 de R2 para entender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No conocía ese cuento —susurró Nunnally, sonriendo un poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus mejillas continuaban sonrojadas, pero ella afirmaba sentirse mejor. El medicamento que le había proporcionado Sayoko antes de retirarse a cumplir con otros deberes comenzaba a hacer efecto sobre su alta fiebre. C.C. sintió como apretaba más su mano entre las suyas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es un cuento muy viejo —le explicó, observando sus dedos blancos y frágiles. Pero, aunque su cuerpo fuera débil, Nunnally era fuerte. Lelouch se preocupaba demasiado—. Y un poco triste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunnally asintió, apenas moviendo su cabeza recostada en una pila de almohadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y qué sucedió con ella? —preguntó— ¿También murió?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—En su pueblo nunca más volvieron a verla —narró C.C., esbozando una breve sonrisa nostálgica—. Pero por mucho tiempo, incluso cientos de años después, se continuaba diciendo que aún seguía viva, en este mundo. Quizás intentando devolver el amor que había robado a toda aquella gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cuando era pequeña solo leía cuentos de hadas. De esos con bellas princesas que sufren alguna tragedia y siempre son rescatadas por príncipes azules y hadas mágicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Prefieres ese tipo de cuentos? —curioseó C.C.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —rió Nunnally. Parecía cansada, pero divertida—. Prefiero los que cuentan las cosas de verdad. Sin hadas ni príncipes. Las cosas no suceden por arte de magia —hizo una pausa, sin dejar de sonreír—. ¿Crees que consiguió devolver ese amor que había tomado de la gente de su pueblo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;C.C. acarició suavemente una de sus manos y le devolvió el apretón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quizás —murmuró—. Quizás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid3&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Esta noche.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Code Geass.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing:&lt;/b&gt; Kallen/Naoto.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Kallen tiene confianza ciega en su hermano. Porque si él esta ahí, todo saldrá bien, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Onii-chan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naoto sonrió antes de voltear. La voz de Kallen era inconfundible para él. Dejó a un lado el plano que estudiaba y se movió un poco en el sofá raído. Ella se acercó y se dejó caer a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Este es el edificio? —Kallen se inclinó sobre la mesa y observó la lámina— El edificio de mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—La planta más alta. Pensamos que allí es donde llevaron el cargamento que estamos rastreando. Posiblemente así sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naoto le pasó un brazo por los hombros y asintió con un brillo especial en los ojos. Su hermana admiraba su confianza, a veces un poco falta de modestia, pero era lo que lo hacía acertar la mayor parte de las veces. Sin embargo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es una misión peligrosa —le recordó, estirándole una mejilla. Se invertían los roles: él hacía las &lt;i&gt;travesuras&lt;/i&gt; y ella lo regañaba—. No te emociones por ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te preocupes por ello —la imitó Naoto, aún sonriente, revolviéndole el pelo con una mano—. Somos japoneses. Britannia tendrá la tecnología, pero nosotros tenemos la unión y la estrategia. No lo olvides.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kallen afirmó con la cabeza. No la convencía en absoluto, por supuesto, pero ir contra el Imperio era una decisión que ninguno de los dos se cuestionaría jamás. Aún si eran tan pocos y tenían metas quizás demasiado pretenciosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Solo pido que no te lances contra los britannianos con un arma en la mano —se burló. Pero su gesto era sincero. Sus ojos rodaron por la cicatriz roja que cruzaba su brazo—. No seas tonto, onii-chan. No podríamos hacer esto sin ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi por inercia, recostó su cabeza contra el hombro de él. Tal y como lo hacía desde pequeña. Con timidez, una pequeña sonrisa y los ojos cerrados. Él le devolvió el gesto y recargó el rostro contra su pelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mmmh —murmuró, pensativo—. Tú podrías ser una buena líder, ¿no crees?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Onii-chan!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid4&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Memorias.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Code Geass.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing:&lt;/b&gt; Kallen/Ohgi (+ Kallen/Naoto).&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; A veces, onii-chan y Zero se parecen.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencias:&lt;/b&gt; Spoilers ligeros de R2.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A veces... Zero y onii-chan...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El susurro de Kallen se apagó. Ohgi la observó. No esperaba tal comparación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Quieres decir que son parecidos? —preguntó, desconcertado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kallen guardó silencio unos momentos. Pensativa, negó brevemente desde el puesto más próximo al de Ohgi, que aquella noche nadie ocupaba. El Ikaruga se encontraba en espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sobre todo ahora, que ha vuelto... Que todos hemos vuelto... —volvió a detenerse. Ohgi no sabía que Zero era Lelouch. Tampoco debía saberlo. Pero, posiblemente, sus impresiones habían cambiado desde entonces— A veces creo que hace las cosas de la misma manera que las hacía onii-chan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él comprendió. Una sonrisa triste se dibujó en su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es como si se lanzase contra el enemigo y solo en ese momento planeara una estrategia, solo después de verlo —aventuró, jugando con los dedos de sus manos. Pensar que estaban donde estaban gracias a Naoto era una punzada de orgullo en el pecho—. Como si hiciera cosas ridículas que solo podrían salirle bien a él. Como si tuviera la misma estúpida confianza en...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soltó un bufido que Ohgi no supo interpretar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Solía volver y jactarse de su victoria aún si había estado a punto de perder hasta el último momento —Había dejado a Zero a un lado. Porque Ohgi lo sabía. Porque su voz se había vuelto vacilante y quebradiza—. Nos decía a todos que nos preocupábamos de más. Que era imposible lograr algo sin arriesgarse. Que-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Kallen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mano de Ohgi había aferrado con fuerza la suya. Sus ojos y su sonrisa habían dejado las pantallas para dirigirse a ella. Sabía infundarle confianza, al igual que hacía con su hermano. Después de todo, él siempre había estado allí, junto a ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zero, Kallen, Ohgi y todos aquellos que se habían animado a la rebelión, lograrían liberar a Japón de las manos de Britannia. Gracias a Naoto. Siempre gracias a Naoto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid5&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Profundas cicatrices.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Code Geass.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing:&lt;/b&gt; Nagisa/Shogou.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Después de tantos años, en apenas un par de horas de besos, lenguas, caricias, gemidos, disculpas y sudor, él volvía a ser Shogou.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencias:&lt;/b&gt; Spoilers ligeros de R2. UA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nagisa desliza la yema de su dedo índice por la vieja cicatriz, que cruza el párpado derecho de él, una y otra vez. Comienza desde el extremo superior y baja con suavidad hasta llegar al inferior. Su propietario duerme —sus lentes han quedado en el suelo—, pero a veces siente las cosquillas y se remueve un poco, inconsciente, buscando o alejándose de aquella mano cálida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le resulta al menos curioso pensar que, hasta hace unas horas, él no era más que &lt;i&gt;Asahina&lt;/i&gt;. “Tiempo sin vernos, Asahina” —con frialdad, desinterés—. “¿Qué es lo que pretendes, Asahina?” —molesta, con la irritación a flor de piel—. “Déjalo ya, Asahina” —ofuscada, mientras él besaba la palma de su mano—. Había sido Asahina hasta entonces y desde la muerte de Todou.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ahora volvía a ser Shogou, de pronto. Después de las lágrimas, la soledad, las peleas. Después de haber tenido a Japón de nuevo, de que su líder los dejara, de que se dieran cuenta de que el Shisei-ken ya no era lo mismo siendo solo ellos dos. Después de tantos años, en apenas un par de horas de besos, lenguas, caricias, gemidos, disculpas y sudor, volvía a ser Shogou.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No aquel Shogou que sonreía con burla cuando la pillaba mirando demasiado a Todou, ni tampoco aquel al que le brillaban los ojos con solo formarse la expectativa de un buen combate. Así como tampoco ella es la misma Nagisa que se enfadaba con sus bromas tontas en los momentos más serios o la Nagisa que miraba a Zero con desconfianza disimulada aún en las últimas instancias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero son Shogou y Nagisa otra vez, después de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid6&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Ramo de flores.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Code Geass.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing:&lt;/b&gt; Guilford/Cecile.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Guilford quiere agradecerle a Cecile sus cuidados en el hospital.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencias:&lt;/b&gt; Spoilers irrelevantes de R2.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Para mí? ¿De verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cecile sonrió y observó con cuidado el ramo de lirios que Guilford le acababa de ofrecer. Se sintió como una adolescente en una cita, con mejillas sonrojadas y un hombre apenado incluidos. Si obviaba a Lloyd, que los observaba desde su escritorio como si estuviera a punto de saltar del asiento para decir alguna estupidez, y el taller donde él había ido a buscarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Amablemente cuidó de mí la mayor parte de mi estadía en el hospital, Cecile —explicó Guilford, demasiado sobrio para aquel sitio con su traje de color claro—. No puedo más que agradecerle por ello con este presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Feliz —quizás porque había recibido un obsequio o porque alguien como Lord Guilford la estaba tratando de &lt;i&gt;usted&lt;/i&gt;—, Cecile se demoró en despacharlo. Solo unas cuantas charlas triviales más tarde, Guilford se retiro alegando que “posiblemente, deba volver al trabajo”. Ella cerró la puerta detrás de él y se volteó hacia Lloyd, con una sonrisa triunfante en el rostro. Él la miraba con la mejilla recargada sobre su mano, con su típica sonrisa burlona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Al menos él me ha agradecido por los cuidados y la comida que le he preparado —comentó ella, acercándose a un estante y tomando un recipiente de cristal para dejar el ramillete dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿La comida? —preguntó Lloyd, dramáticamente espantado— Realmente me compadezco de ese hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El florero improvisado, inevitablemente, terminó estrellándose violentamente contra su cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid7&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; ¿Quién tiene el control?&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Code Geass.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing:&lt;/b&gt; Lelouch/Viletta.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Aunque odie admitirlo, Viletta sabe quién tiene el control allí.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencias:&lt;/b&gt; Spoilers ligeros de R2.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—L-lo siento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viletta se sintió imbécil por decimoquinta vez aquella semana. Nunca antes había tenido que responder tan obedientemente a un mocoso estudiante de secundaria y, francamente, no era lo que más disfrutaba hacer. Hasta Rolo parecía ser más digno de respeto que ella en esa sala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es necesario que estén atentos a cualquier cambio que pueda producirse, sobre todo si se trata del personal educativo —Lelouch parecía no prestar atención a lo que decía, como si dar órdenes fuera innato para él. Ella frunció los labios—. No podemos permitirnos otro descuido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hizo a un lado las carpetas de datos que había estado hojeando sin mucho interés y se incorporó. Como de costumbre, Rolo saltó de su asiento detrás de él. Viletta, en cambio, no estaba de humor para salir de allí. Aquel sitio era silencioso, solitario y cómodo. Después de escuchar la puerta de seguridad cerrarse, se recostó sobre la butaca que ocupaba y cerró los ojos, relajando el ceño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ah, &lt;i&gt;profesora&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viletta volvió a abrir los ojos. Tanto porque Lelouch continuaba en la sala —estaba segura de que se había marchado— como porque la había llamado de aquella manera. Ese niño...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quizás sea conveniente que, en los próximos días, obvie mi inasistencia a sus clases —Lelouch se había inclinado hacia ella, recargando una mano sobre la mesa y mirándola fijamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viletta no respondió. Pero, ¿qué más podría hacer? Aquel mocoso daba las órdenes allí. Y, para colmo, la observaba de aquella manera. Si tan solo tuviera algo de poder para escaparse...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Supongo que podré inventarte una excusa —dijo, sin embargo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lelouch esbozó una ligera sonrisa y asintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Así es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, dedicándole una última mirada satisfecha, se irguió, dio media vuelta y se marchó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid8&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Castigo.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Code Geass.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing:&lt;/b&gt; C.C./Tamaki.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Se inclinó un poco más hacia él y sonrió, casi maliciosa. Sintió un escalofrió subirle por la espalda y tuvo miedo. ¿Estaba hablando en serio?&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencias:&lt;/b&gt; Spoilers ligeros de R2.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mmmh. Me pregunto qué castigo te daré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tamaki tiró del cuello de su uniforme, acalorado. Esa mujer no era normal. Posiblemente fuera algún tipo de demonio. Quizás Zero hubiera hecho un pacto con el diablo y...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había sido una sentencia. Se inclinó un poco más hacia él y sonrió, casi maliciosa. Sintió un escalofrió subirle por la espalda y tuvo miedo. ¿Estaba hablando en serio? Aquello le sucedía por hacerse el valiente y ofrecerse para ocupar un puesto de vigilancia en el Ikaruga —una de las noches más tranquilas, por supuesto—. C.C. había aparecido de súbito detrás de él, susurrándole al oído que tenían un asunto pendiente. ¿Cuál? “Oh. Claro. Tu mente de humano simple te ha permitido olvidar aquello de aprender a pilotear Knightmares y ser de alguna utilidad, ¿verdad?”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah. &lt;i&gt;Aquello&lt;/i&gt;. Aún si le juró que solo había sido una broma —porque, por supuesto, poco tiempo después ella había piloteado el Gawain durante la Rebelión Negra, y se había mantenido como líder interina de los Kuro no Kishidan, y había rescatado a Zero, y...—, ella estaba empeñada en hacerle saber que obtendría un castigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo inquietante era que no parecía ser un asunto que le importara demasiado. Como si hubiera estado aburrida y lo hubiese encontrado por casualidad para entretenerse un rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te interesa obtener un cargo importante, ¿no es así? —preguntó, sin dejar de sonreír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Tamaki se le cayó el alma a los pies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—N-no... Tú...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te preocupes. Me encargaré personalmente de ayudar a Zero a decidir dónde puede &lt;i&gt;ubicarte&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? ¡No! ¡C.C.! —Las exclamaciones, insultos de frustración y berrinches se entremezclaron. Ella no hizo caso y se marchó lentamente, quizás buscando otra cosa con la cual distraerse— ¡C.C.!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid9&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Recompensa.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Darker than BLACK.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing:&lt;/b&gt; Mao/Yin.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Mao recibe una recompensa inesperada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuenco rojo apareció finalmente por la puerta trasera, en manos de Yin, rebosante de comida. Mao dejó escapar un suspiro de alivio. Había estado largo rato maullando junto a la ventana cerrada de la tienda; no era normal que tardara tanto en sacarle su plato habitual de cada mañana. La vio inclinarse, tanteando el suelo para depositarlo sobre el césped seco, y recorrió con paso grácil el tramo que lo separaba de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estoy tan hambriento que... —comenzó, pero se detuvo al alcanzar el cuenco y echarle un vistazo a su contenido. Si su cuerpo de gato se lo hubiera permitido, se le habrían llenado los ojos de lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Comida de humanos! Carne, arroz, pescado, vegetales. Hasta podría apostar que llevaba alguna especie de salsa que olía agridulce. No como las sobras que le daba de vez en cuando aquella niña del restaurante; era comida &lt;i&gt;de verdad&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alzo la cabeza para observar a Yin. Su rostro estaba vuelto hacia el muro gris, pero levantó una mano y acarició el aire hasta encontrar las orejas de Mao. Pasó sus dedos suavemente sobre ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Fuiste valiente —dijo en un susurro apagado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si se refería a lo que había sucedido dos noches atrás, Mao más bien pensaba que no había tenido tiempo de demostrar valentía alguna. Después de todo, no podía evitarlo: le repelía el agua. Y, cuando había tomado prestado el cuerpo de aquel cuervo, no había podido manejarlo siquiera. Vaya héroe estaba hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, estiró más el cuello y frotó su cabeza contra la mano que ella mantenía extendida.  Después de todo, hacía todo lo que podía desde su condición. Y, de vez en cuando, no venía mal una recompensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid10&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Divididos.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Darker than BLACK.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing:&lt;/b&gt; Amber/November 11.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; ...Solo espero que abras los ojos antes de que sea tarde.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencias:&lt;/b&gt; Insinuaciones sexuales, nada explícito. Spoilers sobre Amber.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas:&lt;/b&gt; Amber es &quot;February&quot;, para algún despistado :).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ya te vas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;February hizo caso omiso de la pregunta y continuó abotonándose la camisa. A November no le quedó más opción que observarla en silencio, con una sonrisa a medias en el rostro, apenas cubierto por las sábanas revueltas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella no estaba apurada, pero se movía como si estuviera inmersa en su propio mundo, ajena a él. Se recogió el cabello, se calzó los zapatos, hizo un viaje hasta el lavabo para lavarse la cara y volvió a la habitación a buscar su abrigo. Su rostro lucía aquella enigmática sonrisa que adoptaba siempre que tramaba algo y no se esforzaba en ocultarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;November suspiró, mientras la miraba colocarse el suéter, y estiró el brazo hacia la caja de cigarros que descansaba en la mesa de noche. February lo detuvo, sujetándolo con su pequeña mano de uñas mordidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Vas a meterte en un lío y no me invitarás? —preguntó él, desistiendo de alcanzar el paquete y tomando suavemente un mechón de su cabello claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;February no se inmutó. Continuaba sonriendo; una sonrisa dulce, casi inocente. Casi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eres débil, &lt;i&gt;November&lt;/i&gt; —A él le pareció que ella pronunciaba su nombre con un dejo de ironía—. Si te contara mis travesuras... Sé que no estarías dispuesto a venir conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;November no contestó. Su sonrisa era torcida, amarga. Tenía razón y no le costaba admitirlo. No se fiaba de aquella jovencita encantadora, conocedora de los secretos del tiempo, misteriosa hasta cuando tomaba su café hirviendo todas las mañanas o tenían sexo en medio de la sala de su apartamento. Le irritaba no saber nunca lo que pasaba por su cabeza; se había resignado a que no lo sabría jamás. Y, aún así, le dejaría el camino libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Solo espero que abras los ojos antes de que sea tarde —susurró February contra su oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo observó un segundo, le dio un beso suave en la frente y se marchó. Para siempre.&lt;br /&gt;</description>
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  <pubDate>Tue, 08 Jul 2008 00:01:45 GMT</pubDate>
  <title>Innocent Venus viñetas.</title>
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  <description>Dos viñetas de Innocent Venus. Tienen aires muy diferentes entre sí; una ronda entre el romance/drama y la otra evoca ciertos conceptos un poco &lt;i&gt;delicados&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Lost Reason.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personajes:&lt;/b&gt; Sana/Jo, Toraji.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencias:&lt;/b&gt; Spoilers del final de la serie.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas:&lt;/b&gt; Es linda y tierna porque la historia se merece un final lindo y tierno. Las estrofas son de la canción &lt;i&gt;Lost Reason&lt;/i&gt; de abingdon boys school (bájala de &lt;a href=&quot;http://www.mediafire.com/?dt9eln0tjz5&quot;&gt;aquí&lt;/a&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Lost Reason&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;You are the reason I&apos;m alive&lt;br /&gt;I can&apos;t take this any longer honey, please don&apos;t say good-bye&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún si no había vuelto a acercarse al piano, que aguardaba paciente en medio de la sala desde hacía tres años, Sana se tomaba todos los días un tiempo en aquel lugar. A veces eran unos pocos minutos; otras podía pasarse horas enteras sola, dando una y otra vez las mismas vueltas alrededor del instrumento, contemplando el mar por la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era una habitación grande, espaciosa. Y vacía. No había más que el enorme piano de cola blanco en ella, cuyas teclas no habían visto la luz desde que había sido colocado allí. Nadie más que Sana la visitaba. Poco a poco, su costumbre fue tornándose en un silencioso pacto; la sala del piano era un espacio privado que solo pertenecía a ella y al que solo ella tenía acceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su sorpresa fue justificada al voltear una tarde de verano y encontrar en la otra punta de la sala, recargado contra la puerta y sonriente, a Toraji.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sana se limitó a observarlo. No estaba disgustada —nunca estaría disgustada con él—, pero era tan anormal ver a alguien más allí que a sí misma que no se explicaba qué razones podían ser tan urgentes como para traspasar el muro invisible que existía entre la habitación y el resto de la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él se llevó una mano al mentón y le devolvió la mirada. Desde que el nuevo orden había sido aprobado finalmente por los Estados de Libertad y la toma del mando por parte de Nakahira y Toraji era un hecho, ya no llevaba aquel extraño kimono atado al revés. Sin embargo, nada ni nadie había podido disuadirlo de que dejara a un lado su inseparable y llamativo abrigo rojo. Se empeñaba en argumentar que, por más que momentáneamente estuviera del lado de la ley, no dejaba de ser &lt;i&gt;wakou&lt;/i&gt;. Incluso a veces, cuando se le daba por bromear, volvía a utilizar su viejo sombrero con la insignia pirata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sana —dijo, al fin—. ¿Quieres que lo saquemos de aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era la primera vez que le hacía esa pregunta. Aún si el piano había sido una petición de ella, Toraji sabía perfectamente que nunca había salido de sus cuerdas ni una nota. Cada tanto, le proponía venderlo o llevarlo a otro lugar. Leni siempre estaba de acuerdo. Pero Sana se negaba, moviendo la cabeza de un lado a otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Necesitaba el piano. Lo necesitaba aún si jamás había arrancado un sonido de sus teclas o colocado alguna partitura sobre él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sana —volvió a llamarla, rodeando el instrumento y acercándose a ella. Su mirada era suave, cálida, como cada vez que la observaba—. Vendrá. Confía en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se sobresaltó ligeramente. Él lo sabía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Toraji... —susurró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Necesitaba el piano. Porque si tenía el piano, aunque ese deseo latente de tocarlo que tenía de pequeña hubiera desaparecido, sabía que nunca olvidaría lo que había pasado tres años atrás. Todo lo que había pasado. No podía olvidarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, su vida era tan normal como lo era antes de la muerte de su padre. Asistía a la escuela. Tenía amigos. Tenía a Gora, que todavía requería unas cuantas reprimendas suyas. Tenía a Toraji, a Leni, a Hee-jin, a Nakahira-san. A todo el resto de la antigua tropa. Eran una &lt;i&gt;familia&lt;/i&gt; muy particular, pero, al fin y al cabo, podía presumir de llevar una rutina tranquila y en paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jo le había prometido que se volverían a ver. Pero habían pasado años. Si él no regresaba... La armonía de su nueva vida se tragaría lentamente su recuerdo. Su rostro, sus ojos, su sonrisa. Se perderían en las tinieblas de su memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los días acudía al encuentro de aquel traicionero piano, que no le permitía olvidar. Aunque le recordara que, tiempo más tarde, no se perdonaría a sí misma el haber dejado que Jo se marchara. Aunque le devolviera también a Jin y sus ojos ambarinos y su daga afilada y sus manos manchadas de sangre. Aunque le trajera una vez más ese dolor tan intenso que hacía que le ardiera el pecho. El paso del tiempo no hacía que aquellos sentimientos se aplacaran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, en medio de su miedo insano, también se colaba la voz de Jo y sabía que no podía olvidar. No podía despertar una mañana y descubrir que ya no recordaba su rostro o la forma de la cicatriz que llevaba en la espalda. No podía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos se inundaron de lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Toraji... —volvió a murmurar, sosteniendo su mirada. Él asintió y posó una mano sobre su cabeza, como cuando era una niña y quería salir en busca de Jo. Había crecido unos cuantos centímetros y su cuerpo y su cara ya no eran los mismos, pero, al final, continuaba siendo la misma pequeña que todas las noches tenía pesadillas con Gladiadores con vida propia y máscaras que desconocía—. Él... Jo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dedos de Toraji juguetearon suavemente con su cabello rosado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aquel sujeto... Yo confié en él —comentó, casi orgulloso por la elección que había hecho sobre Jo—. Aún lo hago. Jo te prometió que regresaría. Lo hará —Hizo una pausa y alejó la mano de Sana—. Y, si no lo hace, desenterraremos un Gladiador e iremos a patear su trasero para que vuelva de una vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió a llevarse la mano al mentón, como si en realidad considerara la opción. Solo él era capaz de bromear con algo como eso. Sana se enjugó las pocas lágrimas que habían rodado por sus mejillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Quieres llevarte el piano? —preguntó, siguiendo su mirada hacia el ventanal. El mar se mecía calmo detrás de los acantilados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Solo me lo llevaré cuando tú me pidas que lo haga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella asintió. Sana sabía que él no diría absolutamente nada si continuaba visitando diariamente aquella sala. Toraji sabía que ella lo seguiría haciendo. Pero, quizás...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oye. Gora está holgazaneando en el jardín. ¿No tienen trabajo por hacer estas vacaciones? —Toraji se encogió de hombros, aparentemente despreocupado por la situación, poniéndole discretamente fin al tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sana frunció el ceño. Tenía los ojos más brillantes de lo normal, pero su reacción fue la esperada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cuándo va a entender que no puede pasarse la vida sin hacer nada? —Se puso las manos en la cadera y, aún con un gesto de profundo rechazo, siguió a Toraji hacia fuera de la habitación, en dirección a los jardines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;I am the reason you&apos;re alive&lt;br /&gt;I can&apos;t take this any longer honey, don&apos;t leave me alone&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentado sobre una roca del acantilado, a salvo de la luz del sol por los retorcidos árboles que crecían en la tierra húmeda, Jo sonrió al divisar a Sana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecía estar sermoneando a Gora, como de costumbre. Con el cabello mucho más corto de lo que recordaba de hacía tres años, una nueva figura de adolescente y el rostro más afilado, más adulto. Pero con los mismos enormes ojos azules de siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella ya no necesitaba de alguien que la cuidara. Tenía tanta fortaleza como cualquier otra joven de su edad. Y la misma vida normal que todas ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, aunque ya no lo necesitara a su lado, él no dejaría de vigilarla desde la lejanía. Porque, después de todo, había prometido que la protegería. Siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Just one wish, before you deny yourself&lt;br /&gt;Stay with me, till I get high enough&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Más notas:&lt;/b&gt; Ok, no hay reencuentro feliz como yo quería. Pero estoy planteándome hacer una especie de continuación de esta viñeta~.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Conciencia.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personaje:&lt;/b&gt; Rin Kazuma (personaje original).&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencias:&lt;/b&gt; Spoilers del capítulo 8. ¿Un par de descripciones que quizás hieran alguna sensibilidad?&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas:&lt;/b&gt; Todos los personajes que aparecen en la viñeta, con excepción de Sana Nobuto y Maximus Drake, son de mi creación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid2&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Conciencia&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre se inclinó sobre la niña y posó una mano sobre su cabeza, en un gesto que pretendía inspirarle confianza, pero su mueca de desagrado no se inmutó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vamos, Sana, ya es hora de volver con tu padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sana ignoró sus palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Dónde están los demás? ¿Por qué no se van también? —preguntó, con la voz más aflautada de lo normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Volverán con sus padres poco después que tú —concilió el hombre, acariciándole el cabello con los dedos. Su sonrisa era fría y sus ojos estaban cubiertos por grandes gafas negras—. Están alistándolos para que puedan marcharse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un asomo de convicción afloró a los grandes ojos azules de la niña. Le creyó. A medias, porque continuó protestando. Rin no pudo escuchar su nuevo cuestionamiento, porque una mano se había cerrado con fuerza en torno a su brazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Doctora Kazuma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rin volteó. El ayudante del doctor Haneoka, un sujeto alto y demasiado corpulento para tratarse de un médico, estaba junto a ella. No lo había escuchado llegar a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Han terminado ya con los preparativos? —indagó, con su voz suave y determinante— ¿Los chequeos médicos están listos? ¿Han aplicado ya la anestesia completa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él asintió y, sin volver a mediar palabra, se dio media vuelta y echó a andar, con aparente prisa. Rin echó un último vistazo a Sana Nobuto, que aún no confiaba por completo en lo que le decía aquel hombre, y se dispuso a seguirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ayudante conocía con exactitud todas las combinaciones de las cámaras y corredores de máxima seguridad que atravesaron, así como su retina estaba perfectamente aprobada por los identificadores. Sus movimientos eran mecánicos y silenciosos. Cuando cruzaron la última puerta de grueso metal, que se cerró lentamente a sus espaldas, el balcón de observación se abrió ante los ojos de Rin. Haneoka, el director Takaki y el comandante Drake la observaron mientras caminaba hacia ellos. El joven que había ido a buscarla solo inclinó la cabeza ligeramente y se marchó por una compuerta lateral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—El proceso de extracción está a punto de ser iniciado —informó Haneoka, tendiéndole una carpeta—. Parece que los resultados de los últimos chequeos están en forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rin le echó una hojeada a los documentos, todos rotulados con “Vulcano Project” a la cabeza y diferenciados entre sí por nombres de pila. Asintió, conforme, y le devolvió los papeles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—En perfectas condiciones —convino, mientras Takaki encabezaba la marcha hacia los enormes ventanales que permitían una visualización completa de la sala de operaciones—. ¿Los estimulantes nerviosos ya han sido inyectados?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es el primer paso de la operación —Haneoka se acomodó los lentes y carraspeó—. ¿Se ha marchado &lt;i&gt;Venus&lt;/i&gt;?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rin no contestó de inmediato. Detrás de los cristales, media docena de camillas metálicas se alineaban, separadas unos cuantos metros entre sí. Sobre cada una de ellas descansaba un niño sin cabello, en estado de inconsciencia, boca abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí —contestó, sin apartar la vista de la veintena de médicos que trabajaban con los pequeños cuerpos, conectados por el pecho y las extremidades a amplias máquinas, que componían la base de cada camilla—. Será llevada nuevamente con su padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En silencio, los cuatro contemplaron cómo el hombre a cargo del proceso llamaba la atención de todo el resto y les daba la orden de administrar los exaltadores. Mientras los médicos comenzaban a inyectar en la base del cuello con jeringas de cañón mediano, Drake habló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es francamente curioso que el doctor Nobuto retire ahora a su hija.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Él está a cargo de las líneas principales del proyecto —aclaró Takaki, apenas interesado en el tema. Sus ojos se movían concentrados por las camillas y las manos de los médicos, que iban de aquí para allá—. A pesar de que &lt;i&gt;Venus&lt;/i&gt; sea la clave, actualmente está en su derecho de retirarla del centro cuando desee.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—De todas formas, la Fase Venus no podrá dar inicio aún en algunos años —Haneoka amplió los datos. Estaba siempre al tanto de todo—. La comprobación del correcto funcionamiento de Los Siete Niños llevará un tiempo. Los sistemas de conexión están configurados, pero destinados a funcionar, los primeros tiempos, en un rendimiento estándar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El comandante no volvió a interceder. Rin no prestaba atención; su mente se ocupaba de pensar en aquellos niños como meros objetos de experimentación en pos de lograr una tecnología perfecta. Después de todo, no eran exactamente humanos. Pero tampoco muñecos y ese era el problema: fueran lo que fueran, &lt;i&gt;estaban vivos&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mantengan la inconsciencia —La orden del médico a cargo se oyó por los altavoces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los medidores de los canales intravenosos de cada camilla fueron elevados casi a la vez. Estaban produciendo un choque entre la anestesia y los estimulantes. Aún se encontraban lejos de la estabilidad que pretendían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A este paso, las condiciones idóneas se darán aproximadamente en un cuarto de hora —comentó Takaki, cruzándose de brazos y alejándose del ventanal. Los grandes monitores que llenaban el muro circular se encendían de diferentes colores al plasmar las estadísticas de cada niño—. Doctora Kazuma, ¿ha revisado los informes del Departamento de Pruebas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rin hizo un esfuerzo por apartar la mirada de las operaciones que se efectuaban varios metros por debajo de ellos. Giró la cabeza hacia el hombre y asintió levemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Los simulacros han resultado de un 98% de compatibilidad —Por primera vez, se despejó del asunto que se estaba tratando allí—. Es impresionante. Nunca antes había visto cifras tan altas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso nos prepara un buen terreno para las pruebas una vez los Gladiators y los Siete Niños estén conectados... Seis —se corrigió a sí mismo con una leve sonrisa. Rin sintió un profundo rechazo por él—. Es prácticamente imposible que falle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le parecía un hombre despreciable, pero seguro de sí mismo y sus decisiones. Algo que ella no podría decir nunca de sí misma, aún estando en un punto en el cual se tornaba ridículo e insensato siquiera pensar en volver atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Condiciones listas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los altavoces llamaron la atención de los cuatro. Volvieron a reunirse inmediatamente frente a los cristales. Los cirujanos y sus asistentes, entre las camillas, se preparaban para dar comienzo a la segunda instancia del proceso. De los extremos de cada una se elevó una cápsula transparente, encerrando dentro los delgados cuerpos, por la cual cada encargado introdujo los brazos del lado derecho. Más cables se introdujeron por cada pequeña espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Inicia excisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los filosos escalpelos se abrieron paso por la piel en una recta perfecta, dando rienda suelta a la sangre, que se acumuló sobre el canal. El médico en jefe advirtió que no permitieran la pérdida innecesaria de sangre; les extraían periódicamente cierta cantidad para mantenerlos en el mínimo necesario. No debía ser un impedimento en la operación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Asistentes artificiales listos —Haneoka se había alejado hacia una máquina y hablaba mediante un micrófono. Rin supo que la información resonó también en la sala de allá abajo. Con ambas manos tecleaba velozmente sobre el tablero—. A la orden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cirujanos retiraron los brazos y la voz dio la orden precisa. Seis máquinas se desprendieron de la parte superior de cada camilla y se elevaron por encima de las mismas. Los hombres se encaramaron en sus puestos de control y dos brazos metálicos se introdujeron por sendas aberturas a cada lado de la cápsula de cristal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Inicia proceso de extracción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Infinitamente más precisos bajo el manejo de un experto cirujano, los brazos mecánicos seleccionaron la herramienta necesaria y comenzaron con la fase más complicada de la operación: extraer cerebro, columna vertebral y nervios principales de cada niño, para después ser contenidos en urnas con conexión a la más avanzada maquinaria de guerra, los Gladiators, robots enormes de forma humanoide que respondían a una relación piloto-máquina a través de aquellas terminales nerviosas de niños con genes especiales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando las garras metálicas se introdujeron en la carne y levantaron piel y músculos de cada pequeña y pálida espalda, Rin dio media vuelta. Había visto cientos de operaciones en su vida, pero nunca una &lt;i&gt;extracción&lt;/i&gt; de ese tipo. Supo que era su propia culpa y el propósito de aquel proyecto lo que la perturbaba, no la terrible visión de seis pequeños jovencitos mutilados e inducidos a una dolorosa muerte cerebral. Más tarde, sus cuerpos serían desechados, aún si sus corazones continuaban funcionando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminó lentamente hacia Haneoka, que controlaba los datos de cada niño en la pantalla. Al oír sus tacones sobre la cerámica oscura, el hombre se giró hacia ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Las estadísticas son las esperadas —comentó, señalando vagamente el monitor. Rin se percató de que “las esperadas” no significaba necesariamente &lt;i&gt;buenas&lt;/i&gt;. Todo el resto del personal en la sala de trabajo se encargaba de mantener estable el funcionamiento de los cuerpos—. La extracción durará algunos minutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rin asintió y se dirigió al otro extremo de la habitación, para sentarse frente a otra máquina. Absurdamente, se sentía más calma lejos y de espaldas a los cristales. Se centró en su pantalla y comenzó a teclear. Era su campo. Las urnas llenas de sustancia conectora y conservante habían estado a cargo de su laboratorio. Estaba ya perfectamente comprobado que la interconexión con la maquinaria sería estable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Urnas listas —dijo al micrófono, después de haberse escuchado la advertencia de “Proceso de extracción en última fase”—. A la orden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la orden fue dada, Rin presionó una combinación de teclas y en su pantalla se dibujaron las palabras &lt;i&gt;flujo activado&lt;/i&gt;. Lo que significaba que las cápsulas se estarían llenando, al igual que las urnas definitivas de contención. Se incorporó y volvió hacia Takaki y Drake; Haneoka continuaba en su máquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El panorama era menos delator para su conciencia: las camillas ya solo eran parte del óvalo de cristal, a medio llenar de una sustancia viscosa y espesa, de color azul verdoso. Flotando en ella, se mecían los seis tejidos nerviosos, que aún desprendían sangre y carne. Serían filtrados al trasladarse a las urnas finales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayor parte del cuerpo médico introducía en bolsas fúnebres lo que quedaba de los niños, después de haberlos desconectado por completo de las máquinas. La operación había sido en extremo exitosa. Takaki sonreía. La satisfacción se reflejaba en los ojos de Drake. Rin solo agachó la mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Doctor Haneoka —Llamó Takaki, volteando hacia él—. ¿Está listo el transporte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aludido asintió y dejó finalmente su puesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Las urnas serán llevadas al laboratorio de análisis —afirmó, volviendo a tomar su carpeta y hojeando en busca de algunos datos—. En la Sala 23 comenzará el chequeo. Posiblemente estén un par de días con las comprobaciones. Una vez que les den el alta allí, irán al Departamento de Pruebas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Perfecto —Takaki y Drake intercambiaron miradas. Rin prefirió ignorarlos, pero el primero le llamó la atención—. Doctora Kazuma, será informada de todos los procesos que se lleven a cabo en el laboratorio. Vendrá nuevamente a supervisar el periodo de pruebas, ¿cierto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estaré allí —asintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras formulaban la misma cuestión a Haneoka, ella se despidió con una pequeña inclinación de cabeza y se dirigió hacia la compuerta principal, ejecutando la combinación pertinente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deseaba salir de aquel lugar lo más pronto posible. Sin embargo, aún quedaba un largo camino que recorrer.&lt;br /&gt;</description>
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  <category>fanfiction</category>
  <category>innocent venus</category>
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  <pubDate>Mon, 07 Jul 2008 23:57:16 GMT</pubDate>
  <title>Endless Road.</title>
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  <description>Las cuatro viñetas que hice para Endless Road.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Jugando al escondite.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Historia original:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://viiarcana.livejournal.com/2595.html#cutid4&quot;&gt;Endless Road&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personajes:&lt;/b&gt; Matt, Lo.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Se conocieron en un parque, por casualidad. Ella había encontrado el escondite perfecto. Él llegó para dar vuelta todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;—Es muy fácil, me lo explicó mi hermano mayor —El niño que hablaba, con una permanente sonrisa en el rostro y agitando un montón de ramitas de árbol rectas en su mano, que había estado preparando cuidadosamente minutos antes, les ordenó mediante señas que se colocaran a su alrededor—. Cada uno va a sacar un palito de estos. Al que le toque el palito más largo será el que nos busque a los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo un murmullo de afirmación en la pequeña ronda. Ninguno de los otros pequeños se atrevió a contradecir al que los lideraba, no porque confiaran en su sistema, sino porque a nadie se le ocurría un modo mejor de solucionar el dilema. A Dolly tampoco le gustaba aquel niño, pero prefirió apretar los labios y hacerle caso. De cualquier manera, estaba segura de que no le tocaría a ella la parte más aburrida del juego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El montón de ramitas comenzó a pasar por diferentes manos, que se apresuraban a acercarse a las otras y comparar entre sí los resultados de su elección. Dolly revisó el tamaño de la suya (que había escogido impulsivamente) con el de la jovencita rubia que tenía a la derecha: eran igual de largas. Sonrió satisfecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La de mayor longitud salió antes de que el niño de ojos oscuros terminara de ofrecerlas por todo el círculo. Le había tocado a una chica alta que meneaba dos trenzas idénticas a cada lado de su cabeza, mientras negaba, enfurruñada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es justo —explicó, como si se tratara de un asunto de lógica—. ¿Por qué tú no has participado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Porque yo propuse lo de los palitos —contestó el chico, encogiéndose de hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Y también lo de jugar al escondite&lt;/i&gt;, pensó Dolly. Aquel niño era bastante engreído, aunque tenía buenas ideas. Todos se habían juntado por casualidad en el parque; algunos se conocían entre sí, otros eran completamente nuevos. Ella estaba con su amiga Alice, que la observaba radiante desde el otro lado de la ronda por no haber sacado la rama más larga. Las madres de ambas tomaban café en un local que se encontraba justo enfrente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico terminó de repartir los palitos, como para dejar en claro que todo el resto de las ramas eran de la misma extensión, y se plantó nuevamente de cara a todos los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Están listos? —preguntó, sacudiéndose las manos en el pantalón, llenas de astillas de madera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica de las trenzas bufó, con semblante malhumorado, y se dirigió sin pronunciar palabra hacia el árbol más próximo. Se recargó sobre el tronco, de espaldas al grupo, y comenzó a contar en voz alta. El efecto fue instantáneo: como si hubiera estallado una bomba invisible, los niños rompieron la formación para salir corriendo en todas direcciones, creando una confusión de pasos sobre el corto césped.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dolly se dirigió rápidamente hacia el primer sector que vio libre, sin saber realmente dónde iba a esconderse. Sin dejar de moverse, echó un vistazo a todos los sitios posibles. La zona de juegos era la más concurrida; todos los lugares estaban llenos. Había un árbol caído más allá, pero tres niños ya estaban ubicándose entre sus confusas y gruesas ramas reposadas sobre el suelo. La calle se vislumbraba más allá, pero el acuerdo era no pasar los límites del parque. ¿Dónde iba a esconderse sin que resultara fácil de encontrar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dobló hacia la derecha y tomó otro rumbo. No era la única que aún no encontraba el sitio ideal para no ser descubierta. Y, de pronto, lo vio: un arbusto algo alejado, escondido detrás de un par de árboles, lo suficientemente grande, espeso y redondeado como para meterse entre sus ramas. Era un poco obvio, pero confiaba en que su posición tan lejos del árbol en que la niña de trenzas continuaba con su conteo hasta cincuenta estuviera a su favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero lo rodeó, al llegar a él, y luego se abrió pasó por detrás entre las apretadas ramas. No estaba vestida de colores muy llamativos, así que podía estar segura de que pasaría desapercibida a la distancia. Sonrió, pensando cuál sería la manera más eficiente para llegar hasta el tronco cuando la chica se alejara en busca de otros niños: podía salir lo más rápido posible, sin cuidado, o escapar con prudencia por un lado y después acercarse lentamente hasta...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien, puedes esconderte conmigo si quieres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dolly se sobresaltó. ¿De dónde había salido aquel niño? Era otra vez él, el de la idea del juego y el sistema de la rama más larga. ¿Cómo no lo había visto antes, si estaba exactamente a su lado, ni lo había oído llegar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sal de aquí, este es mi arbusto —replicó, apoyando las rodillas sobre la tierra seca del suelo y empujándolo ligeramente con ambas manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él solo rió despacio, en tono bajito, y le dedicó una sonrisa aún más grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—De hecho, yo llegué primero —volvió a aclararle, sin denotar que aquello le molestara. Parecía a gusto, incluso—. Pero hay suficiente espacio para ambos. Yo siempre me escondo aquí y nunca me encuentran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dolly no supo si creerle o no. No pudo resolverlo, por lo que giró la cabeza hacia el frente para mantener estrechamente vigilada a la niña del árbol, que acababa de terminar con su tarea y buscaba minuciosamente con la mirada alguna cabeza o brazo que algún distraído hubiera olvidado meter bien en su escondite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Soy Matt —El niño a su lado volvió a interrumpirla. Ella solo lo observó unos momentos, sin contestarle. ¿Qué pretendía siendo amistoso? Estaban en medio de una competencia allí—. ¿Tú cómo te llamas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dolores —Dolly se volteó a mirarlo. Estaba más cerca que antes. ¿Por qué se aproximaba tanto a ella? Quiso empujarlo otra vez, pero se contuvo. No podía arriesgarse a develar su posición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es un bonito nombre —apuntó él, asintiendo con la cabeza, como si aprobara la información que acababa de recibir—. ¿Puedo llamarte Lola? O Lo. Lo suena bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me dicen Dolly.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero Lo se escucha mucho mejor, ¿no crees? —Iba a añadir algo más, pero se vio interrumpido por un grito agudo salido de algún lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos giraron la cabeza instantáneamente hacia el sitio de donde se había producido el sonido. El sweter rojo del chico que corría, aventajado por la niña de las trenzas, era un manchón de color indefinido moviéndose a gran velocidad en dirección al árbol. Ella llegó primero y dio un salto de alegría al alcanzar con las manos la rugosa corteza del tronco. Era el primero que lograba atrapar. Otro par de niños retozaban cerca, con sendas sonrisas en el rostro: ambos habían logrado llegar antes y estaban salvados de reemplazarla. Con renovados ánimos, la chica se embarcó en la búsqueda de los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es ahora —susurró Matt, con la voz repentinamente ansiosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dolly lo miró una vez más, pero él señaló hacia el árbol. La niña se había alejado casi hasta el final del parque, donde un seto de pequeña estatura separaba el césped de la acera. Quiso decirle que dejara de indicarle qué hacer, pero odiaba saber que tenía razón. Otra vez. Ese era el momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Vamos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como impulsada por un enorme resorte, salió de un movimiento fuerte y limpio de las ramas del árbol y puso su atención una fracción de segundo sobre Matt. Él asintió y ambos salieron disparados hacia el árbol. La niña no se había percatado de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dolly corrió lo más fuerte que pudo, poniendo todas sus energías en ello. Su improvisado compañero de escondite era más veloz; iba unos pocos metros más adelante. Su cabello corto y despeinado, de un color parecido al de la miel, se agitaba con cada zancada que daba. Iban a llegar. Lo sabía. Podrían volver a esconderse la próxima vez. Hasta que cayó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No supo si había trastabillado con una irregularidad del piso, una roca o sus propios pies. Pero Dolly cayó hacia delante, soltando una pequeña exclamación y frenándose con los brazos extendidos. Sus rodillas se resintieron por el golpe y sus manos se llenaron de tierra. Y, lo peor de todo, el sonido ahogado que había escapado de su garganta y los otros, de los chicos que esperaban por la próxima ronda, los habían delatado. La niña de las trenzas se giró y los vio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dolly supo que Matt podría haber ganado. Ella ya no tenía tiempo de incorporarse y llegar antes que la otra, pero él sí. Si hubiera continuado corriendo. Porque, en lugar de hacerlo, al darse cuenta de lo sucedido paró en seco y volvió sobre sus pasos hacia su cuerpo, tirado de cualquier manera en el suelo. Le tendió una mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te llenaste de tierra —comentó, dejando atrás la expresión concentrada y esbozando una sonrisa—. ¿Puedes levantarte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dolly tomó su mano como punto de ayuda para levantarse, pero la quitó rápidamente. No muy lejos de ellos, una exclamación de alegría les hizo saber que su contrincante había alcanzado el objetivo antes que ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Tonto! —exclamó ella, sacudiéndose las manos entre sí— ¡Podrías haber llegado primero! ¿Por qué te detuviste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sonrisa de él se volvió un poco misteriosa. O eso le pareció a Dolly.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Contar también es divertido —contestó sencillamente Matt, haciéndole un gesto con la cabeza para que volvieran junto al árbol. Ella no tuvo más remedio que seguirlo, resoplando con disgusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La niña de las trenzas había comenzado a delatar a algunos chicos que se asomaban por entre el sector de juegos, pero se detuvo al comprender que el juego se había detenido por la estrepitosa caída de Dolly. Rodó los ojos, fastidiada, mientras todos salían de sus escondites para acercarse a ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y ahora qué? —preguntó, señalando a Dolly pero dirigiéndose a Matt— ¿Voy a tener que contar otra vez porque tu amiga es una torpe?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La aludida iba a protestar, pero él se adelantó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Comenzaremos otra vez, pero contaremos nosotros —La propuesta tranquilizó inmediatamente a la chica, que relajó el semblante y se encogió de hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal y como decía, Matt parecía tan entusiasmado con la idea de contar hasta cincuenta como lo había estado antes con la perspectiva de la carrera hasta el árbol. Y Dolly no podía protestar. Después de todo, era ella la que se había caído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vamos, empecemos una vez más —avisó. Le hizo una seña a su, ahora, compañera de búsqueda—. Ven, Lo. Tenemos que contar. ¿Sabes contar hasta cincuenta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Claro que sí —respondió ella, a la defensiva, pero haciendo exactamente lo que él le decía. Lo hizo a un lado con el hombro y ambos se recargaron sobre el tronco. Los pasos del grupo volvieron a resonar detrás de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mentalmente, Dolly... &lt;i&gt;Lo&lt;/i&gt; convino que aquel niño era un engreído todo el tiempo, pero no siempre tenía buenas ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Sol de otoño.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Historia original:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://viiarcana.livejournal.com/2595.html#cutid4&quot;&gt;Endless Road&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personajes:&lt;/b&gt; Matt, Lo, Luke.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Cuando llega el otoño, es ritual obligado quedarse en casa a renovar el armario. Menuda tontería para un niño como Matt.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid2&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por regla general, el verano siempre era implacable. Algunos años menos que otros, en los cuales predominaba un calor seco mucho más soportable que dos meses de calidez pegajosa. Sin embargo, el que acababa de pasar había sido de los últimos: de pronto, Matt estaba absolutamente convencido, a sus diez años, de que estaba perdiendo parte importante de su vida durante la época estival.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, se hacía imposible hasta ir al parque a jugar. Sus amigos se cansaban demasiado rápido; Lo —que siempre se quejaba por todo— farfullaba cosas estrafalarias sobre derretimientos repentinos y ojos desparramados sobre el suelo. Por ende, y según su lógica, la temporada veraniega había sido, una vez más, un desperdicio. Aún si su madre insistía en que no debía creer que solo era productivo cuando estaba en constante movimiento —a lo que Matt no tuvo ni idea de lo que estaba hablando esa señora—, no había manera de sacar aquella perturbadora idea de su cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero bajo el sol de septiembre, las cosas eran diferentes. A principios del noveno mes, la temperatura descendía tan agradable y abruptamente que sacar del armario los suéteres y las camisas de manga larga —nunca enterrados en el fondo, sino solo dejados a un lado— era casi un ritual. Aunque Matt lo considerara una tontería y jamás participara, ante la mirada disgustada de sus superiores y el sub-jefe; su ropero nunca estaba del todo ordenado, pero él entendía el sistema para encontrar siempre lo que necesitaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por más que sus padres y su hermano insistieran en permanecer bajo techo aquellos gloriosos momentos en los que se apreciaban más que nunca los veinte grados que bajaban casi de golpe, a él nadie le impedía que corriera en busca de Lo para hacer la primera escala en el parque después de mucho tiempo, en medio de un césped verde a medias y árboles resecos por el sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vas a enfermarte —La falda azul de Lo era un revoltijo sobre la tierra seca que apenas contenía las retorcidas raíces del enorme árbol que dominaba el terreno desde su esquina. Matt ignoró la advertencia; su abrigo colgaba a metros de él, enredado entre las ramas—. ¿Crees que nieve este invierno también?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hacía un par de años, la habitual escarcha había sido reemplazada a tiempo completo por gruesos copos de nieve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Claro que sí —afirmó, sin dudar—. El invierno pasado fue el mejor de mi vida. Las guerras en la nieve fueron... épicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabía lo que aquella palabra significaba, pero sonaba a algo grandioso. A la rebelión se la solía calificar de esa manera y Matt había escuchado otros adjetivos como “impresionantes” e “importantes”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo no contestó. Sin preámbulos, se incorporó de un salto y lo observó con los brazos cruzados y los labios muy apretados. Matt tardó media fracción de segundo en comprender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo siento —dijo, observándola fijamente. Como era usual, no medía la magnitud de las estupideces que decía. Lo había estado enferma la mayor parte del invierno anterior y se había perdido de todo lo que cualquier niño podía considerar interesante con los pies enterrados en una gruesa capa de nueve—. No quise decir... Es decir... Este también es el mejor día de comienzo de invierno de mi vida. Tú estás aquí ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue rápido: Matt sonrió, Lo se sonrojó, Matt no se inmutó ante lo que había dicho o la reacción que había provocado, Lo exclamó un “¡Idiota!”. El empujón que le dio fue realmente &lt;i&gt;épico&lt;/i&gt;. Él se precipitó al suelo y se llenó las manos de tierra. Estaba confundido, pero Lo ya se había alejado pisando fuerte y moviendo rápido las piernas, como si quisiera batir alguna especie de récord y llegar a su casa —o a la casa de Alice— en un par de segundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eres un caso, Matt.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luke, con su negro cabello ensortijado, se había reunido con él. Matt no lo había escuchado llegar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué quieres decir? —preguntó, levantándose y limpiándose las palmas en el pantalón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo sé —Luke se encogió de hombros—. Pero mi tío lo dice cada vez que alguien hace una estupidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Matt tomó con descuido el suéter gris que pendía del árbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Vamos a buscar a los demás? —propuso el recién llegado, rascándose la cabeza—. Quizás podamos salvarlos de la tortura de los armarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Matt observó un instante hacia el sitio donde había desaparecido con prisa Lo. Más tarde se disculparía con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sip —convino, echándose la prenda al hombro y comenzando a caminar. Sonrió—. Comienza operación rescate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Como el agua y el aceite.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Historia original:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://viiarcana.livejournal.com/2595.html#cutid4&quot;&gt;Endless Road&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personajes:&lt;/b&gt; Matt, Lo.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; A veces, Matt y Lo son muy parecidos. Y otras, son tan diferentes como el agua y el aceite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid3&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Lo abrió la puerta de la habitación de un empujón y aventó lejos su bolso a medio abrir, lleno de libros que ni siquiera había hojeado últimamente. La época de primavera era el horror de los profesores de secundaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dormiría hasta mañana —comentó y, acto seguido, se arrojó sobre su cama, arrugando el edredón azul claro. Boca abajo, no se molestó en mover la cabeza para hablar. Su voz se elevó en el aire sofocada por la almohada—. ¿Me despiertas para el desayuno?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La única respuesta inmediata que obtuvo de Matt, que había entrado detrás de ella y cerrado la puerta sin cuidado, fue el hundimiento del colchón cerca de sus rodillas. Lo escuchó dejar su mochila en el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te recordaría que mañana hay examen de historia y no tienes idea, pero explotaré de sobredosis si te lo repito una vez más —Se burlaba de ella sin mucho disimulo. Lo estiró un pie y procuró acertar un golpe a su hombro, pero solo encontró aire. Sabía que en el rostro de Matt se había dibujado aquella típica sonrisa torcida suya—. Aquí estoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tomó del tobillo, pero no guió su pie hacia él; simplemente lo sostuvo, aparentemente divertido, hasta que ella decidió sacudirse y soltarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Matt —llamó ella, con un matiz de curiosidad en la forma que había pronunciado su nombre. Su pie volvía a descansar sobre el edredón, junto al otro. Momentos después, se incorporó y se dio la vuelta, para quedar frente a frente—. Estás drogándote y no me has dicho nada, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo tomó por sorpresa. Solo agrandó su sonrisa, como si estuviera a punto de lanzar una carcajada, y se encogió de hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es un mal hábito, ya sabes. No quisiera arrastrarte a ti también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo soltó un suspiro de resignación y tironeó de su brazo. El clima era relativamente agradable en esa temporada, pero no tanto como para llevar la camisa de mangas cortas del uniforme. Sin embargo, a él parecía no importarle. Logró arrastrarlo hasta la cabecera de la cama, solo porque él se dejó llevar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pues yo no encuentro otra explicación —Cuando consiguió acostarlo decentemente, asintió satisfecha y volvió a tirarse descuidadamente a su lado—. ¿Cómo es posible que no te tiente ni un poco una pequeña siesta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche anterior se habían acostado más allá de las cinco de la mañana. Él, incluso, más tarde que ella, porque la había acompañado hasta casa antes de volver a la suya. Y las clases comenzaban a las ocho treinta. Aquel sujeto era inhumano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Nunca se te ha ocurrido que el problema está en que tú eres una dormilona? —Matt estiró ambos brazos. Uno lo pasó por debajo de la cabeza de ella y otro lo puso bajo la propia— Te acostaste hace cuarenta segundos. ¿Por qué sueño vas ya?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo le propinó un codazo en el costado del torso. Él solo rió. Pero lo cierto es que comenzaba a tener que esforzarse por mantener los ojos abiertos. Sentía en los párpados el peso que traían consigo las pocas horas de descanso. Odiaba que él siempre tuviera la razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se quedaron en silencio; Lo no supo si Matt lo hacía adrede, para molestarla. Un ardor placentero le invadió los ojos, sin duda agradecidos por brindarles una tregua. No había cosa más placentera en la vida que echarte a dormir cuando de verdad tienes...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y el examen?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adrede. Definitivamente. Lo abrió los ojos y se incorporó hasta quedar sentada de un salto. Volteó lentamente hacia él y ensayó su mirada más mortífera, para hacerlo sentir siquiera un poco culpable. Nunca funcionaba. Matt la imitó al sentarse, pero él sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Era broma —anunció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acto seguido, la rodeó con un brazo y la derribó sin mayor esfuerzo. Antes de que ella pudiera hacer algo por defenderse, le levantó la camisa hasta la cintura y acercó la cara a su piel. Lo no pudo evitarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—N-no —murmuró, suplicante—. No... otra vez...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y soltó una carcajada. Una carcajada nerviosa y profunda. A veces creía que no era posible tener tantas cosquillas concentradas en una única zona del cuerpo. Y el muy imbécil de Matt se aprovechaba sin remordimiento de su &lt;i&gt;punto débil&lt;/i&gt;, mordisqueando y soplando sobre el costado de su cintura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Maaaaaaatt —exclamó, como pudo. No tenía control sobre sí misma; se retorcía de los espasmos que le causaba la risa—. Eres... malvado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Forcejeó para apartarlo, pero él tenía el doble o el triple de su fuerza. Sin embargo, se movió poco después, contagiado por sus carcajadas. Lo no supo qué le causaba gracia, pero rió con él. Vaya tipo. A veces, sentía que eran como agua y aceite, como el día y la noche: completamente diferentes y completamente opuestos. Pero desde hacía diez años se empeñaban en superar todas las leyes de la física y la lógica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Desde cuándo tomas en serio lo que te digo? —preguntó Matt, una vez calmados. Volvían a yacer de cualquier forma sobre la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dudó un segundo. Sintió que estaría toda su vida resignada a aceptar que él siempre tenía la razón. Reprimió una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—De verdad no sé nada —susurró, como si se tratara de un secreto. Él nunca necesitaba estudiar demasiado, pero las materias que requerían buena memoria no eran su fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo sé —Matt se incorporó y bajó los pies al suelo. Le tendió una mano que ella aceptó y la levantó de un tirón—. Te ayudo a estudiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Solo si prometes no volver a hacer eso —le expresó su condición, como si fuera ella la que le haría un favor a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Matt se limitó a sonreír y asentir, con un brillo travieso en los ojos negros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Solo por hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Cuerpos celestes.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Historia original:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://viiarcana.livejournal.com/2595.html#cutid4&quot;&gt;Endless Road&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personajes:&lt;/b&gt; Matt, Lo, Alice.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Sábado por la noche, fiesta en casa de un desconocido, música y alcohol. La misión: rescatar a Lo de las garras de cualquier imbécil que bailara con ella y sacarse de encima a Alice. ¿Lo conseguirá Matt?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid4&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Con un vaso largo y angosto en la mano, lleno de una sustancia espesa de color azulado, y sin demasiada culpa por apartar a empujones a quien se cruzara en su camino, Matt se adentró una vez más en la improvisada pista de baile.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los jóvenes relucían en la oscuridad, como cuerpos celestes moviéndose frenéticos en un negro cielo, producto de los juegos de luces que el dueño de la casa había alquilado para la ocasión. Fue el único momento en que se percató de que no tenía ni la más mínima idea de quién diablos era el anfitrión de la fiesta. No era de su curso en la escuela, de eso estaba seguro, pero -quizás para jactarse de su estúpidamente enorme casa- allí parecían estar todos los adolescentes (y pseudo-adolescentes) de entre quince y veinticinco años de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tardó en divisar a Lo. No estaba muy alejada de los límites de la zona donde todos se friccionaban y chocaban unos contra otros, al ritmo de una potente música electrónica. Un foco de luz rojiza se había encaprichado con las largas ondas de su cabello castaño, que se balanceaba sobre su espalda mientras bailaba con... ¿Quién mierda era ese tipo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alto, con pinta de deportista y el cabello muy rubio y corto. Desagradable. La tenía tomada de la cadera con ambas manos. Una verdadera lástima que tuviera que interrumpirlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin mediar palabra con ninguno de los dos, se acercó por detrás a ella y la capturó con su brazo libre por la cintura, atrayéndola hacia él. El sujeto fue tomado por sorpresa. Parecía tener bastantes más años que ellos dos. Sin embargo, Matt vio en su mirada que se encontraba en una etapa de ebriedad fácilmente catalogable como &lt;i&gt;despreocupación por todo y todos&lt;/i&gt;. Se encogió de hombros, cediéndole el derecho, y se dio media vuelta, en busca de otra chica. Realmente desagradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dame una mano con Alice —gritó, inclinándose sobre su oído para hacerse escuchar por encima del estruendoso volumen. Ella le robó el trago y le dio un largo sorbo, sin otorgarle ninguna importancia especial a la situación anterior—. Hace media hora que no puedo sacármela de encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo solo rió y asintió con la cabeza. La soltó y ambos se abrieron paso entre el mar de cuerpos, que se movía inconstante, abriéndose y cerrándose al azar. El método “apártalos a los golpes” (marca registrada Matt) funcionó decentemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentada cómodamente en un sillón y con un vaso medio vacío en la mano, Alice los saludó con el brazo extendido. En aquel sector de la casa había menos gente, pero el humo que flotaba sobre sus cabezas se hacía más evidente, una mezcla incierta de tabaco y hierbas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cuánto la has dejado tomar? —preguntó Lo, mientras se acercaban a ella. Alice tenía la cara ligeramente ruborizada y el cabello rubio despeinado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oye, ella es la neurótica aquí —Matt se encogió de hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posiblemente, Alice era una de las personas más centradas y con el sentido de la moral y la ética más alto que Matt o Lo conocieran. Sin embargo, la perdía el alcohol. Era una alcohólica maniática compulsiva cuando tenía un trago delante, en palabras de él. Y pesada, por sobre todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Dolly! —A Alice no se le trababa la lengua estando ebria, pero arrastraba las palabras. Aquello de llamar a Lo por ese viejo sobrenombre era cosa de siempre— Mira, mi trago es de colores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No decía incoherencias; ciertamente, su trago era una mezcla de líquidos amarillos, rosas y naranjas. Pero podía pasarse toda la puta noche obligando a quien pillara primero a escuchar todas las obviedades que pasaban por sus ojos. Francamente, el más insufrible castigo para Matt.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su amiga, sin embargo, la persona más impaciente del mundo para todo lo demás, era capaz de soportarla sin mucho problema. De hecho, parecía divertirse con las estupideces que decía Alice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo —Cuando captó su atención, Matt le hizo un gesto hacia la pista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ella negó con la cabeza, esbozando una sonrisa. Lo tomó del brazo, lo dejó caer sobre el sillón más próximo al de Alice y se sentó sobre una de sus piernas, con el cuerpo en dirección a ella. Matt se preguntó si ella también habría estado bebiendo; se ponía &lt;i&gt;juguetona&lt;/i&gt; cuando se pasaba un poco con el alcohol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ves? Aquellas luces se mueven en círculo —comentaba Alice, observando la pista con entusiasmo, agitando su vaso y dándole pequeños sorbos de a ratos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Matt rodó los ojos, pero se inclinó sobre el respaldo y acomodó mejor a Lo sobre su regazo. Después de todo, quién podría negar que él era afortunado.&lt;br /&gt;</description>
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  <pubDate>Mon, 07 Jul 2008 23:47:25 GMT</pubDate>
  <title>Code Geass: Príncipe azul (Crack! &amp; Roll).</title>
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  <description>Viñeta para &lt;span class=&apos;ljuser ljuser-name_crack_and_roll&apos; lj:user=&apos;crack_and_roll&apos; style=&apos;white-space: nowrap;&apos;&gt;&lt;a href=&apos;http://community.livejournal.com/crack_and_roll/profile&apos;&gt;&lt;img src=&apos;http://l-stat.livejournal.com/img/community.gif&apos; alt=&apos;[info]&apos; width=&apos;16&apos; height=&apos;16&apos; style=&apos;vertical-align: bottom; border: 0; padding-right: 1px;&apos; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href=&apos;http://community.livejournal.com/crack_and_roll/&apos;&gt;&lt;b&gt;crack_and_roll&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Reto:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://community.livejournal.com/crack_and_roll/22387.html&quot;&gt;Declaración&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Príncipe azul.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing:&lt;/b&gt; Lelouch/Suzaku.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas:&lt;/b&gt; Humor raro. Basado en el Picture Drama 9.33.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Príncipe azul&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te quiero mucho, como la trucha al trucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las carcajadas resonaron en la sala del consejo estudiantil por muchos más segundos de los que Lelouch podía soportar. ¿Por qué continuaba disfrazado de aquella manera? ¿Por qué estaba allí, frente a todo el resto de sus compañeros del comité? ¿Por qué tenía a Suzaku de rodillas frente a él, declarándole su amor de la manera más bizarra que se le hubiera ocurrido? ¿Y por qué diablos &lt;i&gt;solo él&lt;/i&gt; continuaba vestido de mujer (no, de dama de alguna antigua alta sociedad)?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo sabía. Sabía por qué. Nunnally lo había pedido y el peso de la culpa en el estómago, peor que si hubiera tragado plomo, había doblegado su voluntad y su sentido común (los chicos visten como chicos, las chicas como chicas). Ella quería un espectáculo de teatro protagonizado por Suzaku y su hermano… Ella tendría su espectáculo de teatro con Suzaku vestido de gala y su hermano convertido en Luluko, como se le había ocurrido comenzar a llamarlo a Milly, tras una llamativa pancarta que anunciaba la obra: “El príncipe Suzaku y la princesa Luluko se adoran mucho, se vuelven novios y se casan en matrimonio”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visto desde algún retorcido punto de vista, era cómico: él, Lelouch vi Britannia, hijo del emperador, príncipe destronado y desterrado de su origen, vestido de mujer y dejándose besar la mano por Suzaku. Él, Zero, líder de la rebelión de Japón contra el imperio britanniano, en medio de una obra de teatro con un montón de adolescentes raros como espectadores y siendo obligado a fingir la voz. Cosa que no haría jamás, de todas formas. Sabía que Nunnally ya se había resignado a no escucharlo imitar la voz de una niña, pero Rivalz, Milly y Shirley todavía insistían. Allá ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aquello no era lo único. Lo más terrible de todo el asunto era Suzaku. Estaba… demasiado serio, demasiado concentrado en su papel. El semblante calmo, los ojos brillantes, la sonrisa perfecta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eres la razón de mi existencia, princesa Luluko.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Patético, por sobre todo, pero también tenía ese aire formal que le parecía demasiado extraño para una situación que rebalsaba todos los límites de la ridiculez. Incluso hasta diría que estaba emocionado o alguna cosa…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Siempre te he deseado, princesa, como un ratón al queso más sabroso —Más risas—. Cásate en matrimonio conmigo, princesa Luluko.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…así. Como si estuviera realmente diciendo todas esas estupideces porque eran &lt;i&gt;reales&lt;/i&gt;. Lo que no tenía sentido alguno, debido que Suzaku era una persona racional y, aunque no sonaba muy literal cuando lo veía acuclillado de esa manera, nunca jamás soltaría ese tipo de cosas. Si no era porque Nunnally se lo había pedido (y también parecía divertirle burlarse de él), claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Ya… ya basta!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grito de Lelouch… Luluko desgarró el aire y, tomando su vestido como pudo, salió corriendo hacia &lt;i&gt;bastidores&lt;/i&gt;. Otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suficiente. Suficiente. Nunnally ya había tenido su momento de diversión; sus compañeros ya habían tenido su momento de diversión. A costa suya. Basta. Basta, basta, basta. Tironeó de la peluca y se hizo daño. Sin aprender la lección, continuó haciéndolo hasta que, al quinto intento, se desprendió de su propio cabello. Una maldición de dolor. O de frustración. O de ira. O de… todo junto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Lelouch?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era Suzaku. Tenía unas cuantas cosas que decirle; era una grata casualidad que hubiera entrado exactamente en ese momento a la sala que habían utilizado para vestirse. Abrió la boca, pero la cerró otra vez cuando notó la sonrisa en su rostro. Una sonrisa nada agradable. En esa situación, por lo menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oye, tenemos que terminar la obra —Sin esperar respuesta o reacción alguna, lo tomó de la muñeca y jaló de él—. Nunnally está impaciente por conocer el final. ¿O es que quieres que la terminemos aquí…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cerebro de Lelouch tardó dos o tres segundos demás en procesar la información. ¿Terminar qué? ¿Dónde? ¿&lt;i&gt;Qué&lt;/i&gt;? Miró a Suzaku como si no lo hubiera visto nunca antes en su vida. ¿Qué-diablos-había-querido-decir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No. Supo que no quería averiguarlo. Suzaku solo estaba bromeando. Lo hacía para irritarlo. Por supuesto. Bromeando. Bromeando…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidió no comprobarlo personalmente, de cualquier manera. Se soltó de su agarre, lo miró aún espantado (algo similar a eso debía ser su expresión) y salió corriendo una vez más hacia el improvisado escenario que habían armado en el centro del pabellón del consejo.&lt;br /&gt;</description>
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  <pubDate>Mon, 07 Jul 2008 23:44:29 GMT</pubDate>
  <title>Code Geass: Tabla genérica (Una Frase).</title>
  <link>http://chimeramistress.livejournal.com/11683.html</link>
  <description>Tabla para &lt;span class=&apos;ljuser ljuser-name_una_frase&apos; lj:user=&apos;una_frase&apos; style=&apos;white-space: nowrap;&apos;&gt;&lt;a href=&apos;http://community.livejournal.com/una_frase/profile&apos;&gt;&lt;img src=&apos;http://l-stat.livejournal.com/img/community.gif&apos; alt=&apos;[info]&apos; width=&apos;16&apos; height=&apos;16&apos; style=&apos;vertical-align: bottom; border: 0; padding-right: 1px;&apos; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href=&apos;http://community.livejournal.com/una_frase/&apos;&gt;&lt;b&gt;una_frase&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Code Geass.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Claim:&lt;/b&gt; C.C.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;table width=&quot;2&quot; border=&quot;2&quot; cellspacing=&quot;2&quot; cellpadding=&quot;3&quot;&gt;&lt;tr&gt;&lt;td&gt;#01 - Consuelo&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#02 - Beso&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#03 - Suave&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#04 - Dolor&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#05 - Patatas&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td&gt;#06 - Lluvia&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#07 - Chocolate&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#08 - Felicidad&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#09 - Teléfono&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#10 - Oídos&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt;&lt;td&gt;#11 - Nombre&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#12 - Sensual&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#13 - Muerte&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#14 - Sexo&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#15 - Tacto&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td&gt;#16 - Debilidad&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#17 - Lágrimas&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#18 - Velocidad&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#19 - Viento&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#20 - Libertad&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td&gt;#21 - Vida&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#22 - Celos&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#23 - Manos&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#24 - Gusto&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#25 - Devoción&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt;&lt;td&gt;#26 - Siempre&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#27 - Sangre&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#28 - Enfermedad&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#29 - Melodía&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#30 - Estrella&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td&gt;#31 - Hogar&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#32 - Confusión&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#33 - Miedo&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#34 - Rayo/Trueno&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#35 - Lazos&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td&gt;#36 - Mercado&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#37 - Tecnología&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#38 - Regalo&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#39 - Sonrisa&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#40 - Inocencia&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td&gt;#41 - Conclusión&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#42 - Nubes&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#43 - Cielo&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#44 - Paraíso&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#45 - Infierno&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;tr&gt;&lt;td&gt;#46 - Sol&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#47 - Luna&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#48 - Ondas&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#49 - Pelo&lt;/td&gt;&lt;td&gt;#50 - Supernova&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt; &lt;/table&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;#01, Consuelo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Lelouch pudo al fin ver su expresión, tragó pesado: supo que no habría ninguna manera de consolar a C.C. después de la trágica pérdida de su oportunidad de probar la pizza más grande del mundo… con excepción de gastar mucho, mucho dinero salido de su propio bolsillo para compensar semejante crueldad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#02, Beso&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tonto Lelouch; ¿qué haría sin mí, sin el apoyo que le he proporcionado todo este tiempo, desde que hicimos nuestro trato, y la ayuda incondicional que he decidido brindarle… además de, por supuesto, haberse llevado consigo, como amuleto de la suerte, un exclusivo beso de mis labios?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#03, Suave&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún si Cheese-kun es tan suave que suele pasar aquellos momentos en los cuales no tiene nada mejor que hacer acariciando lentamente el material afelpado del que está hecho, a veces C.C. cree que no sería mala idea tener a Lelouch en su lugar, a su lado en la cama, porque su piel nívea a la luz de la luna seguramente es tan aterciopelada como la de su muñeco de peluche gigante; la comparación de Lelouch con su compañero amarillo es tan divertida que siempre logra sacarle una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#04, Dolor&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y está segura de que Mao sabe perfectamente que ella siente cada uno de los disparos que reparte por su cuerpo, que se asemejan a cuchillas enterrándose en su piel y retorciéndose en su carne, que, por más que jale del gatillo una y otra vez, no logrará que nada suceda; ¿por qué está, entonces, empeñado en manchar con su sangre inmortal el suelo muerto de aquel escabroso parque de diversiones?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#05, Patatas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabiendo de sobra que la expresión en el rostro de Lelouch es lo suficientemente cómica como para que, si Nunnally pudiera ver, soltara una gran carcajada, continúa repartiendo patatas fritas sobre sus porciones de pizza y convidándole a la jovencita, que acepta gustosa aquella extraña combinación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#06, Lluvia&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;C.C. no se deprime, no altera su expresión con una triste sonrisa, no se pasa horas frente a la ventana, observando la lluvia con ansias y aflicción… pero, de alguna manera, sabe que siente algo muy similar a Kallen, que espera cada día, cada hora, cada minuto a que llegue el momento de, finalmente y después de todo un año, &lt;i&gt;despertar&lt;/i&gt; al líder de la rebelión, a Zero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#07, Chocolate&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—El chocolate sería incluso más sano, ¿no crees? —Pero Lelouch sabe que no hay caso: por más que intente tentarla con otro alimento igual de delicioso y poco nutritivo (quizás solo por molestarla un poco), C.C. jamás cambiará su aceitosa y adorada pizza por nada en el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#08, Felicidad&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace mucho tiempo que no sabe realmente lo que es la felicidad, la alegría, la calma que trae el vivir sin problemas de ningún tipo, pero ayudar a Lelouch y proporcionarle a él algo similar a aquella paz que ella no ha sentido en años (quizás siglos, quizás milenios) la hace sentir un poco más… liviana de todos los pesos que lleva encima desde lo más remoto de la historia de la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#09, Teléfono&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica es una escandalosa, de eso no hay dudas, pero le pareció amable contestar el teléfono por Nunnally, que se encuentra en su cama con algo de fiebre e incapacitada de moverse; apunta su nombre (se llama Shirley; no es japonesa, por supuesto, por lo que debe tratarse de una compañera del instituto) y le promete que le avisará a Lelouch que llamó… aún si le gruñó la mayor parte de la conversación porque había &lt;i&gt;una mujer desconocida a solas en la casa de Lulu&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#10, Oídos&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los subordinados de Lelouch son la cosa más escandalosa y contaminante auditivamente hablando que existe, pero C.C. se arma de paciencia y decide no asomarse, imitarlos unos momentos y gritarles que ya pueden callarse; después de todo, son jóvenes y Lelouch, aunque quizás no lo admita, los necesita frescos y sanos para rendir el máximo en batalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#11, Nombre&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Lelouch volvió a pronunciarlo, sintió algo cálido que le recorría el cuerpo por dentro, como si su sangre volviera a ser mortal por algunos segundos; su nombre nunca había sonado tan real, tan palpable como susurrado por su profunda voz, que se encontraba con su propio eco en las profundidades del escondite que los refugiaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#12, Sensual&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al verla con aquel traje tan curioso a medias sobre su cuerpo, Kallen entiende -quizás- lo que ve Zero en ella: es tan misteriosa, tan sensual, tan atrapante, que un sentimiento muy curioso sube hasta su cabeza y le entran ganas de patear el primer trasero que se cruce en su camino; C.C. es una maldita bruja, definitivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#13, Muerte&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si algo he aprendido en todo este tiempo que llevo consciente, con los pies sobre este extraño mundo, es que las posibilidades de perder aquello que más te importa son tan infinitamente grandes, que aún me sorprende cómo las personas tienen en valor para alejarse de sus tesoros sin importarles lo que pueda suceder al instante siguiente… ¿Lo entiendes, Mao?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#14, Sexo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a la vez que él se inclina sobre su cuerpo, con el brillo más vivo que ella ha visto jamás en sus ojos, para sumergirse en su interior, C.C. se pregunta cómo ha olvidado el tacto ardiente de unas manos deseadas sobre su piel, los jadeos en su pecho y los suspiros en su oído, los dedos enredándose en su largo cabello y el placer insoslayable de tener consigo, a su lado, a una persona como él toda la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#15, Tacto&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su mano se pasea lentamente por la superficie fría y sedosa del grueso metal coloreado de negro, que se yergue a su lado y se pierde en las profundidades del oscuro cielo raso; sin dudas, está convencida de que los Knightmare Frames son una de las máquinas más útiles y destructivas que ha creado el ser humano a lo largo de su historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#16, Debilidad&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si finalmente está entregándose a Britannia como un simple peón de la partida que se está jugando, no es porque se sienta débil o incapaz: si su plan ayuda a Lelouch a alzarse sobre el imperio, de una vez por todas, está segura de que obtendrá ese deseo que tanto anhela y por el que ha vivido mucho más tiempo del que su mente puede recordar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#17, Lágrimas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay vez que llore en la cual no se sienta más humana de lo que desearía, pero comprende que esta es mucho más grave e involuntaria de lo que ha sido jamás: sus lágrimas no recorren sus mejillas en señal de resignación por lo que le espera a ella, sino porque es la primera vez que de verdad cree que el tonto de Lelouch podría llegar a tener el descaro de morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#18, Velocidad&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La adrenalina recorriendo su cuerpo, la satisfacción del objetivo destruido por sus propias habilidades, la agilidad y velocidad que alcanza con el simple roce de sus manos; solo está involucrada por Lelouch, pero no puede evitar admitir que sumarse a las batallas a veces es, además de curioso, un poco divertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#19, Viento&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fuertes ráfagas que levanta el helicóptero chocan con violencia contra su rostro, pero no baja la mirada ni les da la espalda: son la prueba contundente de que él realmente fue en su búsqueda y que, después de todo, parece ser que su pacto es mucho más fuerte de lo que había pensado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#20, Libertad&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una lástima; realmente tenía expectativas… pero la muerte de Lelouch es un fin exacto y crudo al pacto que los había unido todos esos años y, aunque confió en él y su determinación, una vez más su deseo ha quedado inconcluso, a su más profundo pesar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#21, Vida&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta curioso como, hace relativamente poco tiempo, te has dado cuenta que solo en aquellos momentos en los que él está en peligro (que son, en las últimas épocas, bastante frecuentes) te sientes verdaderamente viva, como si volvieras a ser una mortal como cualquier otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#22, Celos&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;C.C. sabe que Kallen hierve de celos poco disimulados cuando los ve juntos, unos celos que le hacen apretar los labios, entrecerrar los ojos con suspicacia y transformar las manos en puños de relucientes nudillos blancos; que no conoce con exactitud es si los celos son por Zero… o Lelouch también ha calado hondo en su corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#23, Manos&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Nunnally le gustan las manos de C.C.: son suaves, pequeñas y esbeltas; sin embargo, lo que más aprecia de ellas es que, aunque haciendo grullas de origami sea un desastre, se esfuerce de todas formas por conseguir ella también su deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#24, Gusto&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nagisa no podía decir, por más que se esforzara, que C.C. le desagradaba; su aura misteriosa era una de las pocas cosas que, hacia esas alturas, le producían verdadera curiosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#25, Devoción&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y es que C.C. puede permitir, acaso, que Lelouch sea acusado de inhumano, aún sintiendo aquella devoción incondicional e irrefrenable por la pequeña Nunnally, por quien ha hasta perdido todo más de una vez?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#26, Siempre&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella lo abraza, acunándolo entre sus brazos, él se deja abrazar, recargando su dolor en ella como si se tratara del único pilar sólido que le queda; está ya perfectamente claro para ambos que su unión ha dado el último paso hacia la eternidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#27, Sangre&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sangre, espesa y particularmente perfumada, brotaba incesante de cada herida, cada golpe, cada rasguño al que se sometía allí, con los brazos abiertos hacia su propio dolor; sin embargo, nada provocaría que desistiera de protegerlo, aún si todavía no comprendía exactamente por qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#28, Enfermedad&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;C.C. puede no entender gran cosa de nuevas tecnologías y ciencia, de armas y de robots enormes, incluso de imperios y colonias (aunque es tan fácil y burdo aprender ese tipo de cosas actuales…), pero sí comprende perfectamente, quizás más que nadie (su hermano incluido), por qué Nunnally esconde sus ojos al mundo y se recluye en el inocente y cálido interior de sí misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#29, Melodía&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A C.C. le gusta Millay, aún si para la rubia es una completa desconocida: aún si se esfuerza por dar la imagen alegre que todos conocen de ella, la nostalgia que siente en lo más profundo de su ser no puede ser escondida, sobre todo si la traduce en aquellas melancólicas piezas de piano que interpreta y a C.C. tanto le agradan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#30, Estrella&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ves, Lelouch? Las estrellas no son los espíritus brillantes de personas que ya han muerto, como se les dice a los niños pequeños —C.C. sonríe y le señala un enorme punto resplandeciente, justo sobre sus cabezas—. Pero eso no significa que no puedan iluminar de todas formas tu camino, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#31, Hogar&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A C.C. le gustaba Japón (no &lt;i&gt;Área 11&lt;/i&gt;, Japón), no era posible negarlo, pero, al igual de Lelouch -aunque por motivos diferentes-, no tenía nada que la atara realmente allí; por eso, no le importaba demasiado dejarlo atrás para embarcarse en una aventura aún más grande: la idea de que los Kuro no Kishidan revolucionarían al mundo entero le parecía muy divertida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#32, Confusión&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está convencida de que las palabras de Kaguya tienen una gran lógica; sin embargo, ¿por qué la incluye a ella también dentro de su extraña idea de matrimonio multitudinario?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#33, Miedo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;C.C. sabe que ha perdido hace tanto tiempo el miedo que apenas recordaría de qué se trataba sino fuera por la incómoda molestia que la embarga cada vez que parece a punto de perder otra oportunidad de cumplir con su deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#34, Rayo/trueno&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún si está plenamente consciente de que no podrá tener mucho tiempo más a Mao a su lado, C.C. no puede evitar sentir un vago deseo de protección hacia ese pequeño niño obligadamente solitario, que tanto miedo le tiene a los bruscos sonidos de la tormenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#35, Lazos&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V.V. es pequeño en apariencia, pero C.C. sabe que es un gran bastardo, actuando siempre según su conveniencia: exactamente igual que ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#36, Mercado&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parpadeó ante el gran espejo vertical y sonrió, volteando un poco para tener una visión más completa: aquel traje era estupendo y lo mejor de todo era que no le resultaba necesario preguntar o preocuparse por el precio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#37, Tecnología&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no supiera que aquella estúpida arma no se movía sin la voluntad humana, C.C. hubiera afirmado con toda seguridad que había intentado atacarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#38, Regalo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lelouch no preguntó de dónde había salido aquel misterioso regalo, esa curiosa y efectiva lentilla; a pesar de ser un &lt;i&gt;niño&lt;/i&gt; un poco travieso, había aprendido muy bien con quién estaba tratando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#39, Sonrisa&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque sea demasiado extraña para ser tan pequeña, Kaguya es del agrado de C.C.: su sonrisa sincera y su confianza incondicional son cosas que nunca están de más en aquel grupo de rebeldes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#40, Inocencia&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se detuvo demasiado en ella, mucho menos sintió algún resquicio de compasión, pero, con tan solo verla superficialmente, podía adivinar que Euphemia li Britannia, quizás la más desafortunada en aquel escenario, era también la más inocente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#41, Conclusión&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A final de cuentas, llegó a una conclusión de todo aquello: los tomates podían ser un condimento exquisito en la pizza, pero hallarse bañada de ellos no era exactamente su concepto de diversión; Lelouch sufriría su venganza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#42, Nubes&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;C.C. se llevó la mano a la frente en signo de resignación: ¿era común que todos los adolescentes se pasaran gran parte del día en las nubes, como Kallen?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#43, Cielo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kallen surcaba el cielo con su Knightmare como si del pájaro más habilidoso y grácil se tratara; su determinación era, para C.C., una franja certera de esperanza para todos los rebeldes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#44, Paraíso&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún si ella nunca alcanzaría el paraíso, ese sitio destinado a las almas puras al morir del que la mayor parte de las religiones hacían cuenta, al menos podía suponer que las esencias espirituales caídas en batalla por la causa de Zero descansarían en paz en aquel mítico sitio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#45, Infierno&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás (y solo quizás) aquella hoguera era su infierno personal, el dolor y el castigo que estaban reservados exclusivamente para ella desde lo más profundo del averno, decidido a alcanzarla si ella no podía ir hacia él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#46, Sol&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Hoy es un día soleado? —La pregunta de Nunnally es una mezcla de esperanza de que las cosas funcionen correctamente aún si ella no puede comprobarlo y añoranza; C.C. susurra un suave &quot;&lt;i&gt;lo es&lt;/i&gt;&quot;, aún si, en el exterior, grandes nubes grisáceas cubran toda la porción de cielo visible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#47, Luna&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay luna esa noche; la nave iceberg navega calma bajo un cielo negro y eclipsado, mientras C.C., la única persona en la cubierta, observa con paciencia y quietud el rumbo hacia su nuevo y desconocido destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#48, Ondas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Metió la mano en el agua, reproduciendo ligeras ondas en su superficie, y observó a Lelouch: ahora estaban a mano; ella lo había salvado primero y, luego, había sido su turno de devolverle el favor cuidando de sus heridas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#49, Pelo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A C.C. no le disgusta su cabello, aunque es llamativo en ciertas ocasiones, pero le encanta disfrazarse con pelucas: le es interesante, de vez en cuando, jugar a ser alguien más; alguien más mortal y más normal que su verdadero yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#50, Supernova&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noticia estalló gracias a Kallen y C.C. con la fuerza de una estrella entre los rebeldes libres que habían sobrevivido a la Black Rebellion: Zero era Lelouch Lamperouge, un simple estudiante de secundaria, y había sido capturado por Britannia.&lt;a name=&quot;cutid2&quot;&gt;&lt;/a&gt;</description>
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  <pubDate>Mon, 07 Jul 2008 23:33:31 GMT</pubDate>
  <title>Code Geass: tabla griega (Crack! &amp; Roll).</title>
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  <description>Tabla Griega para &lt;span class=&apos;ljuser ljuser-name_crack_and_roll&apos; lj:user=&apos;crack_and_roll&apos; style=&apos;white-space: nowrap;&apos;&gt;&lt;a href=&apos;http://community.livejournal.com/crack_and_roll/profile&apos;&gt;&lt;img src=&apos;http://l-stat.livejournal.com/img/community.gif&apos; alt=&apos;[info]&apos; width=&apos;16&apos; height=&apos;16&apos; style=&apos;vertical-align: bottom; border: 0; padding-right: 1px;&apos; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href=&apos;http://community.livejournal.com/crack_and_roll/&apos;&gt;&lt;b&gt;crack_and_roll&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Code Geass.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Claim:&lt;/b&gt; Nagisa Chiba.&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://community.livejournal.com/crack_and_roll/23223.html&quot;&gt;Especificaciones sobre la tabla&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;table border=&quot;2&quot; cellpadding=&quot;3&quot; cellspacing=&quot;2&quot;&gt;
&lt;tr&gt;
&lt;td&gt;&lt;a href=&quot;http://chimeramistress.livejournal.com/11304.html#cutid1&quot;&gt;1. Eros&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;
&lt;td&gt;&lt;a href=&quot;http://chimeramistress.livejournal.com/11304.html#cutid2&quot;&gt;2. Philia&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;
&lt;td&gt;&lt;a href=&quot;http://chimeramistress.livejournal.com/11304.html#cutid3&quot;&gt;3. Ágape&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;
&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Prompt:&lt;/b&gt; 1, Eros.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Code Geass.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing:&lt;/b&gt; Nagisa Chiba/Kousetsu Urabe.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencias:&lt;/b&gt; Ligeras (muy ligeras) referencias de índole sexual. Spoiler del capítulo 02 de Code Geass R2 (AKA la segunda temporada).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;1. Eros&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así Kousetsu Urabe, el gran guerrero Kousetsu Urabe, uno de los cuatro del renombrado escuadrón Shisei-ken, se había sacrificado por un simple estudiante de secundaria con máscara. Era el colmo de la indignación. Sonrió con ironía y el gesto le valió una profunda punzada de dolor en el cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de todo, era Zero. Y él mismo se había jurado proteger tanto a su superior como a sus compañeros y a sus pares en la rebelión. Y al líder, al origen mismo del levantamiento, a Zero. Era su honor como caballero japonés, como el único miembro del Shisei-ken que no había sido capturado. Con suerte, su maniobra de distracción les habría dado algo de tiempo a él y a Kozuki para que lograran acabar con el plan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le disgustaba un poco saber que no tendría la oportunidad de ver a sus compañeros del escuadrón cuando Zero los liberara. No podría sentirse admirado ante la sabia sonrisa del General Todou, como siempre, o burlarse de lo negativa que había sido Nagisa cuando Zero se vio obligado a dejar el campo de batalla aquella noche. Como siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soltó una carcajada amarga al pensar que ella estaría maldiciéndolos a todos. En ese momento y en todos los otros que había pasado encerrada en alguna prisión britanniana de máxima seguridad. Urabe sabía perfectamente -el dolor se extendió hasta sus sienes, cubiertas de sudor por el esfuerzo de demandarle a su cuerpo continuar con sus funciones vitales. Unos minutos más, solo unos minutos más- que, bajo esa fachada de mujer seria y completamente entregada a su papel como guerrera, era capaz de tener sus momentos impulsivos, como cualquier otro ser humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La quiso a su lado una vez más. Aún con su cuerpo destrozado por la explosión (que apenas había causado daños al Knightmare maldito aquel), todo su ser clamaba por ella, en un último momento de rendición ante sus instintos más primitivos. Aún si se comportara durante el día como la persona responsable y fría que era, aún si no eran sus labios sobre los suyos o sus manos recorriendo su piel blanca y caliente los que ella quería, por las noches siempre acababa en su cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Olvidándose ambos -entre movimientos acompasados, veloces, entre sudor y uñas abriendo cicatrices de lunas rojas- de Japón, de Britannia, de Zero, de rebeliones y de guerras. De Generales que solo tenían tiempo y devoción para las batallas y el honor de su país. De sentimientos que no tenían lugar en la mente del otro. De que eran Nagisa y Kousetsu, de que al día siguiente retomarían sus papeles habituales y ya no quedaría ninguna unión especial entre ellos, nada que evidenciara que sentían algo más entre ellos que simple compañerismo ligado a la pertenencia al Shisei-ken. Porque no lo había. De parte de ella nunca lo hubo. Y él nunca supo qué había de la suya. Tampoco le importó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le había bastado con su mirada oscura clavándose en sus ojos mientras tomaba el mando de la situación, mientras comandaba ella misma cada embestida, cada caricia, cada choque de labios y lenguas entre sí. No había pedido ni le había dado más. Pero bastaba para sentir que se llevaba a su sepultura de escombros y polvo algo más que batallas y guerras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sonrisa no se borró de su rostro. Zero lo había logrado, como siempre. Maldito estudiante brillante. Las explosiones comenzaron a lo lejos, muy por encima del piso en el que él se encontraba, pero descendieron veloces, al compás del estruendo y la destrucción de aquella altísima y lujosa torre. Quizás, los britannianos no entenderían jamás con quién se estaban metiendo. Sin duda alguna, Zero lograría su cometido. Liberaría a Japón, liberaría tal vez al mundo de Britannia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y liberaría a Nagisa. Incluso cuando su piso explotó y se quebró al medio, Urabe sostenía la mueca entre burlona y satisfecha en su rostro. Niña tonta. Qué gracioso sería su rostro al enterarse de que Zero la salvaría y que él había muerto voluntariamente por todos ellos, comandados hacia la salvación por un muchacho de dieciocho años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Prompt:&lt;/b&gt; 2, Philia.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Code Geass.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing:&lt;/b&gt; Nagisa Chiba/Shogou Asahina.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencias:&lt;/b&gt; Spoilers hasta el capítulo 21 de la primera temporada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid2&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;2. Philia&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué estás haciendo, Nagisa? Deberías haberme dejado a mí conducir esta cosa —La protesta de Shogou se perdió en la velocidad, en el viento que golpeaba contra su rostro y dejaban rápidamente atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus maniobras le parecían demasiado raras como para tratarse de una experta guerrera como era ella. O estaba muy apresurada por salir del territorio que abarcaba la vigilancia de Britannia o no tenía idea de cómo se controlaba aquel Knightmare tan particular. Después de todo, sus sistemas eran muy diferentes de las máquinas a las cuales estaban acostumbrados comúnmente; era un equipo único.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cállate, Asahina —La voz de la mujer le llegó amplificada ligeramente desde la cabina del piloto; aún estando acuclillado sobre el hombro del Knightmare, apenas escuchó la reprimenda. Realmente el Guren no tenía nada que envidiarle a las tecnologías más veloces e innovadoras como el Lancelot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, pensando en el Lancelot…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Alguna novedad con respecto a Zero o Kozuki? —Si Shogou era incapaz de escuchar siquiera la voz de Nagisa, mucho menos tenía consciencia de lo que se transmitía por la red de comunicación de la cabina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nagisa no respondió. Se sintió fastidiado. La arena se levantaba en enormes humaredas tras el paso de la máquina; árboles y rocas que se cruzaban en su camino eran arrancadas sin miramiento de su sitio para caer, más tarde, varias decenas de metros más lejos. Era un Knightmare brillante, sin dudas. Hubiera sido interesante conducirlo él mismo. Quizás no hubiera frenado tan bruscamente, clavando la base del Guren exactamente en la orilla del calmo océano. Aunque admitía que &lt;i&gt;eso&lt;/i&gt; era precisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estarán aquí en pocos minutos —comentó ella; sus palabras amortiguadas por la descompresión de la cabina. Nagisa se incorporó y le tendió una mano a su compañero—. Zero y Kozuki… Desaparecieron. No hay rastro de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La expresión perpleja de la mujer se reflejó en los ojos de Shogou. Era simple y físicamente imposible que se hubieran desvanecido tan abruptamente, aún estando a la vista y el alcance de todos los presentes en la isla. Imposible. Pero él cambió de parecer y sonrió, una vez hubo pisado tierra firme. La cicatriz en su ojo derecho se arrugó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me sorprende —comentó, cruzando los brazos y recargándose con autosuficiencia en la estructura del Guren—. Zero ha logrado cosas mucho más impresionantes. Probablemente, es un simple truco de todos los que tiene bajo la manga. De todas formas, Kozuki está con él. No se me ocurre alguien más leal a quien fiarle la seguridad de Zero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero el Guren está aquí —Los ojos de ambos se cruzaron un largo instante. El rostro de Nagisa continuaba serio, como de costumbre, con un dejo de inseguridad respecto de las capacidades de Kallen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Shogou hizo un gesto con la mano y le pasó el brazo por los hombros. La mueca de ella se descompuso en un gesto de incomodidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Kozuki y Zero sabrán defenderse. Después de todo, si nos hemos unido a ellos, es porque realmente creemos en Zero —La voz de él era curiosa, casi apaciguadora. Nagisa admitió, sin embargo, que había grandes verdades en sus palabras—. La lealtad y la confianza es algo que aceptamos implícitamente al aliarnos en una lucha como esta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aún así…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estoy seguro de que Kozuki hará todo lo que esté dentro de sus capacidades para mantener a Zero en perfecto estado. Básicamente, es lo que todos tenemos que hacer por los demás. Yo lo haría por todos ustedes. Sobre todo por ti —Remató sus palabras con un pequeño choque entre su cabeza y la de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nagisa se apartó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No seas irregular —Era un sermón, pero sus labios estaban ligeramente curvados hacia arriba, aceptando su determinación a pesar de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque, aunque la batalla y sus resultados estaban primero, era inevitable para ella ver en Shogou algo más que una simple unidad de su escuadrón, un nombre con un puesto asignado. Quizás se arrepintiera en algún momento de sus irresponsables sentimientos, pero negarlos era como pensar que Zero no volvería de alguna extravagante manera ante ellos en cualquier momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Prompt:&lt;/b&gt; 3, Ágape.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Code Geass.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing:&lt;/b&gt; Nagisa Chiba/Kyoushirou Todou.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid3&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;03. Ágape&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—General Todou.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brazos cruzados, espalda recta, ojos cerrados, ceño fruncido. Nagisa no recuerda haberlo visto alguna vez en estado de reposo sin adoptar aquella posición meditabunda, alerta pero relajada. No se molesta en mirarla cuando ella entra en la oscura habitación y llama su atención suavemente, con todo el respeto que es capaz de impregnar en sus palabras, pero asiente con la cabeza en un ligero movimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se sienta a su lado, pero se queda en silencio, observando la nada delante de sí. Nunca se ha planteado siquiera la posibilidad de cuestionar cualquiera de las decisiones que ha tomado su superior, pero esta vez su sensación de inquietud es demasiado evidente como para hacer caso omiso de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué es lo que te inquieta? —Su voz resuena profunda en el compartimiento vacío y espacioso— ¿Zero?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nagisa asiente y se atreve a mirarlo a la cara. Él también ha volteado hacia ella y siente que sus dudas se disipan demasiado rápido como para tener alguna lógica, pero procura mantener la postura ante él. Como siempre lo ha hecho, por más que su pecho le pareciera cada vez extrañamente libre y ligero ante sus ojos oscuros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—General Todou, yo… —Se interrumpe. Se siente estúpida, cometiendo una insubordinación ante aquel hombre a quien le debe mucho más que su vida. Siente que, ante él, se vuelve la persona más insignificante e insegura, que se cae la máscara de serenidad y calma que la envuelve normalmente— ¿De verdad cree que Zero es el más apto para llevarnos a la victoria ante Britannia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todou no se altera ante la expresión de sus dudas. Su semblante continúa exactamente como antes, imperturbable y concentrado. La observa fijamente unos momentos; después, asiente. Nagisa no comprende el significado de sus gestos hasta que él se dispone a hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No eres la única con opiniones particulares hacia Zero —comenta, trivialmente, con un dejo de confidencia en la voz. A ella se le revuelve algo en lo profundo de su cuerpo al entender que está revelándole asuntos personales, exclusivamente personales—. Pero he tenido largo tiempo para meditarlo. Zero es la única opción que tenemos los japoneses para un levantamiento exitoso. No utiliza los mismos métodos que nosotros, pero debemos acoplarnos a él si queremos obtener resultados. Somos aliados. Después de todo, poseemos el mismo objetivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Él no es japonés —Inmediatamente después de soltar las mismas imprudentes palabras que había pronunciado aquella tarde, aprieta los labios y sus párpados se entrecierran. Tiene demasiadas opiniones encontradas respecto de ese punto, pero Todou confía en él y desestimar esa evaluación es…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo sé —No parece enfadado. Ni siquiera molesto. Su voz sigue siendo tan regular como siempre, tan acompasada y serena—. Pero ahora ya no deben importarnos nacionalidades o procedencias. Pretendemos lo mismo y eso es lo que importa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su tono no expresa nada en particular, pero sus palabras le parecen determinantes, como si acabaran la conversación exactamente en ese punto. No hay derecho a réplica. Hacerlo podría significar realmente ir en contra de las decisiones del General. Y eso, a Nagisa, le parece lo mismo que atacarlo o desautorizarlo. Por eso, solo se limita a asentir con la cabeza, volviendo su mirada al frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero se estremece cuando siente la mano de él en el hombro, en un gesto de apoyo. O, quizás, de amistad. Respira bruscamente y gira la cara hacia él, que suaviza el gesto y la mira con un brillo más cálido en los ojos, más humano. Y comprende que lo que él cree es lo que ella cree. Que lo que él piensa es lo que ella piensa. Que todo lo que él diga es una orden sagrada para ella. Que sabe que hará hasta lo imposible para ver esa expresión otra vez en su rostro, para despertar el orgullo en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella es una guerrera y él su General, su maestro, su mentor y lo más importante que existe sobre la faz de la Tierra. Zero será el líder de la rebelión, el líder de los Kuro no Kishidan y tendrá que confiar en él si es necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero nunca será como el General Kyoushiro Todou.&lt;br /&gt;Kiseki no Todou.&lt;br /&gt;Incluso si su milagro es aún más grande, para ella nunca habrá punto de comparación.&lt;br /&gt;Jamás.&lt;br /&gt;</description>
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  <pubDate>Mon, 07 Jul 2008 23:08:48 GMT</pubDate>
  <title>Vampire Knight viñeta.</title>
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  <description>Viñeta para un reto de &lt;span class=&apos;ljuser ljuser-name_crack_and_roll&apos; lj:user=&apos;crack_and_roll&apos; style=&apos;white-space: nowrap;&apos;&gt;&lt;a href=&apos;http://community.livejournal.com/crack_and_roll/profile&apos;&gt;&lt;img src=&apos;http://l-stat.livejournal.com/img/community.gif&apos; alt=&apos;[info]&apos; width=&apos;16&apos; height=&apos;16&apos; style=&apos;vertical-align: bottom; border: 0; padding-right: 1px;&apos; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href=&apos;http://community.livejournal.com/crack_and_roll/&apos;&gt;&lt;b&gt;crack_and_roll&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Redención.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Reto:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://community.livejournal.com/crack_and_roll/3656.html&quot;&gt;Funeral&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing::&lt;/b&gt; Kaname/Ichijou.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencias:&lt;/b&gt; Spoilers hasta el capítulo 38 del manga (importantes, diría yo).&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resúmen:&lt;/b&gt; Él es tan despreciable, tan miserable, que no tiene derecho alguno a presentarse en el funeral de aquel a quien traicionó. Pero cree que aún tiene una manera de pagar al menos una pequeña parte del precio de sus acciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Redención&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las lágrimas se deslizaban por su rostro, pesadas e interminables, sin que mostrara interés alguno por ocultarlo. Sus ojos no estaban posados en el simbólico ataúd negro, sino fijos más allá, observando el oscuro muro sin verlo realmente. Su cuerpo parecía inerte; de pie, pero con los brazos inanimados colgando a los lados y el rostro inexpresivo ladeado hacia abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Takuma Ichijou no supo cuánto tiempo llevaba contemplando a Ruka, pero estaba seguro de que nunca había visto a un vampiro adoptar semejante apariencia humana. Aún con su abrumadora belleza, la palidez extrema de su piel y la infinita tristeza de sus pupilas reflejaban lo poco que le importaba en ese momento mantener la compostura que siempre había tenido, sostener ese estúpido orgullo de la nobleza que le dictaba comportarse como lo hacía normalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era contagioso, posiblemente, porque todos se encontraban en un estado similar. Ruka era la única que se permitía el llanto, pero la congoja era perfectamente visible en cada uno de los rostros que poblaban la habitación. Todos con la misma mueca de melancolía, con la misma mirada de desesperanza ante lo que aquel ataúd significaba. Todos, con excepción de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie le prohibió la entrada cuando apareció allí, con su aspecto demacrado y su cabello revuelto, silencioso y fantasmal. Cada par de ojos se posaron sobre su persona cuando entró en la sala, pero en ninguno había sorpresa o desprecio. Simplemente, esa profunda angustia que había expresado él la noche anterior cuando se enteró de lo ocurrido, esa mirada de &lt;i&gt;no puede ser&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;esto no esta ocurriendo&lt;/i&gt; y un montón de otras frases de negación que lo habían mantenido horas inmóvil en medio de una habitación destrozada, con la mirada extraviada y los puños cerrados tan fuerte que se hacía daño a sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apretó los labios. Había sido un imbécil. No era palabra que lo calificara en toda su magnitud, pero no encontraba alguna más adecuada para describir su ineptitud. No hallaba otro calificativo que refiriera a la estupidez bajo la cual había actuado, creyendo todo el tiempo que las cosas no se saldrían de control, pensando que se trataba de los mismos problemas políticos de siempre y nada pasaría a mayores instancias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la venda cayó de sus ojos demasiado tarde. Rido había recuperado su cuerpo, Yuuki había sido capturada y Kaname ahora estaba… Demasiado tarde, demasiado rápido, demasiado inverosímil. Rido Kuran estaba desaparecido, Yuuki Cross era una jovencita alegre y vital y Kaname su mejor amigo, la persona en quien más confiaba, a quien más admiraba, al que más… Que la situación hubiera dado un vuelco tan grande era casi imposible de creer. Casi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que él había sido tan, tan idiota como para no comprender, para no asimilar que el juego de Rido era mucho más macabro de lo que nadie esperaba. Ni siquiera su abuelo, que merecía tanto la muerte que había obtenido como ahora la merecía él. Merecía que lo destrozaran, que desgarraran su cuerpo parte por parte y se empaparan de su sangre oscura y maldita, que acabaran con él de la forma más cruel que fuera posible. Y más. Merecía tantas cosas que se le oprimía el pecho y la garganta le ardía, dispuesto a destruirse a sí mismo si era necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kaname Kuran había muerto por su culpa -por &lt;i&gt;su&lt;/i&gt; culpa- y él lo sabía. Todos lo sabían. Rido lo sabía, Ruka lo sabía, Yuuki lo sabía. Él lo había abandonado cuando más había sido necesario su apoyo y todos lo estaban pagando de aquella manera. Por sus estúpidos temores a su abuelo, a la Corte, a su propia inutilidad como vampiro, como descendiente de la familia Ichijou. Por el miedo de no servirle a Kaname como era adecuado y, a su vez, de no corresponder a su abuelo con todas las tonterías que le había metido en la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Honor. Orgullo. Nobleza. Sangre pura.&lt;br /&gt;¿Cuántas de esas cosas continuaban siendo importantes en el mundo si ya no había un Kaname Kuran para representarlas? ¿Cuántas otras eran aún más imposibles, como la admiración y el respeto? ¿Cómo se hacía para amarlo si él ya no existía? ¿Cómo devolverle aunque fuera una mínima parte de todo lo que había hecho por él si nunca volvería a verlo otra vez?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dolor de querer extirpar de su cuerpo aquel sentimiento era apabullante. No tenía que sentirlo, porque no &lt;i&gt;podía&lt;/i&gt; sentirlo. Ruka amaba a Kaname, que había estado con él hasta el último momento. Yuuki amaba a Kaname; había fallado, pero procuró hacer todo lo que estaba a su alcance para evitar el fatal desenlace. Él no. Él no podía jactarse de ninguna de aquellas cosas. No había estado a su lado, no había hecho nada para que aquello no sucediera. Nada. Tan solo ser un espectador de la sangrienta batalla, sin intervenir, sin mover siquiera una mano por la persona por la cual profesaba profunda devoción desde pequeño, aún si su amistad había comenzado por simple conveniencia de su familia. Era incapaz incluso de desear que descansara en paz, porque en su pequeño mundo egoísta Kaname no debería estar muerto y siquiera pensar en aquellos deseos era confirmar que ya no existía. Ni en su mundo ni en ningún otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, su expresión no se igualaba a la de sus compañeros, sino que debía ser, posiblemente, mucho más patética. No le importaba, de todas formas. Nadie le prestaba atención, como debía ser para un vampiro despreciable como él lo era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Takuma tenía una resolución tomada. La había tenido desde que supo la noticia, desde que entendió lo que había sucedido y pudo pensar claro por algunos instantes. No podía hacer nada ya por Kaname. Tampoco por Rima o Seiren, que cayeron antes que él y también poseían parte de su culpa. Pero aún estaba Yuuki, lo único que realmente pertenecía a Kaname, que llevaba su sangre, que era parte de él. Yuuki, cazada por Rido y destinada a terminar como su hermano. Pero no si él podía impedirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sería su último acto, lo último que haría. No era más fuerte que Rido, pero lo conocía más de lo que él creía. Lo haría por Kaname. Y por Yuuki. Solo por ellos. Su propio ser no le interesaba hacia esas alturas. Tampoco a los demás. Nadie notó cuando se deslizó silenciosamente hacia el exterior, lejos de aquel ataúd vacío y tortuoso, que jamás lograría representar lo que había sido Kaname Kuran para todos ellos. Sobre todo, para él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se cerró de un rápido movimiento el abrigo negro que lo cubría y se internó en la oscura noche, sin luna ni estrellas.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Nos vemos pronto, muy pronto. Kaname.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas&lt;/b&gt;: Por supuesto, todos sabemos que Kaname no ha muerto en el canon. Tomemoslo como un &quot;posible futuro&quot;... &lt;s&gt;y no es que Kaname me caiga como una patada en el estómago, ¿eh? :)&lt;/s&gt;.&lt;br /&gt;</description>
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  <pubDate>Mon, 07 Jul 2008 23:04:10 GMT</pubDate>
  <title>Reviews are Welcome: reto nro. 2.</title>
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  <description>Dos viñetas para &lt;span class=&apos;ljuser ljuser-name_reviews_welcome&apos; lj:user=&apos;reviews_welcome&apos; style=&apos;white-space: nowrap;&apos;&gt;&lt;a href=&apos;http://community.livejournal.com/reviews_welcome/profile&apos;&gt;&lt;img src=&apos;http://l-stat.livejournal.com/img/community.gif&apos; alt=&apos;[info]&apos; width=&apos;16&apos; height=&apos;16&apos; style=&apos;vertical-align: bottom; border: 0; padding-right: 1px;&apos; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href=&apos;http://community.livejournal.com/reviews_welcome/&apos;&gt;&lt;b&gt;reviews_welcome&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Reto:&lt;/b&gt; 2, &lt;i&gt;Ciudad&lt;/i&gt; (el relato debe contener la descripción de una ciudad).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Hogar, dulce hogar.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Palabras:&lt;/b&gt; 793.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas de Autor:&lt;/b&gt; Un personaje original mío en una situación que podría considerarse &lt;i&gt;spoileante&lt;/i&gt;. Por eso, mejor no develamos quién es~.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Hogar, dulce hogar&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su semblante no se inmutó, aunque, en lo más profundo de su mente, alguna parte olvidada de sí misma hubiese querido detener el mundo un instante y preguntarse qué diablos pasaba con ella. Sin embargo, como de costumbre, reprimió todos los lejanos ecos de sentimientos que amenazaban débilmente con aflorar a la superficie. Solo detectaba el habitual vacío, la usual indiferencia. La actitud normal de quien sabe tanto que prefiere fingirse ignorante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al menos, todavía era capaz de reconocer lo curioso de la situación. Esperaba más escombros, más destrucción, más ruinas, más polvo. Esperaba un sitio por el cual hubiera pasado la más tempestuosa de las tormentas, el más salvaje tornado. Pero lo que allí había era por mucho más perturbador: la ciudad estaba intacta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era una ciudad pequeña, siempre lo había sido. Campestre, familiar, con espíritu antiguo y aires de modernidad. Pintorescas tiendas en el reducido centro comercial, calles adoquinadas, a la vieja usanza, gente yendo y viniendo sin prisas, con un extraña marca de permanente alegría y juventud en sus rostros, aún teniendo en cuenta las épocas que se vivían en aquel entonces. Las cosas terribles de la actualidad resultaban tan ajenas allí, quizá, que nadie pensaba en ellas como si tuvieran real importancia. Como si jamás fueran a alcanzar aquellas enormes casonas diseñadas en los más diversos estilos y los extensos prados que se observaban en todos los puntos cardinales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez, por esa maldita manía de ignorar al mundo exterior, la guerra había pasado por ella de manera silenciosa, casi cautelosa. Era un conflicto raro, demasiado pasivo y demasiado inquietante. Pero era el primer pueblo que veía absolutamente en pie, como si fuera una maqueta sin personajes. Alguna pared barnizada de rojo seco y oscuro por aquí, algún hueco en la acera o en los muros por allá. Eran todo cuanto evidenciaba el destino que había corrido la ciudad, al igual que la mayor parte del país. Si no era todo. Aquello y el inexorable silencio que sepultaba todo el lugar en la más fría calma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La falta de ruido, algunos tan característicos como el canto de las coloridas aves o las risas de los habitantes, era extraña. Le resultaba casi imposible relacionar aquel sitio insonoro con la vieja ciudad en la que había vivido hacía tantos años ya. Solo sus pisadas resonaban entre las abandonadas edificaciones. Ningún otro sonido, humano o animal. A ellos también se los habían llevado; las granjas y los establos se encontraban igual de vacíos. Posiblemente, habrían sido los únicos sobrevivientes; a &lt;i&gt;ellos&lt;/i&gt; les eran mucho más útiles que un montón de humanos molestos y para nada dispuestos a acatar órdenes de nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabía exactamente qué la había llevado a aquel lugar. No había sido premeditado; su camino la había conducido hacia un poblado cercano y el deseo, respaldado por nada en especial, se impuso ante su racionalidad. De todas formas, no pensaba en su familia ni en toda la gente que había conocido alguna vez. Sabía perfectamente que, dando un rodeo en aquella esquina y caminando un par de manzanas hacia la derecha se encontraría con el camino a su antiguo hogar. Allí donde habrían masacrado a sus parientes, a sus animales y quizás también a sus plantas. Pero no le interesaba, a decir verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos ya estaban muertos, igualmente. No se sentía melancólica al pensar en ello, ni triste ni deseosa de recordar. Estaban muertos y punto. No había cuerpos ni tampoco tumbas. Solo se habían desvanecido en el tiempo, en medio de una guerra etérea, incorpórea. No había tenido tiempo de sufrir sus pérdidas y ahora ya era demasiado tarde. De todas formas, de sus ojos no se hubiera escapado una lágrima bajo ninguna circunstancia, aunque se esforzara en ello. Demasiadas había gastado ya con anterioridad y parecían haberse quedado atascadas en esas noches de visita al infierno, en sus heridas físicas que se abrían y cerraban al azar, en el fantasma de aquella sangre roja y ajena que la perseguiría por el resto de sus días en el mundo mortal. Y tal vez, también, en el que siguiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora ya no había lágrimas ni sentimientos ni lamentos. Habían quedado atrás y estaba segura de que nada las haría volver jamás. De alguna manera, se sentía agradecida por eso. La indiferencia, después de todo, era &lt;i&gt;casi&lt;/i&gt; agradable, &lt;i&gt;casi&lt;/i&gt; confortante. Y muy cómoda, por sobre todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se encogió de hombros, dirigiéndose a la nada, y de inmediato dio media vuelta y deshizo sus pasos, en dirección a su vehículo, aparcado de cualquier manera en medio de la calle. Tal vez, solo había ido a comprobar. A comprobar que la burbuja de ignorancia se hubiera roto y, por única, primera y última vez, el mundo real hubiera entrado en su pequeña ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Lecciones.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Palabras:&lt;/b&gt; 669.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; En toda selva hay leyes. Y siempre es mejor aprender de ellas.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas:&lt;/b&gt; Hope por acá, de &lt;a href=&quot;http://chimeramistress.livejournal.com/1318.html&quot;&gt;Quimera&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid2&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Lecciones&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿La has traído?&lt;br /&gt;Sus ojos relucen con un brillo extraño, propio de quien ya no es por completo dueño de sí mismo, por más que intente negarlo o contradecirlo.&lt;br /&gt;—Idiota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi calificativo no llega a su cerebro con algún significado, puesto que parece mucho más interesado en el movimiento de mi mano dentro del pequeño bolso negro que cuelga de mi hombro. Los pequeños paquetes reaccionan entre mis dedos, suenan a plástico y a polvo. Él estira la mano, impaciente, con una mueca de disgusto en el rostro.&lt;br /&gt;—El trato, Jake —le recuerdo, retirándolos de su alcance.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su ceño se frunce y su expresión se torna amenazante. No significa nada para mí. Por más que me saque dos cabezas en altura y posea una reconocida fama de tipo duro, Jake es tan dócil como un cachorro. Lección número uno: aunque sean unos imbéciles, musculosos, adictos y pedantes hombres de &lt;i&gt;negocios&lt;/i&gt;, la mayor parte de los traficantes de la ciudad saben lo que les conviene. Y machacar a quien te provee sin riesgo alguno de lo que necesitas no le conviene a nadie, por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tu maldita pieza —su voz es ronca y suena como si todo lo que dijera fuera una escandalosa grosería. Me arroja por los aires una pequeña estructura de metal y se apresura a volver a mi lado y quitarme sin delicadeza alguna su recompensa—. Lárgate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus sofisticados deseos son órdenes: me doy media vuelta y me marcho de aquel oscuro y destartalado escondrijo. Fuera, todo es tan negro como lo era en aquella minúscula habitación; la mayor parte de las farolas de la calle fallan o emiten una estúpida luz amarillenta que apenas ilumina los cinco centímetros más próximos a su resplandor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciudad, después de todo, es la misma porquería de siempre: corrupción, mafia, tráfico ilegal hasta de alimentos para perro, una línea divisoria entre clases sociales que deja totalmente en claro cómo son las cosas allí y un índice de delincuencia de todo tipo que sobrepasa cualquier barrera. En los suburbios, las calles son lúgubres y peligrosas, a rebosar de alimañas de cualquier índole. Para mí, de todas formas, no supone ningún peligro caminar por la gastada acera en plena madrugada. Lección número dos: relaciónate con el ambiente y entre ellos estarás más seguro que en una maldita fortaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino no es largo. El &lt;i&gt;taller de trabajo&lt;/i&gt; se encuentra dentro de la misma zona en la cual suelo moverme para conseguir, mediante intercambios de mercancía, aquello que necesitamos. La desagradable expresión en el rostro del hombre que trabaja detrás de una mesa rectangular y extensa, llena de todo tipo de armas modificadas y piezas de trajes especiales, me hace torcer el gesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo ha ido tu paseo, Hope? —Su tono imita una conversación casual, despreocupada, mientras esboza una sonrisa torcida.&lt;br /&gt;—Una mierda —Lo odio. Y él me odia a mí. Mis ojos destilan el más profundo asco, pero mi boca se curva hacia arriba también—. El &lt;i&gt;almacén&lt;/i&gt; estaba cerrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abre la boca, pero le arrojo sin cuidado alguno la pieza obtenida hace escasos minutos y él la atrapa en el aire, con un movimiento rápido y firme. Imbécil. Su mirada no se desvía de mí en ningún momento. Yo, sin embargo, le resto importancia a su mismísima existencia y me dirijo hacia la sala contigua, llena de papeles y bocetos por todos lados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Colaboro con él porque el contrato implícito que acordamos es real. Tiene consistencia. Vamos a cargarnos a aquellos tipos y no hay rastro de duda en su rostro ni en el de su compañero (o su némesis, depende del cristal con el que se los evaluara). Con el cual, por cierto, corren aires muy diferentes que con el idiota de la sonrisa rara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero son mis cómplices, después de todo. Lección número tres: si vas a hacer algo de importancia en este lugar (algo como robar un banco o quitar de en medio a todo el personal del edificio más importante de la ciudad), hazlo con compañía.&lt;br /&gt;</description>
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  <pubDate>Mon, 07 Jul 2008 23:00:54 GMT</pubDate>
  <title>Writer&apos;s Canvas: reto nro. 58.</title>
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  <description>Viñeta para &lt;span class=&apos;ljuser ljuser-name_writers_canvas&apos; lj:user=&apos;writers_canvas&apos; style=&apos;white-space: nowrap;&apos;&gt;&lt;a href=&apos;http://community.livejournal.com/writers_canvas/profile&apos;&gt;&lt;img src=&apos;http://l-stat.livejournal.com/img/community.gif&apos; alt=&apos;[info]&apos; width=&apos;16&apos; height=&apos;16&apos; style=&apos;vertical-align: bottom; border: 0; padding-right: 1px;&apos; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href=&apos;http://community.livejournal.com/writers_canvas/&apos;&gt;&lt;b&gt;writers_canvas&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Reto:&lt;/b&gt; 58, &lt;a href=&quot;http://community.livejournal.com/writers_canvas/92638.html#cutid1&quot;&gt;esta imagen&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Costumbres.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Palabras:&lt;/b&gt; 100.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas de Autor:&lt;/b&gt; La primera vez que vi la imagen, sin mucho detenimiento, pensé que la joven estaba caminando por un cementerio. Y, finalmente, no pude sacarme la idea de la cabeza...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Costumbres&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus labios se curvaron en una ligera sonrisa cuando traspasó el enorme portón gris.&lt;br /&gt;Nadie sabría jamás quién era ella. Nadie podría imaginar siquiera el motivo o la conexión que la había llevado a presentarse aquella tarde en la despedida. Nadie, ni sus familiares ni sus amigos, se enteraría nunca de que la culpable de la &lt;i&gt;tragedia&lt;/i&gt; había sido la silenciosa joven que observaba de lejos, con la mirada escondida detrás de un par de gafas negras.&lt;br /&gt;Simplemente, era una vieja costumbre asistir a los funerales de sus víctimas. Sin prisa alguna, se alejó del cementerio canturreando bajo el sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Más notas:&lt;/b&gt; ...pero ella tiene cara de asesina a sueldo, no me digan que no :).&lt;br /&gt;</description>
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  <pubDate>Mon, 07 Jul 2008 22:31:53 GMT</pubDate>
  <title>Writer&apos;s Canvas: reto nro. 56.</title>
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  <description>&lt;b&gt;Reto:&lt;/b&gt; 56, &lt;a href=&quot;http://antifan-real.deviantart.com/art/Merry-Christmas-2004-13133637&quot;&gt;Merry Christmas&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Memorias en ruinas.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Palabras:&lt;/b&gt; 500.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas:&lt;/b&gt; La imagen me inspiró mucho a una ciudad bastante futurística.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; El abandono incrementa con el paso del tiempo. A él no le importa: aún puede valerse de sus memorias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Memorias en ruinas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Navidad era una de las contadas ocasiones en las que salía a recorrer la ciudad. Con su puntualidad habitual, a las ocho de la mañana abandonaba su oscuro recinto y emprendía el mismo recorrido de todos los años. Muchas veces, se topaba con aceras y atajos truncados, que ya no existían o habían sido reemplazados por caminos nuevos. Aún así, nunca dejaba de pasar por cada rincón que le parecía importante. Esa  preferencia había ido variando con el correr del tiempo, pero siempre elaboraba una lista mental con todos los sitios que debía visitar aquel día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no se sorprendía si no existían, de un año a otro. No se preguntaba las causas ni los trasfondos de las clausuras o derrumbes. Simplemente, echaba un último vistazo y continuaba con su trayectoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antiguas casas, modernos edificios, monumentos de trascendencia y algún que otro lugar sin importancia, casi perdido en la inmensidad de su entorno. No guardaba relación con ninguno de ellos. Tan solo los consideraba íconos del cambio de esa humanidad de la que no era parte, de la cual solo vislumbraba pequeños momentos en esos escasos días en los que forzosamente era arrancado de su quietud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas veces había tenido que mudarse, puesto que los sitios que escogía para permanecer eran modificados o incluso echados abajo. Le molestaba el exceso de ruido que provocaban esas máquinas que, por más que fueran resultado de los más extremos avances de la tecnología, no podían ahorrarles un poco de fastidio a los vecinos o habitantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas formas, no poseía más pertenencias que la (casi) impecable vestimenta que llevaba siempre encima. A veces les cogía cariño a las cosas que lo rodeaban, pero nunca se le había ocurrido llevarse alguna. Después de todo, respetaba a los propietarios originales, por más que aquellos bellos y simples objetos fueran a hundirse con los escombros y la edificación entera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese año, todo era igual que el anterior. Su recorrido fue aburrido, sin nada nuevo que lo hiciera voltear a curiosear, aunque fuera un par de segundos. La ausencia de uno de los sitios de su lista o algún inútil invento que sacudiera a la sociedad, tal vez. Pero, por más que observó meticulosamente cada parada, no pudo encontrar nada que le proporcionara distracción alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desinteresado, antes de volver a su morada, se detuvo en el escaparate de una tienda de artículos decorativos para la época. Destacaban las publicidades que mostraban familias felices, tan diferentes pero tan similares a las de siempre. Solo que, en ese entonces, cada vez le parecía menos cercano a la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre chocó contra él. Iba abrigado con una de esas chaquetas horrorosamente sintéticas que usaba todo el mundo. Apenas lo empujó por el hombro, pero no pareció reparar en su presencia y siguió su camino, sin voltear a verlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de todo, él solo era un vestigio de tiempos pasados, de recuerdos archivados en libros de historia. En el siglo XXII, nadie prestaba atención a un elegante y anticuado fantasma.&lt;br /&gt;</description>
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  <pubDate>Mon, 07 Jul 2008 22:27:42 GMT</pubDate>
  <title>Viñeta Darker than BLACK.</title>
  <link>http://chimeramistress.livejournal.com/9354.html</link>
  <description>&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Campos de flores.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing:&lt;/b&gt; Havoc/Hei.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas:&lt;/b&gt; Spoilers del arco &lt;i&gt;The Red Dream of a Calamity Disappears in Eastern Europe...&lt;/i&gt; (capítulos 5-6), sobre todo del final del mismo. El resumen se encuentra dentro del cut.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Havoc, Carmine o Lilah. De cualquier manera que se llame, ella sabe que su destino no es posible de cambiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Campos de flores&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;—¿Nos cuentas una historia, Lilah?&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lilah. Ese era el nombre que le había otorgado Laura, porque ella decía no recordar el suyo. La habían encontrado sobre un campo de flores y la asociación con la especie había salido naturalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el comienzo había preferido callar su nombre, su procedencia y cualquier cosa que pudiera relacionarse con la guerra de la Heaven&apos;s Gate. No entraba en sus planes ser &lt;i&gt;adoptada&lt;/i&gt; por nadie, pero encontró que era una buena oportunidad para pasar desapercibida algún tiempo. Después de todo, no se tenía más que a ella misma y, dada las circunstancias, tampoco era algo de lo que enorgullecerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La matanza, la explosión, la puerta sellada, la pérdida de todo lo que podía querer en el mundo. Su grupo disuelto, su escape desesperado, su cabello mutilado. Todo había sucedido tan rápido. En su mente, no podía reconstruir los hechos sin que las situaciones se superpusieran velozmente y se confundieran unas con otras. En un momento se encontraba en América del Sur, luchando codo a codo con sus compañeros bajo el nombre clave de Carmine, y al siguiente estaba perdida en Europa, con el mundo en alerta por la desaparición de un continente entero. Podía verse a sí misma de niña, con sus hermanos y sus padres, en una feliz instantánea, y un segundo después convertida en contratista, matando niños casi con placer solo por su propio beneficio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;—Mira, mamá nos ha comprado este libro de cuentos nuevo.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podía vislumbrar perfectamente en su mente cómo los dos jovencitos la arrastraban a su habitación, se metían bajo sus mantas para protegerse del fresco clima nocturno del campo y se preparaban para escuchar su suave y áspera voz, relatándoles cada noche una nueva historia. Eran un par de revoltosos, pero en esos momentos se quedaban tan quietos como podían, escuchando expectantes cada palabra que salía de su boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que había cosas que no podría entender jamás. Por qué los niños la querían tanto, por qué había perdido sus poderes de contratista inmediatamente después de que la Heaven&apos;s Gate fuera sellada. Apenas podía recordar ese momento; había una especie de tramo en blanco en su memoria. Después de eso, solo había comprendido que ya no poseía su devastadora habilidad y que ya no era la misma persona de antes. Era como si su cerebro hubiera hecho corto circuito y sus pensamientos hubieran comenzado a funcionar diferente. Como si fuera capaz de sentir arrepentimiento y pensar en los demás, una opción inexistente para los contratistas. Y que era especialmente dura después de haber sido una.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;—Ven, vamos a ayudar a juntar las habas al huerto.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También había sido Havoc, un curioso nombre que le habían otorgado las unidades de investigación. Hasta le causaba un poco de gracia todos las identidades que había poseído en su vida; muchas habían traído consigo sus propias personalidades y maneras de sentir. No podía quejarse de que no había &lt;i&gt;vivido&lt;/i&gt;, al menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y le pareció que, por descabellado y ridículo que fuera todo, alguien había podido entenderlo. Una persona demasiado especial como para calificarlo en una única categoría; era contratista y también humano. Siempre había sido así, aunque sus características fueran las de uno u otro. O intentara ocultar alguna de sus dos contrapartes. Estaba segura de que una persona como Hei podría haber comprendido sus razonamientos, si hubiera tenido tiempo de explicárselos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora ya no lo había, por supuesto. Aunque no dolían, las dagas de hielo que atravesaban su pecho consumían su vida lentamente y no podía hacer nada por evitarlo. Si pudiera, de todas formas, no sabría si lo hubiera hecho. No le disgustaba saber que moriría. Aunque fuera un poco egoísta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo menos, podría disfrutar de algo que nunca hubiera creído, en su lecho de muerte. Un acto simple, como los que le gustaban: alguien, en donde se encontrase después de que ella misma le diera la orden de marcharse lo más rápidamente que le fuera posible, derramaría una lágrima en honor a Lilah, Carmine, Havoc o quien fuera. En honor a ella.&lt;br /&gt;</description>
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  <category>fanfiction</category>
  <category>darker than black</category>
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  <pubDate>Mon, 07 Jul 2008 22:24:29 GMT</pubDate>
  <title>Code Geass viñetas.</title>
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  <description>&lt;b&gt;Reto:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://dueloliterario.foros.ws/viewtopic.php?t=72&quot;&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Diferente.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Triángulo:&lt;/b&gt; Milly/Rivalz/Shirley.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencia:&lt;/b&gt; Spoilers de la primer parte de la serie. Se sitúa en una imaginaria post-primer temporada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Diferente&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Qué cambiado está el edificio, ¿no crees?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rivalz asintió, con un dejo de melancolía en la mirada. Shirley lo tomó del brazo y lo arrastró hacia las escalinatas que conducían a la entrada principal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La impecable edificación que alguna vez había sido sede del consejo estudiantil de la Academia Ashford se encontraba ahora deslucida, sin las bellas ornamentaciones que decoraban cada rincón de su fachada. Era una simple casona blanquecina de imponente construcción, pero no poseía nada en particular que llamara la atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven se dejó guiar por su amiga y ambos subieron los peldaños de piedra que los distanciaban de la puerta de doble hoja. El interior estaba iluminado, pero pesadas cortinas de género oscuro no les permitían observar qué ocurría dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Shirley tocó un par de veces, con el puño entrecerrado. No obtuvieron respuesta alguna. Se había decidido a golpear nuevamente cuando la entrada se abrió en toda su magnitud y pudieron observar, detrás de ella, a una elegante joven rubia que llevaba el cabello recogido en un alto peinado y un sofisticado vestido azul profundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Milly!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La exclamación de Shirley resonó en la fría noche. Ambas muchachas se abrazaron con entusiasmo y dedicaron unos cuantos segundos a intercambiar cumplidos y alegres comentarios la una con la otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Solo he podido traer a Rivalz —Suspiró, decepcionada, mientras Milly evaluaba atentamente al chico, tan formal como sus antiguas compañeras de clase—. No pude ponerme en contacto con nadie más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La otra resopló, poco satisfecha con los resultados. Sin embargo, le sonrió a ambos y los tomó de la mano para entrarlos a la sala principal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces solo seremos nosotros tres —anunció, sin dejar que una nimiedad como esa la desanimase. Hizo un gracioso ademán con el brazo derecho y les presentó la sorpresa que había preparado para esa noche: la decoración e incluso los muebles que ocupaban el salón eran otros, pero tenían tanta clase y estilo como los de sus épocas de estudiantes—. ¡Pero vamos a pasárnosla bien!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos cuantos sirvientes se hallaban apostados, con sus uniformes negros y blancos, entre las varias mesas que contenían todo tipo de exquisitos manjares. Cuando la dueña de casa le hizo una seña a uno de ellos, se apresuraron a colocar vajilla para tres personas en la mesa redonda del centro. Otro par de hombres se acercaron a los invitados y recogieron sus abrigos. La copiosa nieve que caía desde hacía semanas ameritaba un buen par de chaquetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No hay noticias de Lelouch o Nunnally, ¿verdad? —indagó Milly, a pesar de que sabía los esfuerzos que habían hecho para contactarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven temía que los hubieran descubierto de alguna manera, con el revuelo que se había armado en el Área 11. Pero, por otro lado, albergaba la esperanza de que estuvieran obligados a esconderse exactamente por el mismo motivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ninguna —contestó Shirley, con notable tristeza en sus ojos verdes—. Y Suzaku y Kallen… Bueno, ya saben. La guerra se los tragó. No volví a saber de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ni yo —Era la primer intervención que hacía Rivalz en la conversación. Se le había acelerado el corazón al ver a Milly, pero le incomodaba la situación actual por la que estaban pasando. Tanto él como el mundo en general—. Ni siquiera la televisión informa ya los detalles de la guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las orbes penetrantes y críticas de Milly se clavaron en él de pronto, como si recién hubiera notado su presencia allí, pero pronto se suavizaron. Sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Rivalz Cardemonde —musitó, con cierta audacia—. Hacía siglos que no te veía. De hecho, la última vez fue cuando se nos pidió el desalojo de la Academia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Supongo que sí —Él recuperó algo de su viejo aire de comicidad y rió un poco—. Nuestros caminos se desviaron un poco después de eso. Los de todos, creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Menos los de ustedes dos, ¿cierto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Shirley se sonrojó violentamente. Milly seguía siendo tan suspicaz como siempre. No creía que podría adivinar que ella y Rivalz se veían ocasionalmente. Tal vez había subestimado a su antigua presidenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bah. La vida es así de extraña —La anfitriona se encogió de hombros y los invitó a seguirla. No se dirigió a la mesa, si no que se acercó a una de las superficies que poseían bandejas de plata cubiertas aún. Tomó una copa y les indicó a sus amigos que hicieran lo propio también—. Brindemos por los desaparecidos. Por nuestros amigos que faltan. Por los que ya no están. Y por nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nina Einstein había sido mencionada implícitamente entre las frases de Milly. La brillante estudiante había logrado un despliegue impactante con el viejo Knightmare que había logrado reanimar… Pero su intervención contra los Black Knights había sido en vano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres inundaron sus esbeltas copas de champagne y brindaron brevemente a la salud de todos ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Qué bello árbol de Navidad —elogió Shirley, para romper el ambiente tenso que se había formado entre ellos. Dejó su copa sobre la mesa nuevamente y se encaminó hacia el imponente árbol iluminado que descansaba en una esquina—. Uno diferente cada año. Como siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres sonrieron. Todos los años los miembros del consejo se reunían a celebrar Navidad en su sede. Ese no iba a ser la excepción, aunque solo fueran menos de la mitad de lo que alguna vez habían sido y la Academia Ashford ya no funcionara como tal.&lt;br /&gt;Los adornos que pendían de las ramas del alto árbol, de color verde oscuro, combinaban el plateado y el dorado, así como sus guirnaldas, luces y la delicada estrella de la punta más alta, logrando un brillante resplandor. A su vez, el mismo conjunto de tonos inundaban la habitación por completo, decorada especialmente para la ocasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pensé que necesitaríamos un poco de luz extra este año —comentó Milly a Rivalz, mientras la otra joven observaba de cerca la estructura—. ¿Cómo has estado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Milly era directa y sincera, y también gustaba de cambiar de temas de conversación rápidamente. Si le interesaba algo, iba al grano sin dar rodeos. Él pudo adivinar sobre qué quería hablar. Lo decían sus ojos y la mueca de su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No he hecho mucho, la verdad. Las cosas están demasiado desencajadas aún. Hasta es peligroso salir de aquí, con las constantes batallas que se dan en cualquier sitio —Metió las manos en el bolsillo de su pantalón, lo que le restó mucho del aspecto formal que le otorgaba su traje negro—. Shirley ha ido a parar cerca de mí —Dudó. Pero, finalmente, lo dijo—. Solemos salir juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No le dio ningún significado en especial a esa última oración. Pero Milly entendió sin necesidad de más. No se sintió incómoda, solo extraña. Como si hubiera caído en la cuenta de algo a lo que nunca antes había prestado atención. Como si se sintiera disgustada porque… No. Tonterías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y tú? ¿Qué sucedió con ese tal conde con el que ibas a casarte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nada —Estaba siendo sincera. No le molestaba hablar de ello, pero lo cierto es que nada de nada había sucedido con Sir Lloyd Asplund—. Es una persona demasiado dedicada a su trabajo como para siquiera tener tiempo de contraer matrimonio. Apenas he sabido de él después de que se desatara la guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rivalz asintió. Iba a preguntar alguna cosa más, pero Shirley volvió con ellos, sonriente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿De qué hablaban? —preguntó, mirándolos a los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—De nada —La respuesta salió inmediata de la boca de ambos, en el mismo exacto tono neutral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Shirley y Rivalz creyeron que aquella sería una noche muy especial, juntos los tres después de tanto tiempo pero echando en falta a todos los que no estaban con ellos. Probablemente, después de la velada, no volverían a verse en otro tanto tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Milly creyó, mientras se dirigían a la mesa para cenar, que nunca hubiera creído hablar al unísono alguna vez con Rivalz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; El disparo.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personaje:&lt;/b&gt; Kallen.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencia:&lt;/b&gt; Spoilers (muchos spoilers) del final de la primer temporada. Resumen, dentro del cut.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid2&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Zero es Lelouch. Kallen lo ha descubierto y, ahora, tendrá que tomar una desición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El disparo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lelouch.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zero es Lelouch.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No escucho nada. Los sonidos se apagaron a mi alrededor, como si estuviera viendo una película con el volumen al mínimo. Me siento desencajada, como si no perteneciera a la misma dimensión que las personas que tengo enfrente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La realidad cae sobre mí como un baldazo de agua helada. Japón se levantó contra Britannia. La Academia Ashford fue tomada por los Black Knights y tuve que descubrirme ante mis compañeros. Escapé de la batalla con el Guren en busca de Zero. Siguiendo a Suzaku, ahora mi enemigo, lo encontré hablando de mentiras, manipulaciones, engaños, un poder llamado Geass. Y, finalmente, Zero es Lelouch. La identidad secreta de Zero, el lider de los Black Knights, el que nos ha llevado a rebelarnos completamente, es Lelouch Lamperouge.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O Lelouch vi Britannia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que decidí unirme al movimiento contra el Imperio, jamás asistí seriamente a la escuela ni presté atención a las clases de historia que me impartieron alguna vez en la secundaria. Pero estudié meticulosamente cada una de las generaciones de principado a las cuales nos enfrentábamos como terroristas y sé dónde leí ese nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lelouch vi Britannia, hijo de la fallecida Marianne vi Britannia y el actual emperador. Nunnally, su lisiada hermana menor, tampoco es Lamperouge.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No entiendo cómo no caí antes en la cuenta de ello. Las lágrimas desbordan por las comisuras de mis ojos, pero no son tan dolorosas como los pensamientos que cruzan por mi cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué diablos estaba haciendo? ¿Por qué un príncipe de Britannia que se suponía muerto ha acabado en la Academia Ashford, en el Área 11? ¿Cómo es que se ha revelado ante su nación de origen y tomado las riendas del mayor movimiento terrorista que se ha dado alguna vez en Japón?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O eso aparenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Zero, Lelouch, realmente es de los nuestros? Mi mente lo niega rotundamente. Suzaku lo acusa de utilizar un recurso paranormal que doblega la voluntad de los demás y los obliga a cumplir con sus órdenes. En su ojo izquierdo brilla una luz rojiza y alargada. ¿Eso es el &lt;i&gt;Geass&lt;/i&gt;?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El incidente de Shinjuku.&lt;br /&gt;Él lo sabía. Me preguntó por ello. Segundos antes, hubo un par de segundos en blanco en mi cerebro.&lt;br /&gt;Estoy forzando demasiado mi memoria. Pero lo recuerdo exactamente de esa manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pensar que él había usado ese poder en mí es rebuscar demasiado las cosas? Todo encaja a la perfección. O tal vez estoy dejándome llevar demasiado por Suzaku y sus palabras. Pero las pruebas están ahí, tan claras como veo todo a mi alrededor ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las circunstancias parecen llevarme a la misma conclusión que él, aunque no sé cómo se ha enterado de tantas cosas. Zero… Lelouch nos alerta de un secuestro, le pide una tregua a Suzaku. Él está furioso y lo amenaza con dispararle; Lelouch tiene sakuradite líquido en el pecho y dice que volaremos los tres si lo hace.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo solo estoy ausente. Ni siquiera he entendido realmente las cosas como para estar furiosa o triste. Solo sé que hemos sido usados. A Lelouch no le interesa si yo vivo o no. No le importa si cualquiera de nosotros, miembro de los Black Knights o civil común y corriente del Área 11, muere durante la batalla. Solo quiere resultados. Solo quiere cumplir con sus objetivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que no tengo idea de cuáles serán. Puede decir la verdad y también puede tratarse de una trampa de Britannia. Puede que esté conduciendo a Japón a la ruina. Puede que haya huido hasta este lugar para desaparecer del campo de batalla y dejar a las tropas de Japón expuestas a la derrota absoluta. Porque, si perdemos, Britannia tomará las represalias más duras contra el Área 11.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Probablemente, deje de existir.&lt;br /&gt;Probablemente, seamos exterminados de la manera más cruel y humillante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naoto y mamá… Cierro los ojos. El metal del arma que llevo entre las manos hierve al contacto con mis dedos. Me tiemblan los brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lelouch y Suzaku se apuntan mutuamente. No sé qué pretenden, no sé de qué bando está cada uno. No sé si su odio es provocado por el engaño de Lelouch, del cual Suzaku está completamente convencido, o por sucesos más profundos y complejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si quiero ver el ocaso definitivo de Japón. No sé si quiero conocer los motivos o explicaciones de Lelouch. No sé si quiero vivir para sentir por mí misma el dolor que significará ver a mí país devastado por completo de una vez. No sé si quiero continuar luchando o si podré hacerlo, porque seguramente nos convertiremos, si nos encuentran, en prisioneros de guerra. De Britannia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un escalofrío me recorre la espalda y se extiende por mis miembros. Amo a Naoto, a mamá, a Japón… a Zero. Zero, no Lelouch. Es como si fueran dos personas diferentes, como si Lelouch se hubiera disfrazado y todo aquello fuera una broma de muy mal gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zero me hizo sentir que siempre se puede luchar por los ideales de cada uno. Que muchas cosas son posibles. Que la justicia es lo que debería prevalecer en este mundo y lo que merece la más ardua de las batallas y el más duro de los sacrificios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensar que todo fue un simple movimiento estratégico para sus propios propósitos es lo que más me oprime el pecho y me hace apretar con fuerza los ojos hasta que duelen. Enterarme de que sus asombrosos logros solo son producto de una fuerza sobrenatural que no tiene nada que ver con él es ver derrumbarse al guerrero ideal, al hombre ideal, que todo lo podía con su ingenio y su destreza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero acabar con todo yo misma. Matar a Lelouch, a Suzaku y hasta al mismísimo emperador de Britannia. Detener la batalla generalizada por toda la zona y mandar al diablo a todo el mundo. Ya no me importa. Le he fallado a quienes más quería solo por ser demasiado confiada, por aferrarme al primer esbozo de esperanza fácil que encontré. Por creer en Zero de manera desmesurada, incluso aunque yo misma no me diera cuenta de que mi fe en él era demasiado ciega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me marea saber que puedo hacerlo ahora mismo con el arma que tengo en la mano. Pequeña y ligera. Sería realmente útil que sirviera para borrar todo el dolor de una sola bala y renovar el interior de uno sin ningún esfuerzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué salida me queda a mí? Zero no es más que una ilusión, Japón comenzó a perder en cuanto él se alejó del núcleo del conflicto. Britannia ganará y no seremos más que cualquier otra de las naciones que intentó revelarse después de ser conquistadas y fueron aniquiladas sin piedad alguna. Me esperará, a mí y a mis compañeros, la más ridícula tortura y muerte, porque somos terroristas que nos hemos atrevido a hacerle frente al Sagrado Imperio de Britannia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observo el arma en mi mano una vez más. Parece moverse, tener vida propia, como si supiera lo que yo estoy pensando hacer con ella y me incitara a no tardar un segundo más. Dirijo la punta del cañón hacia mí. El hueco es tan negro y profundo que siento que podría absorberme y caer en él sin límite alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, tomo mi decisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Suzaku escuchó el disparo, cerró los ojos por una fracción de segundo, esperando que el dolor de la bala se dispersara por su cuerpo con rapidez. Sin embargo, cuando oyó un sonido pesado a unos metros de él, seguido por otro más liviano pero de tinte metálico detrás de sí, volvió a abrirlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lelouch había caído al suelo, con una mano en el centro del estómago, goteando gruesas y constantes líneas de sangre, que se escapaban por entre sus dedos. El objeto que resplandecía con sakuradite en su pecho parecía más brillante que nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Giró la cabeza y vio un par de ojos azules muy abiertos, unas mejillas sonrosadas y cubiertas de lágrimas y dos manos muy juntas apuntando un arma directamente hacia donde antes había estado Lelouch de pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kallen le había disparado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Más notas:&lt;/b&gt; Por supuesto, Kallen no fue la que disparó, finalmente. Pero era una teoría antes de conocer el desenlace de la situación.&lt;br /&gt;</description>
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  <pubDate>Mon, 07 Jul 2008 22:15:03 GMT</pubDate>
  <title>Viñetas Code Geass.</title>
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  <description>&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Olvido.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing:&lt;/b&gt; C.C/personaje original.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; La vida está hecha de recuerdos. Pero no es lo mismo para una bruja inmortal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Olvido&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;—Finalmente, han podido conmigo, C.C.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre frunció el ceño y tensó los músculos de su brazo derecho. Una mano femenina fue a posarse sobre él, como advertencia, pero no obtuvo el efecto deseado. La profunda herida, que había desgarrado un buen trozo de piel y carne, sangraba aún más si se empeñaba en endurecer el miembro. El dolor que sentía, sin embargo, lo obligaba a hacerlo cada vez con más frecuencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Supongo que, de todas formas, ya lo esperaba —Sonrió. Ella le acompañó en el gesto. Era una pequeña broma entre ambos: Lucien Rainway no era el tipo de persona que contemplaba la posibilidad de ser derrotado, en ningún aspecto—. Estos malditos norteamericanos no tienen idea de la guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer asintió y lo observó largamente. Recostado sobre su regazo, la sangre que manaba del impacto de bala en su pecho goteaba intermitentemente sobre el negro abrigo de ella. Ladeó ligeramente la cabeza y los largos cabellos verdes siguieron el movimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Los ingleses tampoco, si me lo preguntas —susurró, sin borrar la suave mueca de su rostro, como si fuera un bálsamo para él y su dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo he hecho —Acentuó su sonrisa, pero pronto se arrepintió, como si el simple acto de curvar los labios le causara una especie de quemazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucien estiró una mano, con el esfuerzo que le requirió, y posó la palma sobre la pálida mejilla de C.C. Ella no lloraba, pero sus ojos expresaban la misma tristeza que un sinfín de lágrimas corriendo por su rostro. Por más antipático y reacio que se mostrara normalmente, el Teniente Rainway había resultado un buen compañero. Prefería no pensar, por el momento, que ya no lo tendría a su lado, después de tantos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me he puesto blando con este plomo en el corazón, pequeña bruja —Solía llamarla así cuando estaba satisfecho o contento por alguna cosa. Esa vez, sin embargo, era porque se trataba de la última—. El Geass nos hace sentir tan poderosos que incluso olvidamos que somos seres mortales. Y tú, que no puedes utilizarlo, en cambio…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tosió y tuvo que interrumpirse. Sin embargo, su ironía había sido clara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—El Geass es un arma de doble filo —comentó, suspirando inaudiblemente. Sus ojos se perdieron en algún punto del resplandeciente y rojizo horizonte—. Puede hacerte tan poderoso en un momento… Y volverte un sentimental al siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él rió en silencio y sacudió la cabeza levemente. Le confortaba saber que ella lo entendía. Que comprendía lo mucho que agradecía que ella estuviera allí, en sus últimos momentos, y lo hubiera llevado a aquel apacible lugar, lejos de los disparos y las nubes de pólvora del campo de batalla. Su&lt;/i&gt; morir luchando &lt;i&gt;de pronto no le parecía tan valioso como hacerlo de una manera más cómoda, que merecía un poco más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contuvo un espasmo y fue víctima de un dolor inhumano, que se extendió desde el centro de su pecho hasta la punta de sus dedos. La bala estaría obstruyendo alguna función realmente vital. Sonrió, aún así, resignado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No sé si voy a recordarte por siempre —Las palabras de C.C., repentinas, fueron acogidas por Lucien con un ligero apretón de su mano sobre el rostro de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me basta con que estés ahora conmigo —Su frase, tajante y seria, no perdía su significado real aunque el tono del hombre no hubiera sido cálido ni cariñoso. Tenía una manera muy especial de decir las cosas. El Geass brilló por última vez en su pupila derecha y sus ojos se cerraron pesadamente, aunque la lucidez no lo abandonaba aún—. Lamento no poder estar a tu lado para hacer que te acuerdes de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último gesto que C.C. recibió de él fue su audaz y experimentada sonrisa.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;C.C. despertó bruscamente, en silencio. Abrió los ojos desconcertada, como quien no termina de percibir la delgada línea entre el mundo onírico y el real cuando recién vuelve a la conciencia, y parpadeó un par de veces. La luz de la luna entraba de lleno en la habitación y le molestaba en el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuvo una sensación extraña. Había estado soñando algo, una escena más que nítida. Pero, aunque cerró los ojos con fuerza, no pudo evocar a su mente las imágenes y sonidos exactos que había presenciado. Sabía de qué se trataba; su subconsciente era más perceptivo y duradero que su consciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se volvió en la cama, hacia el muro, y se quedó largo rato contemplándolo. Suspiró, con un dejo de añoranza, y cerró los ojos una vez más. No era la primera vez que podía vivir en sus sueños algo que, en estado de vigilia, no podía siquiera recordar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Rechazo.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personajes:&lt;/b&gt; Cornelia/Clovis, Euphemia.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; ¿Hay alguien en este mundo, acaso, que ose rechazar a la princesa Cornelia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid2&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Rechazo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Uhm… ¿Por qué no intentas tranquilizarte un poco?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El matiz suave y preocupado de Euphie solo logró ponerla un poco más histérica. Normalmente, su hermana lograba calmarla con sus modales suaves y su trato dedicado, pero, esta vez, sentía que nada podría hacer que olvidara esa ira que combustionaba rápidamente en su interior, como si de leños al fuego se tratase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La apartó de un veloz movimiento, haciendo que quitara la mano que había depositado sobre su hombro. Adoraba a Euphie, sí. Pero quería estar sola, porque no creía soportar demasiado sin dañar lo primero que se cruzara en su camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hermana… No deberías ponerte así, por lo que fuera que estés enojada —intentó nuevamente, casi previendo la reacción de la otra joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No entenderías, Euphie. Eres demasiado joven para comprender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cornelia li Britannia había mascullado las palabras entre dientes, como si cada una le costara un esfuerzo enorme de pronunciar. Se llevó las manos a la cabeza, en un dramático gesto de angustia. Su hermana menor aceptó sus palabras con una clara mueca de preocupación en el rostro. Ciertamente, le extrañaba el efecto causado por alguna cosa en ella; por más que fuera una persona naturalmente temperamental, rara vez se desquiciaba de esa manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien —se resignó la más pequeña—. Pero, tal vez, pueda hacer algo por ello. ¿Qué tal si hacemos alguna cosa juntas para que te olvides de lo que te tiene así?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cornelia volvió a fruncir el ceño. Había intentado que le permitieran utilizar los simuladores de piloteo de Knightmares, pero algún imbécil había establecido horarios y estarían fuera de servicio para su uso no oficial las próximas dos horas. Con lo mucho que le hubiera gustado poder arrasar con un par de naciones virtuales antes de cenar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soltó un resoplido como respuesta. Euphemia agachó ligeramente la cabeza y la observó: sentada en un cómodo sofá, con la mirada fija en algún punto indefinido frente a ella y los brazos rígidos y en tensión. Definitivamente, estaba enojada de verdad con algo o alguien. La había visto tan molesta solo una vez antes y se trataba de un asunto relacionado con su madre y una misión con Knightmares que prefería no recordar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No estás haciendo nada por evitarlo —comentó, como casualmente, relajando su postura y echándose hacia atrás, sobre el respaldo de su propio asiento. Su voz aniñada flotó unos segundos en el aire, hasta que decidió continuar—. Es como si quisieras estar enojada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quiero estarlo, Euphie —confirmó, alzando una ceja. No le gustaba tratar de esa manera a su hermana, pero las palabras y el tono salían antes de que pudiera pensarlas con detenimiento—. Eres demasiado buena como para entender algo así. Y solo eres una niña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Euphemia determinó para sí misma que tener apenas siete años no era motivo para que su hermana la excluyera de sus problemas. A medida que crecían, le parecía que ella cada vez le contaba menos sobre sus sentimientos y pareceres, como si, de pronto, creyera que no estaba lo suficientemente capacitada para escucharla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se incorporó y rodeó la pequeña mesa de cristal que ocupaba el centro de la sala, llegando en pocos pasos hasta Cornelia. Y, sin previo aviso, se abalanzó sobre ella en un abrazo asfixiante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Euphie!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La aludida solo aumentó la fuerza de sus brazos y sonrió cuando sintió las largas manos femeninas de su hermana posarse sobre su cabello y acariciarlo brevemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Sucedió algo con el hermano Clovis esta noche? —preguntó, súbitamente, después de mantenerse unos momentos en silencio, entrelazadas la una con la otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cornelia se apartó de inmediato y la observó, entre alarmada y sorprendida. No tardó en disimular su reacción y adoptar una expresión neutral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por supuesto que no —contestó, como si no quisiera darle importancia alguna al acontecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Euphemia la miró suspicaz, adivinando mucho más allá de lo que habían podido revelar la reacción y las palabras de su hermana. No le cabía duda alguna que la cena que habían compartido esa velada había sido más interesante de lo planeado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, Cornelia no estaría dispuesta jamás a admitir, ni siquiera ante su hermana, que había sido rechazada románticamente por el idiota de Clovis la Britannia. Jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Máscara.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personaje:&lt;/b&gt; Kallen.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; A veces, las máscaras no solo ofrecen un disfraz, sino también un escape del mundo que te rodea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid3&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Máscara&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se calzó la máscara blanca y dorada sobre el rostro y se observó en el espejo, girando la cabeza para captar los diferentes ángulos de su imagen reflejada. Sus labios se curvaron en una sonrisa, imperceptible para quien la mirara, denotando lo bien que le sentaba aquel artilugio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Te queda estupenda, Kallen!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La exclamación de Shirley la sorprendió. Había aparecido por detrás de ella y la veía, en la superficie reflectora, inclinada por sobre su hombro izquierdo, aún a medio vestir. Adoptó rápidamente una expresión apenada, como si se sonrojara ante el cumplido. Pero pronto notó que no tenía sentido: no podía ver lo que se escondía detrás de la máscara, que le cubría toda la cara con su elegante diseño femenino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Tú lo crees? —preguntó, acomodándose innecesariamente el cabello, que llevaba recogido en un sofisticado peinado, a juego con su elaborada vestimenta—. Supongo que logra un buen efecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Shirley asintió, con entusiasmo. Kallen sonrió con un dejo de nostalgia al pensar en lo fácil que podía ser causar felicidad en una joven común y corriente como su compañera. Después de todo, ella no tenía nada por lo que preocuparse, más que por las notas escolares y los especimenes masculinos de su edad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Deberías terminar de vestirte, Milly nos regañará si no lo hacemos pronto —El comentario de Kallen hizo reaccionar a la pelirroja, que se incorporó velozmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez más, Milly se las había ingeniado para convencer a todos sus &lt;i&gt;subordinados&lt;/i&gt; de que hacer una fiesta de disfraces con máscaras, invitando a los más reconocidos estudiantes de la escuela, era una genial idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tienes razón —asintió, adoptando un tono preocupado en la voz. Se encogió de hombros, sometida a la tozuda voluntad de la presidenta del consejo estudiantil, y desapareció entre los percheros colocados en medio de la habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kallen la observó, sonriente, y luego se devolvió a sí misma y su doble en el espejo. A pesar de llevar el rostro aprisionado dentro de una máscara de material suave pero muy sólido y casi caluroso, se sentía extrañamente libre. Había caído en la cuenta que, bajo aquel disfraz, no necesitaba fingir cada una de sus acciones y expresiones faciales. En una situación normal en la que necesitara de su inventada personalidad, tendría que pensar detenidamente cuál debería ser la reacción adecuada para cada situación, pero ahora… Ahora podría disfrutar de librarse de esa máscara que usaba cada vez que pisaba la Academia Ashford, gracias a la bella máscara veneciana que llevaba en el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Silencio.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personaje:&lt;/b&gt; Cornelia.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Afrontar la muerte de la persona que más admiras no es fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid4&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Silencio&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, sentí que estaba sola frente a aquella extensión de jardines coronados con perfectas estatuas de pálido mármol y enormes cruces que trazaban sombras simétricas en el césped, a la luz del fulminante sol. En nada se diferenciaba aquel funeral de cualquier otro, en apariencia. Eran siempre las mismas ceremonias, los mismos protocolos, los mismos blancos ataúdes descendiendo a la profundidad de la oscura tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero algo estaba mal. Algo no encajaba en aquel sitio, como si se tratara de una pieza de rompecabezas forzada a encajar en un lugar que no le correspondía. Tardé en darme cuenta que ese algo era yo misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nobleza al completo lamentaba la muerte de Marianne vi Britannia. Una muerte envuelta en una densa neblina de la cual todos parecían hacer caso omiso. Supe, con tan solo echar un vistazo a los patéticos semblantes de tristeza de quienes me rodeaban, que probablemente era una de las pocas personas allí presentes que en realidad podría llorar su asesinato con verdadera congoja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, me sentía extrañamente ajena, como si estuviera frente a una simple proyección de los hechos en una pantalla de cine. No escuchaba las marchas fúnebres interpretadas por el ejército real. Era como si, dentro de mí, hubiera algo mucho más importante a lo que prestar atención, algo por encima de cualquier acto sin valor en honor a una emperatriz a quien nadie había sabido apreciar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se me encogía el estómago de a momentos y entornaba los ojos, intentando comprender. Euphie aún se abrazaba a mí, con el rostro surcado de silenciosas lágrimas, humedeciendo el género oscuro que cubría mi brazo. No parecía haber notado que mi rostro había sido frío e inexpresivo desde que había dado comienzo el entierro, encerrada en su propio dolor de niña. Y yo no la sentía a ella, como si la sangre no llegara hasta mi mano y no me permitiera palpar sus pequeños y helados dedos entrelazados con los míos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz de la mismísima Marianne resonaba en mis oídos con más firmeza y realismo que los altos acordes de los instrumentos que tenía a unos pocos metros de mí. &lt;i&gt;Abandonen la misión&lt;/i&gt;. &lt;i&gt;Retiren a la guardia&lt;/i&gt;. &lt;i&gt;Vuelvan a sus posiciones de defensa&lt;/i&gt;. Sus palabras eran inflexibles, como si estuviera dando órdenes desde su propio Knightmare, manejando la batalla como solo ella podía hacerlo. &lt;i&gt;Marianne the Flash&lt;/i&gt;. Ella misma había desarmado la ofensiva del imperio contra un ataque del que no conocíamos su procedencia. Ella, con su voz suave y consistente, había elegido no luchar esa vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis músculos se tensaron. Euphie no se dio cuenta. ¿Sabía Marianne lo que estaba sucediendo? Un ataque terrorista. Aquella era la versión oficial ofrecida por el imperio, pero dejaba mucho que desear. La guardia, mi guardia, era perfecta. Un grupo terrorista en el territorio mismo de Britannia no tenía oportunidad alguna contra nuestro ejército. No existía posibilidad remota de que nos encontráramos en peligro alguno. Entonces, ¿por qué había dado la orden? ¿Por qué había dejado que la asesinaran de esa manera?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marianne, quien recibiera honores y condecoraciones por sus actos de infinita destreza y habilidad. Un auténtico rayo de luz en su cabina de mando, en impecable sincronización con su máquina. Una mujer valiente, auténtica, cien veces más admirable que cualquier otra noble de pura sangre britanniana. A pesar de ser solo de origen &lt;i&gt;eleven&lt;/i&gt;, solo una muchacha de un entorno ajeno, que se transformó en una de las más imponentes emperatrices del Sagrado Imperio de Britannia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué motivos tenía Marianne para no oponer resistencia alguna a su muerte? Como si estuviera esperándolo, casi deseándolo. &lt;i&gt;Retiren a la guardia, ahora mismo&lt;/i&gt;. No hubo más réplicas; cuando quise explicarle por qué su petición me resultaba tan inverosímil que no iba a hacerle caso alguno, ya había abandonado el centro de comunicaciones. El corazón me dio un vuelco cuando supe que la guardia que yo comandaba no podía desentenderse de una orden directa de la emperatriz y se retiraba lentamente, aún dudosa. No tuve más remedio que seguirles. Minutos más tarde, el cadáver destrozado de Marianne fue encontrado en la sala principal del palacio. El mobiliario hecho un caos, Lelouch incapaz de hablar, Nunnally profundamente herida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su cadáver fue sellado en el ataúd en privado. No pude verla. Imaginaba su semblante desfigurado por el dolor, su piel mancillada y sangrante, blanca como el marfil. La noticia de que su cuerpo había quedado destrozado había recorrido cada rincón de Britannia y nadie se animó a contradecir las órdenes de mantenerla fuera de la vista de cualquier persona no autorizada. Yo era una de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Hermana? —La voz de Euphie tardó en penetrar en mi mente. Se oía lejana, remota— ¿Cornelia? Vamos a dejar nuestra flor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tardé más de lo normal en comprender lo que quería decirme. Todos habían formado una fila prolija, recta, que avanzaba lentamente hacia la fosa, la mayoría de ellos con una rosa en la mano. Si hubieran sabido cuánto detestaba Marianne las rosas; siempre se quejaba de sus irritantes espinas. Mis labios se crisparon levemente en una mueca de incredulidad, de impaciencia. Solté la mano de Euphie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ve con Clovis, Euphie —le susurré, casi sin prestarle atención. Mi cabeza continuaba en otro sitio, no muy lejos de allí—. No te separes de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No esperé su respuesta. Supe que me habría mirado con curiosidad, preguntándose por qué me alejaba rápidamente de la multitud, en dirección contraria a la cual todos iban. Tal vez quiso seguirme, pero procuré mezclarme rápidamente con la gente, rompiendo brevemente sus filas a mi paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para cuando me encontré sola en el camino que se dirigía hacia la salida del cementerio del palacio, tuve en claro dos cosas: una, había algo muy, muy extraño alrededor de la muerte de Marianne vi Britannia, algo que alguien se empeñaba en ocultar. Y dos, yo no me tomaría descanso hasta investigar y dar con la respuesta a aquel misterio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Desgracia.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personaje:&lt;/b&gt; Rakshata Lawla.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Por más famosos y talentosos que sean, trabajar con ciertos individuos puede ser una verdadera tortura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid5&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Desgracia&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rakshata siempre ha sido (y nunca había planeado que eso cambiara) ama y señora de su propio desorden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo ella es capaz de encontrar el bosquejo indicado entre la montaña de papeles garabateados que suele descansar sobre su abarrotado escritorio. Solo ella puede, sin siquiera rebuscar demasiado, dar con la pieza indicada de todas las que desparrama sin cuidado alguno sobre su mesa de trabajo. Y, por supuesto, solo ella tiene la exclusiva autorización para tocar sus cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cecil lo entendió rápidamente: siempre se asegura de pedir permiso, con sus ojos amables y cálidos, antes de poner las manos sobre alguna de sus pertenencias. Cuando tiene algo para ella, cuida de dejarlo a la vista, sobre la pila de objetos varios que invaden cada rincón de su oficina, para hacer evidente que no ha siquiera rozado alguno de ellos. Es una chica tolerante y, aunque a veces escucha los suspiros resignados que da ante sus exigentes órdenes, Rakshata cree que pone gran empeño en lo que hace. Y, por eso, le agrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, también por eso, sabe inmediatamente que no ha sido obra de ella cuando se encuentra a sí misma buscando inútilmente en sus revoltijos, sin dar caza al material preciso o los apuntes que necesita. Sabe de sobra que tiene un don natural para ubicar cada una de sus cosas, por más que se trate de encontrar una aguja en un pajar, y no puede más que pensar en aquel... &lt;i&gt;ser&lt;/i&gt;, por no encontrar un mejor término, que atormenta su vida cada vez que se encuentra cerca de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace apenas unas pocas semanas que trabajan juntos y Rakshata ha concluido, a fuerza de prueba y error, que no le es posible estar en la misma habitación que Asplund Lloyd por más de unos cuantos minutos. Le desespera su voz chillona, le desespera cómo arrastra las palabras, le desespera su mirada burlona, como si nada en el mundo tuviera en realidad importancia alguna, y, especialmente, le desespera que tome cualquiera de sus cosas sin aviso alguno. Ni previo ni posterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, está completa y perversamente segura de que algún día encontrará su punto débil. Rakshata es persistente y astuta, y si enredarlo en oscuras tretas verbales o retarlo a competir con ella no sirven para ganarse un merecido respeto por su parte, sabe que hallará la manera de conseguirlo (por supuesto, ordenar sus cosas no entra en la lista de soluciones posibles).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre será la desgracia más grande de su carrera haber terminado trabajando al lado de alguien como Lloyd, pero Rakshata no tiene pensado rendirse. Tarde o temprano, sabe que va a conseguir los resultados que ella desea.&lt;br /&gt;</description>
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  <pubDate>Mon, 07 Jul 2008 22:05:26 GMT</pubDate>
  <title>Saikano: Mentiras.</title>
  <link>http://chimeramistress.livejournal.com/8448.html</link>
  <description>&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Mentiras.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Saikano.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personaje:&lt;/b&gt; Tetsu.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Tetsu solo encuentra una manera de pasar las frías y solitarias noches en el campo de batalla. Pero su distracción no siempre resulta placentera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;—Estaré aquí en un par de semanas, Fuyumi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Las cosas van bien. Parece que tendremos poca actividad esta temporada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ha habido algunas bajas; nada importante. Estamos teniendo un buen desempeño.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada mentira resonaba en su cabeza como si la hubiera pronunciado cien, mil veces. Era curioso cómo recordaba palabra por palabra todas las frases que había inventado para confortar a su esposa y no otras cosas más importantes. Susurros cálidos de sus labios y declaraciones de amor parecían haberse borrado de su mente, solo para dar paso a la numerosa cantidad de información y promesas falsas que le había dado a Fuyumi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, la última vez que la había visto le había anunciado que volvería a casa en solo un par de días. En ese mismo instante se cumplía un mes desde aquella ocasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni siquiera sabía si era útil o siquiera necesario mentirle a alguien como ella. Nunca replicaba, pero sus ojos albergaban un vacío que se alimentaba con cada juramento que él sabía, con toda seguridad, que no cumpliría. Y Fuyumi parecía saberlo también. Sin tener noticias precisas ni oficiales, era capaz de ver claramente en su mirada lo mucho que distaba la situación de ser leve o fácil de controlar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dio otra calada a su cigarro y lo dejó otra vez sobre el trozo de madera en el cual estaba recargado. Se encontraba solo, en medio de la fría noche, montando una guardia casi innecesaria para su pelotón. Los soldados dormían; un sueño leve pero que les ayudaba a olvidarse por algunas horas del sitio en donde estaban. No corrían peligro esa noche, estaba seguro. Nada podía corroborárselo, pero él lo sabía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuyumi vestida sencillamente de blanco, lista y nerviosa para dar el sí y unirse a él legalmente. Fuyumi desnuda, entrelazada entre las sábanas y su cuerpo, temblando anhelante ante cada caricia. Fuyumi preparando la cena, sonriente, esmerándose para conseguir un buen sabor; la cocina nunca había sido su fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas esas felices imágenes lograban mantenerlo despierto. No exactamente atento, pero conseguía no aburrirse. Y espantar, o al menos desplazar ligeramente, todas las mentiras que tenía que inventar para no asustarla, para no herirla, para no darle lugar a que pensara que, alguna vez, podría quedarse sola para siempre, sin su soldado que la protegiera.&lt;br /&gt;</description>
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  <pubDate>Mon, 07 Jul 2008 21:57:27 GMT</pubDate>
  <title>Fate/Stay Night: Ella.</title>
  <link>http://chimeramistress.livejournal.com/8395.html</link>
  <description>Viñeta de Fate :).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Ella.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Fate/Stay Night.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personaje:&lt;/b&gt; Gilgamesh.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Gilgamesh tiene una sola razón: ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Los gritos resonaron en sus oídos y él solo sonrió. Con deleite, con satisfacción. Motivado por el gran trabajo que hacía. Una tarea que solo él podía llevar a cabo. Porque solo él poseía la justificación suficiente y eso era algo que su &lt;i&gt;maestro&lt;/i&gt;, Kirei Kotomine, sabía perfectamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, por ese motivo, sus peticiones siempre se volcaban hacia él. Desde la más estruendosa explosión hasta el más silencioso crimen. Desde los asesinatos más sangrientos e impactantes a los que carecían de elegancia artística. Hechos que ni él ni su otro sirviente se privarían de hacer, evaluando sus capacidades, pero a los que solo el Rey de Héroes, Gilgamesh, se atrevería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soltó el cuerpo de su víctima sin prestarle demasiada atención y se pasó distraídamente una mano por el despeinado cabello. Aquella ropa, que lo hacía ver como un estudiante, le sentaban a la perfección para pasar desapercibido. Admitía que no era su especialidad, pero poco le importaba llamar o no la atención del común de la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo le importaba ella. Su apreciación, la mirada que pusiera sobre sus obras y lo que pensaría de él, su autor. Estaba conciente de que ella aparentaba y confirmaba odiarlo. Desde que se habían conocido. Pero él sabía que había más que simple disgusto hacia su persona, en el fondo de su imponente corazón. Sabía que, de alguna manera, ella caería en sus brazos algún día. No importaba cuántas veces lo rechazara antes; Gilgamesh aguardaría por ella lo que fuera necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incluso si provenían de tiempos diferentes, de espacios diferentes. Incluso si sus personalidades chocaban entre sí y cada vez que se cruzaban arrasaban con todo a su paso. Incluso si tenían que enfrentarse en batalla y luchar a &lt;i&gt;muerte&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque eso, definitivamente, era lo que más disfrutaba compartir con ella: los encarnizados duelos en los que dejaba el alma y demostraba que era tan &lt;i&gt;rey&lt;/i&gt; como él, su cabello rubio desordenándose con cada encuentro de sus espadas, sus fieros ojos verdes centelleando cuando se le imponía un reto y se decidía a no perder, el ardiente acero atravesando la carne de alguno de los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo embriagaba un perverso placer al desear la próxima ocasión en la cual danzarían al compás de sus nobles armas y cada estrategia detalladamente calculada. Se llenaba de adrenalina al anticipar cada grácil movimiento que haría para atacar y defenderse, con su elegancia natural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, mientras saboreaba con antelación los bellos gestos de su rostro y la curva suave que se formaría en su frente cuando él volviera a declararle su amor y su deseo de posesión sobre ella, se conformaba con el delicioso cosquilleo que sentía al apagar una vida tras otra, solo por y para ella.&lt;br /&gt;</description>
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  <category>fanfiction</category>
  <category>fate/stay night</category>
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  <pubDate>Mon, 07 Jul 2008 21:50:29 GMT</pubDate>
  <title>Viñetas Darker than BLACK.</title>
  <link>http://chimeramistress.livejournal.com/8135.html</link>
  <description>&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Caramelo.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing:&lt;/b&gt; Yin/Hei.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Yin recibe un obsequio simple, pero muy especial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Caramelo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando los pasos se alejaron y el ligero sonido de los zapatos deportivos contra el asfalto dejó de resonar en sus oídos, tomó el objeto entre los dedos y acarició su superficie lentamente.&lt;br /&gt;Se sentía muy suave y producía un leve ruido a envoltorio cuando lo movía en su mano. Tenía una forma particular, redondeada y muy dura en el centro, pero irregular y maleable en los extremos. Se deshizo del papel metálico rápidamente, dejándolo sobre la parte baja del mostrador, y el aroma penetrante y dulce llegó a su nariz. Era un caramelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era cierto que, últimamente, había tomado la costumbre de vigilarlo con más frecuencia de la normal. Era algo casi natural para ella el dejar por unos momentos su puesto frente a las ventanillas para guiarse, con una mano pegada al muro, hasta la parte trasera de la tienda y abrir los ojos al mundo, una vez más, en su búsqueda.&lt;br /&gt;Tal vez se había tomado un poco más estrictamente de lo necesario las órdenes de Huang. Sabía que debía controlar su posición de tanto en tanto, sobre todo en esos momentos, en los que estaban tomando una misión tan arriesgada, pero, a veces, se le ocurría hacerlo en las situaciones más inapropiadas. Casi sentía la necesidad de dirigirse hasta el grifo más próximo y saber exactamente en donde estaba en cada momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era una tontería. Y lo sabía. Porque, en algunos casos, las cosas se marcaban de una manera tan real en su mente que parecía como si fueran a traspasar todo límite y le produjeran algo más allá del vacío que era normal en su pecho. Pero no era algo que sucediera más que en su cerebro, por supuesto. Solo que, acaso, tenía demasiada conciencia de todo lo que sucedía a su alrededor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún así, algo no encajaba con los patrones normales de comportamiento de Hei. No lograba entender por qué se sentía agradecido. Tanto, como para hacerle un obsequio a una marioneta casi inanimada. Le parecía tan tonto como regalarle dulces a un muñeco de trapo. Aunque Yin contaba con una ventaja: ella sí podía percibir los sabores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuerpo del caramelo se le había pegoteado en los dedos. Ese día hacía un poco más de calor de lo usual y la capa exterior del dulce estaba derritiéndose lentamente. Se lo introdujo en la boca y lo mantuvo contra el paladar hasta que desprendió toda su gama de sabores. Pero se sintió incapaz de distinguir alguno.&lt;br /&gt;Le pareció que era dulce, en un comienzo, que era frutal. De fresa, tal vez. Pero, después, su lengua percibió un matiz ácido que le recorrió el interior de la boca, haciéndole imposible saber de qué se trataba. Pero era delicioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se preguntó si tendría que agradecer ella también por aquello. Sonaba extraño, pero era otro de esos impulsos que le sobrevenían a veces. &lt;i&gt;Quería&lt;/i&gt; hacerle saber que no era más que su trabajo, no era más que cumplir las órdenes de sus superiores, pero que estaría dispuesta a hacerlo voluntariamente –no sabía por qué ni cómo- una, otra y mil veces más.&lt;br /&gt;Después de todo, si obtendría siempre recompensas como esa, no le supondría ningún problema el pasarse más tiempo sumergida en el etéreo y cristalino mundo del agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Desde el norte.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personaje:&lt;/b&gt; Sakurai.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas:&lt;/b&gt; Spoilers del arco &lt;i&gt;I&apos;ll Sing a Love Song at the Garbage Dump...&lt;/i&gt; (capítulos 17-18). Resumen dentro del cut.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid2&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Sakurai, después de algún tiempo de haber huído, le escribe una carta a Li.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Desde el norte&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Querido Li:&lt;br /&gt;	      Primero que nada, ¡déjame disculparme por escribir después de tanto tiempo!&lt;br /&gt;Es que, de hecho, no soy muy bueno en estas cosas. Nunca antes le había escrito nada a nadie; ya sabes, siempre viví en Tokyo y nunca me hizo falta comunicarme con alguien a la distancia. Vaya manera de comenzar, ¿eh?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas formas, he tenido ganas de contactar contigo de una vez por todas. Creo que estaba esperando alguna oportunidad especial, para llevarte alguna noticia interesante, pero las cosas están muy tranquilas por aquí. ¡No es que esté quejándome! Pero no tengo ninguna buena excusa para darte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces me dan ganas de volver. Suena increíble, ¿no? Más allá de la puerta y todo lo que significa Tokyo hoy en día, muchas noches extraño lo agitado de la vida en una gran ciudad y lo mucho que aprendía a cada momento de las personas que me rodeaban. Me pregunto cómo estará Aniki. Lo siento, no puedo evitar preocuparme por algunas cosas, aunque ya formen parte del pasado y no debiera estar pensando en ello. Por más que haya sucedido lo que sucedió, supongo que soy incapaz de guardarle rencor por mucho tiempo. Tal vez sea que (y puede sonar un poco ingenuo, después de todo) me pareció que a él no le importaba tanto que yo escapara. Realmente, no creo que me hubiera hecho daño en serio, de haber podido, ni impedido con gran ahínco que desapareciera. Aunque son tonterías mías, claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la mayor parte del tiempo creo que he sido bastante afortunado de encontrar este paraje tan calmo y campestre. No voy a decirte dónde, porque debo ser precavido. Por si acaso. Aunque me gustaría que tú y tu amiga (¿su nombre era Yin? Sí, Yin) pudieran viajar hasta aquí algún día y pasar un día en el campo con nosotros. ¡Podrías traerme mi motocicleta! Espero que estés cuidando bien de ella. No me atreví a salir de Japón, por el momento, así que no es un imposible. Tal vez esté dando demasiadas pistas, je.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Nin&lt;b&gt;(1)&lt;/b&gt; ha progresado tanto! Oh, claro. Qué despistado soy. Le he puesto Nin. ¡Es que se ha quedado conmigo! Ese día, cuando tomamos el tren rumbo a cualquier sitio, ella me tomó la mano, me sonrió y me correspondió un abrazo. ¡No tienes idea de lo feliz que fui en ese momento! Yo pensaba que era una causa perdida, pero decidió quedarse a mi lado.&lt;br /&gt;A ella parece gustarle ese nombre. Cada vez sonríe más, ¿sabes? No habla, todavía, pero entiende cosas y sus ojos tienen más vida que nunca. Hemos aprendido a cocinar (bueno, yo tampoco era ningún experto) y a realizar algunos quehaceres domésticos. Ella se da más maña que yo, creo. Además, yo he estado trabajando en una granja cercana, que queda a pocos kilómetros de la casa que alquilamos. No hago trabajos pesados, bajo el sol, pero se me da bien administrar y ayudar con las ganancias y los ejercicios contables. ¿Quién lo creería?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás no pueda hacerlo. Hablar, quiero decir. Tiene una gran confianza conmigo, pero aún no abre la boca. Es silenciosa como un gato y tiene unos modales muy curiosos, como si hubiera sido educada para pertenecer a la alta sociedad o algo así. No sé nada de su pasado, ni siquiera su verdadero nombre. Yo le he contado muchas cosas acerca de mi vida, pero todo eso ya ha pasado, de todas formas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ha puesto muy bonita, Li. Le ha crecido el cabello y de vez en cuando le compro algunos vestidos que encuentro en las tiendas del pueblo. Tiene mucho apetito, pero no engorda ni un ápice. ¡Y es tan atenta! Siempre parece dispuesta a ayudarme y se preocupa por mí. No es muy expresiva todo el tiempo, pero tendrías que ver su semblante: es tan diferente a como era cuando dejamos Tokyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, lo más importante de todo… Bueno, es algo penoso, pero creo que sí le gusto. No voy a contarte sobre nuestra intimidad; no seas pervertido. Es broma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo soy un poco soñador, lo sé, pero no quisiera separarme de ella nunca. Quiero hacer valer mi esfuerzo, el suyo y el tuyo también. Supongo que parte de lo que pretendía expresar en esta carta era eso: jamás hubiera logrado llegar hasta aquí sin tu ayuda. ¡Deberás pensar que soy exagerado! Pero es la verdad. Muchas veces he pensado en lo poco que pude agradecerte tu colaboración, apenas conociéndonos. Aunque creo que tú siempre supiste más que yo al respecto. El por qué la llamaban muñeca y no se movía más que si la arrastrabas en un comienzo. No sé si preguntártelo o no, me llena de curiosidad saber la respuesta, pero también forma parte de lo que he dejado atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Han recibido el paquete de kiritanpo que enviamos hace algún tiempo? Fue mientras estábamos de camino hacia aquí. Eso te dará otra pista, si miras un mapa. Espero haber enviado suficiente para todos, es un plato muy bueno. Hemos probado muchas cosas diferentes en el viaje; creo que no está tan mal ir de un lado a otro, sin rumbo fijo. Seguramente, nos volveremos a mover en algún tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te deseo sinceramente una gran estadía en Japón. ¡Espero que no te hayas movido aún! Me contaste que estabas aquí para estudiar, por lo que descartaré la opción de que la carta no te llegue y aguardaré por alguna respuesta. ¡Vamos, son solo unas cuantas palabras!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos vemos pronto, amigo. Saludos a ti y a Yin. Y a Aniki, si algún día vuelves a verlo. No quisiera que creyera que lo odio o algo así. Simplemente… Nuestros caminos se separaron a la fuerza, aún si yo pensara, en su momento, que siempre querría seguir sus pasos y ser como él. Supongo que, cuando llega el momento de madurar, comprendes algunas cosas y entiendes que la vida la traza uno a su antojo y es mejor experimentar, equivocarse y aprender por uno mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;							Desde el norte,&lt;br /&gt;									Sakurai.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Misuzu Oyama apartó la carta y luego volvió a colocarla debajo de sus ojos, para darle otro vistazo rápido. Así que aquel chico estaba escapando de alguna cosa… Pero era feliz en donde se encontraba ahora, de todas formas. Qué más daba. Cosas que tendría en común con el destinatario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió a doblarla, suspirando, y metió el papel en el sobre. Era una lástima que el joven Li se hubiera marchado hacía tan solo unos pocos días de la pensión. Y no había dejado ninguna dirección nueva o indicación a la cual poder enviarle su correo.&lt;br /&gt;La mujer se encogió de hombros y se dirigió hacia un mueble de madera que se encontraba al fondo del salón. Sin embargo, se detuvo al abrir el primer cajón, a rebosar de papeles de todo color y tamaño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi súbitamente, volvió a cerrarlo y dio media vuelta, para salir al patio de la residencia. Subió las escaleras sin prisa, con una repentina seguridad, y sus pasos la llevaron a la habitación 201.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando abrió la puerta corrediza, la invadió una extraña sensación al ver, una vez más, el recinto completamente vacío e iluminado tenuemente por la luz anaranjada del atardecer. Se adentró en él, sin vacilar, y dejó el sobre cerrado en una pequeña y oscura mesa, en la que reposaba otro objeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez había sido un impulso más que una certeza, pero se le ocurrió que aquel era el mejor lugar para la carta, al menos hasta que tuviera nuevos clientes. No descartaba la esperanza de que, algún día, el joven Li volviera por ella. Después de todo, también había olvidado llevarse consigo aquel pendiente de plumas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;(1)&lt;/b&gt; El nombre que Sakurai le pone a la muñeca, “Nin”, es una contracción de “ningyo”, que significa muñeca en japonés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Flores marchitas.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personaje:&lt;/b&gt; Mai.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas:&lt;/b&gt; Spoilers del capítulo 24, &lt;i&gt;Meteor Shower&lt;/i&gt;. Resumen dentro del cut.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid3&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Mai ha sido reclutada por la Organización. El problema es que no tiene conciencia ni de quién es ella misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Flores marchitas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ah, Ignis, aquí estás. Pasa, siéntate; tenemos asuntos importantes que tratar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La aludida asintió automáticamente con la cabeza y avanzó algunos pasos hacia el abarrotado escritorio. Se preguntó si sería estrictamente necesario tomar asiento, pero prefirió obedecer. Como siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La silla era fría e incómoda, más o menos como toda la oficina en general. No había estado nunca allí -el que fuera convocada a una reunión tan formal daba cuenta de lo importante que debía ser la ocasión-, pero un simple vistazo le había bastado para que el sitio se le antojara tan artificial como su residente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te hemos escogido para formar parte crucial de un operativo próximo a realizarse —comenzó el hombre detrás del papeleo, el ordenador y algunas carpetas de color negro—. Debido a tu alto nivel y tu excelente desempeño en las últimas misiones que se te han encomendado, hemos decidido que eres el componente perfecto para encabezar el grupo que se ha pre-seleccionado para llevarlo a cabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella volvió a asentir con la cabeza, con la mirada fija en él. Su superior, Terra, era una persona con quien prefería no intercambiar demasiadas palabras. De hecho, cuanto menos pudiera hacer que él hablara, con sus modales frívolos y sus discursos ampulosos, mejor era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Escucha bien —Ella creyó que no era necesario que se lo advirtiera—: partirán mañana temprano hacia la puerta. Te estarán esperando en el parque que se encuentra justo en frente de los edificios de Fujiwara Corporation. Se discreta —Otra orden innecesaria—. Allí recibirás el resto de las instrucciones, pero permíteme adelantarte algo: se nos ha asignado la protección de un importante generador, por lo que es de vital importancia que te prepares al máximo y procures no fallar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, no podía evitar preguntarse qué habría detrás de todo aquello. A esas alturas, todo parecía tomar muchos más matices de los que en realidad parecían tener, pero también sabía perfectamente que no era más que una pequeña pieza en aquella complicada partida de ajedrez. De todas formas, no tenía permitido preguntar o investigar nada. Tenía que obedecer a lo que se le mandaba y punto final.&lt;br /&gt;Aunque, a veces, no podía negar que se preguntaba a sí misma si realmente valía la pena. Por más que supiera perfectamente que quedarse con ellos significaba un beneficio directo para ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Todo está dispuesto ya —prosiguió su jefe, centrando su atención en la maraña de asuntos que se esparcían por la superficie de su espacio de trabajo—. Tu traje y tus plantas estarán aguardándote en cuanto llegues.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;”Flores”, corrigió la joven, mentalmente. “Flores, no plantas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su mente vagó, inconexa, por los interrogantes que su subconsciente quería dejar salir. Por más inhumana que ellos creyeran que era, aún era capaz de verse invadida por cosas como la curiosidad o el fastidio ante no poder saciarla. Porque, francamente, le resultaba… raro, quizás, que se arriesgaran a enviar contratistas dentro de la puerta. Hasta ella había escuchado alguna vez que el efecto de la misma podía llegar a causar un desequilibrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terra carraspeó. Ella supo que se estaba debatiendo interiormente entre contarle algo más al respecto o guardárselo, como debería ser. Porque, claro, él era un humano y, por más entrenado que estuviere, no poseía ese auténtico autocontrol que su subordinada conocía tan bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, solamente murmuró, mientras se acomodaba los lentes por sobre el puente de la nariz:&lt;br /&gt;—Si tienes que deshacerte de alguien que reconozcas, no quiero titubeos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, acto seguido, se incorporó, en una clara invitación a que se marchara. Ella la aceptó, incorporándose silenciosamente y omitiendo la distancia que había desde el escritorio hasta la puerta. Sin embargo, antes de salir, giró un poco la cabeza hacia él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si reconociera a alguien, le aseguro que me quedaría completamente paralizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió la vista al frente y, sin reparar en nada más, abrió de un tirón y salió al pasillo. Las placas doradas de la puerta, que rezaban “Dr. Tatsuya, psicoanalista”, brillaron con el vaivén. En el corredor que desembocaba en el falso consultorio, lo primero que vio fue a una mujer alta y de cabello larguísimo que la observaba con seriedad y que comenzó a caminar hacia los elevadores cuando ella se acercó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordaba perfectamente cuando le habían asignado un guardián, por algún motivo de seguridad que no comprendía (aunque debía aceptarlo: si bien no era más que un humano, aquella mujer inspiraba un respecto absoluto, con su expresión severa y sus actitudes altaneras). Recordaba cada una de las reuniones que había tenido con su jefe, siempre en lugares cerrados y siempre para darle instrucciones de misiones en grupo. Recordaba, incluso, el momento exacto en que había desperado de lo que le pareció, en su momento, un extenso sueño, y le habían explicado que la habían encontrado agonizante en un accidente de derrumbe, que era poseedora de un enorme poder, que a los de su clase se los llamaba contratistas, que podían ofrecerle un trato muy justo: ella trabajaba para ellos y ellos le ayudarían a recuperar la memoria, con sus altas investigaciones tecnológicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, si su memoria era tan buena, ¿por qué, maldita sea, no recordaba absolutamente nada más atrás que ese momento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sintió adrenalina corriendo por su cuerpo; unas ganas extrañas y sin procedencia clara de hacer arder alguna cosa -cualquier cosa-. A veces entendía por qué se había tomado con tanta calma el no poder evocar nada a su mente cuanto aceptó el trato; otras, le resultaba increíble que hubiera permanecido en esa estúpida actitud ante semejante panorama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el elevador se detuvo en la planta baja, la joven abandonó bruscamente sus pensamientos cuando sintió que su acompañante se había quedado rezagada. Volteó hacia ella y la observó largamente al notar lo que le estaba ofreciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabía cómo, pero aquella mujer era capaz de reparar en cada pequeño detalle (sus puños cerrados, sus hombros un poco más tensos de lo habitual, sus ojos castaños extraviados en algún punto indefinido) de los cuales nadie más había podido percatarse. Con una mano extendida hacia ella, le ofrecía un objeto de aspecto frágil, oscuro y decaído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella lo tomó y, sin gestos ni palabras de por medio, ambas retomaron la marcha hacia la salida de el edificio. Porque, mientras no hubiera más que confusos desordenes con respecto a ello, no tenía más que a su eterna retribución, que le devolvía la calma en los momentos de frustración y cólera: deshojar, una y otra vez, flores marchitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Sayounara.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing:&lt;/b&gt; Maki/Amber.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas:&lt;/b&gt; Spoilers del arco &lt;i&gt;The Memory of Betrayal is an Amber-Colored Smile...&lt;/i&gt; (capítulos 15-16), especialmente del final. Resumen, dentro del cut.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid4&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Maki no quiere morir sin despedirse de la persona más importante para él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Sayounara&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podía negar que dolía. Porque dolía como si una filosa y mordaz aguja de muchas puntas cortada lentamente cada una de sus fibras cardíacas y se extendiera por el resto de su cuerpo, mordiendo y despedazando todo lo que encontraba a su paso con perverso deleite. Pero no tenía miedo. Sabía que estaba muriendo y, aún así, no sentía siquiera inquietud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Se revolvió en el suelo, recargado en el muro, como si algo no estuviera bien con él. Sentía algo extraño en el pecho, aunque no se tratara exactamente de ningún malestar físico.&lt;br /&gt;Los escombros se acumulaban a su alrededor, acomodados sin ninguna simetría o prolijidad. Un hombre estaba tendido a unos cuantos metros de él, próximo al centro de la explosión. Le faltaba un brazo y casi la totalidad de sus piernas. Seguramente, había estado muy cerca del sitio cuando se produjo. Al lado, se atrevería a decir.&lt;br /&gt;Pero, ¿por qué no estaba contento?&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que ella llenaba cada uno de sus pensamientos y sus sentidos. No podía apartarla de su mente ni siquiera cuando estaba a punto de sucumbir ante esa daga helada enterrada con fiereza en su pecho. Rememoraba sus manos, guiándolo por el camino correcto (porque, si ella lo decía, ERA el correcto), en sus ojos claros, sonriéndole de esa misteriosa manera que tanto lo reconfortaba. Recordaba la cálida luz que había supuesto en su vida al arrancarlo de aquella rutina de descontrol sin sentido que llevaba, aún a su edad, antes de conocerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Nunca había causado más que algunos pequeños disturbios urbanos, sin demasiadas víctimas o heridos. Aún así, le agradaba sentir que tenía algún control sobre los demás, sobre algo tan importante como sus vidas. Lo hacía sentirse importante y agradecido de haber recibido sus dones. Aunque nunca le habían gustado las infusiones calientes.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque no fueran más que estupideces. Sonrió un poco al notarlo; toda una vida de sufrimiento, ansiedad y desastres merecía sin culpa alguna unos cuantos segundos de inmadurez, de tonterías, de infantilismo antes del final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;No esperaba que alguien, una mujer, se acercara a él en medio de aquella confusión. En un callejón, sentado sin mucha parsimonia, muy cerca del lugar en el cual acababan de derrumbarse algunas piezas sin terminar de una construcción, segando las vidas de un par de personajes en el camino.&lt;br /&gt;Alzó la vista, dispuesto a decirle que se largara, cuando se topó con sus ojos. Y su sonrisa. Y todo lo que le decía aquel rostro. No era solo bella, sino que lo observaba y le ofrecía una mueca que parecía contener todo lo que él necesitaba para comprender.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas tenía conciencia de su cuerpo ya. No poseía control sobre sí mismo y sus ojos comenzaban a nublarse con rapidez. Era el último tramo.&lt;br /&gt;Pero se encontraba tranquilo. Porque estaba seguro de que su muerte serviría para algo. Podría hacer que ella, Amber, se olvidara de aquel bastardo, aunque fuera por unos cuantos segundos, y dedicara algo de su valioso tiempo en su memoria. Haría que pensara en él, única y solamente en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;—¿Cómo te llamas? —preguntó. Su voz era cantarina y casi infantil, como la de una niña que acaba de hacer un amigo nuevo.&lt;br /&gt;—Maki.&lt;br /&gt;No supo por qué le respondió ni por qué le dio su nombre verdadero. O su sobrenombre verdadero. Pero supo que ella era una contratista también, con solo verla. Y ella también comprendía; sabía que él había causado la explosión y que estaban en las mismas condiciones.&lt;br /&gt;—Yo soy Amber —se presentó, acentuando su sonrisa.&lt;br /&gt;Jamás la olvidaría. Le regalaría muchas otras a lo largo del viaje que ella le había propuesto hacer, en busca del reconocimiento apropiado para todos los de su clase. Pero nunca se borraría de su mente esa expresión que enmarcó su nombre y todo lo que ella era.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tosió. Algo caliente y espeso se deslizó por una de las comisuras de su boca. Sintió que había esperado toda su vida por aquel momento, por el segundo exacto en el cual su cerebro se apagara para siempre y su recuerdo latiera en el de Amber con más intensidad que nunca…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era hora.&lt;br /&gt;Sayounara, Amber. Sayounara.&lt;br /&gt;</description>
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  <category>fanfiction</category>
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  <pubDate>Mon, 07 Jul 2008 21:41:40 GMT</pubDate>
  <title>Vampire Knight: 3 viñetas.</title>
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  <description>Tres viñetas de VK ♥.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; El beso de la bruja.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Vampire Knight.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Triángulo:&lt;/b&gt; Yuuki/Zero/Shizuka.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencia:&lt;/b&gt; Spoilers a partir del tomo 4. Resumen dentro del cut por tal motivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Zero tiene sus propios motivos por los cuales se cree incapaz de besar a Yuuki. Situado en el capítulo 25.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿¡Estás bien!?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tuvo conciencia de lo que contestó a eso. Un vago “sí”, tal vez. Cuando sus pequeñas manos lo tomaron del rostro y lo obligaron a observar fijamente sus grandes y preocupados ojos, todas las cosas en las que estaba pensando se revolvieron aún más en su cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Volvía a soñar? ¿Era ella, realmente, la que estaba allí, con ese semblante nefasto en su rostro? Normalmente, solía ser por su culpa que ella tenía que preocuparse de esa manera. Aún si, inmediatamente después de que le confirmara que se encontraba bien, había sonreído, no pudo adivinar si le creía o no. De todas formas, no estaba diciéndole la verdad. Se encontraba mareado y confundido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, no pretendía hacerle volver a fruncir el ceño. Tantas veces la había visto en esa actitud, cuando eran niños. En tantas ocasiones había tenido esos extraños y opresivos sueños, que lo hacían despertar agitado en mitad de la noche. Tantas transformaciones habían tenido sus gestos, cuando se acercaba sigilosamente a su cama y le preguntaba qué le sucedía.&lt;br /&gt;Nunca obtenía respuesta, claro. Un sencillo “no es nada” y volvía a pretender dormir. Fingiendo ignorar sus suaves dedos acariciando sus mejillas, enredándose en su cabello. Procurando no prestar atención a que ella continuaba allí, sentada a su lado, velando por él hasta que pudiera retomar el sueño otra vez.&lt;br /&gt;Nunca le había creído, tampoco. Y, aún así, no insistía. Por más que actuara como si no le importara, sabía que esperaba pacientemente por el momento en que él pudiera hablarle sinceramente y explicarle muchas cosas que nadie se molestaba en dejarle en claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fuerza que había puesto en hacer que la mirara aflojó lentamente. Estaba soltándolo. No quería que lo hiciera. ¿Por qué siempre terminaba escurriéndosele de las manos? ¿Por qué había tantos motivos por los cuales podría escaparse de él? No supo si confiaba en su respuesta o si prefería dejarlo solo por el momento. Si tenía fe en su criterio o había despertado, alguna vez, el miedo en ella.&lt;br /&gt;Pero, esta vez, no dejaría que eso ocurriera. No. Esta vez…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La quería allí, tan cerca de sí como le era posible mantenerla. La quería exactamente como en ese momento, ahora con sus propios torpes dedos enterrados en su cabello, con su tenue respiración enredándose con la suya, con su rostro en contacto con su cálida piel.&lt;br /&gt;No reparó en lo que hacía. Estaba completamente seguro de que iba a besarla, de que a ella no le importaba que lo hiciera. No tuvo tiempo de pensarlo ni analizarlo. No pensó en las consecuencias de ello ni en lo que podría pensar ella de la situación. Iba a besarla. Iba a hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;—¿Quieres matarme, no es así?&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se quedó inmóvil. La voz resonó en su cabeza como si hubiera sido susurrada a su oído en ese preciso instante. Por más que sabía perfectamente que había sido pronunciada hacía mucho tiempo atrás. ¿Cómo era posible que no pudiera olvidarla? La imagen que había quedado aferrada a esa pregunta estaba grabada en su mente. ¿Por qué en ese momento…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Labios furiosamente rojos. Un hilillo carmín escapando de sus comisuras. Una piel tan inmaculada y gélida como la mismísima nieve que caía copiosa en el exterior. Sangre. Sangre y más sangre. Sangre en sus manos, en su rostro, en sus ropas, en el suelo, en los muros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comprendió al instante. La furia y la impotencia lo golpearon con fiereza. Su cuerpo se deshizo rápidamente de todo lo cálido que representaba Yuuki, aún en sus brazos. Ella tampoco se movía. Apenas respiraba. Probablemente, la había tomado por sorpresa. Se concentró en olvidar, pero le resultaba imposible. Por más que se repitiera, una y otra vez, que era Yuuki, Yuuki y no esa mujer, no podía obviar la desagradable sensación de ser invadido por ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su aliento había sido frío. Sus ojos, triunfantes y burlones, se habían clavado en los suyos, denotando quién tenía el control. Su largo cabello se había deslizado sobre su rostro, produciéndole horrorosas cosquillas en sus mejillas. Y, sin parsimonia alguna, se había inclinado con elegancia sobre él y había posado sus helados labios sobre los suyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordó cómo la profunda herida que había recibido en el abdomen repercutió en todos sus sentidos. Cómo se había preguntado, absolutamente lúcido, si era el agudo dolor que sentía u obra de ella que no pudiera moverse, evitar que lo besara y, más tarde, se dirigiera a su cuello y hundiera toda la longitud de sus afilados colmillos en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió bruscamente a la realidad. Soltó lentamente a Yuuki; sus manos fueron a parar a sus hombros y la alejaron de sí mismo. No podía. Era un completo inútil, pero no podía hacerlo.&lt;br /&gt;¿Cómo besarla a ella, cuando no podía siquiera mandar al diablo esas memorias? Todo hubiera sido diferente si se lo acusara por un crimen que realmente hubiera cometido. Si él pudiera haberla matado con sus propias manos, no habría más Shizuka Hiou en su mente. Pero no solo había perdido definitivamente la oportunidad de tomar su venganza, sino que a ello se le agregaba el hecho de que Ichiru era el &lt;i&gt;reemplazo&lt;/i&gt; al cual tenía que enfrentarse ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sus estúpidos traumas desaparecerían, entonces, cuando matara a su hermano…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Zero?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos estaban otra vez preocupados por él. Lo miraba sin comprender, sonrojada. Había entendido perfectamente qué había querido hacer, pero, por algún motivo, no se había marchado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo siento… No es nada. Solo tuve un sueño extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella aceptó sus disculpas. Continuaba dubitativa, pero no hizo pregunta alguna. Como siempre. Solo asintió, se encogió ligeramente de hombros y lo ayudó a incorporarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, él se encontró con un nuevo interrogante lo suficientemente perturbador como para aplacar para otro momento el motivo por el cual Yuuki iría a aceptar su gesto.&lt;br /&gt;Lo había pensado sin comprender realmente lo que estaba planteándose. Había fluido espontáneamente de la cadena de deducciones que había formado. ¿Estaba dispuesto, realmente, a tomar su venganza contra Ichiru?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vamos, te acompañaré hasta tu habitación —Yuuki había abierto la puerta ya y, sin observarlo, parecía dispuesta a todo menos a continuar cerca de él por mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es necesario —comentó él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentía débil, pero no suponía mayor problema. De todas formas, también sentía que lo mejor sería que ella se alejara de él, por el momento. Aunque fuera por mera consideración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posó una mano sobre su cabeza al pasar por su lado. Era, de alguna manera, una especie de agradecimiento. No se entretuvo más de la cuenta; en pocos segundos, ya se había alejado por el corredor, dejándola sola con sus propios pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; La boca del lobo.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Vampire Knight.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing:&lt;/b&gt; Sayori/Aidou.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Yori está dispuesta, de una vez por todas, a descubrir el misterio que impera por las noches en la Academia Cross.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid2&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es muy tarde para estar aquí afuera, ¿no crees?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asentí, sin apenas inmutarme. Sabía que iba a hablarme. Lo supe desde que fijó su mirada en mí, cuando me visualizó por entre la arboleda más próxima al dormitorio femenino de la clase diurna.&lt;br /&gt;Me pregunté si pretendía retenerme allí. Después de todo, nunca había hablado con él ni mostrado algún particular interés en su persona. Él pareció notarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vaya —comentó, risueño, acercándose algunos pasos hacia mí. No me moví de mi sitio. Por más que el estar allí, sola con un alumno de la clase nocturna, no me hacía gracia alguna, no retrocedí. Hacerlo, sería solo demostrar que podía temerle—. Eres una de las pocas chicas del horario diurno que parece no ser mi fan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soltó una carcajada breve y cantarina. Me disgustó la manera en que hablaba, aunque, en parte, le daba la razón. Ciertamente, si me ponía en su lugar, con seguridad me resultaría extraño que alguien como yo no hubiera reaccionado como una tonta. Después de todo, por alguna razón le habían otorgado aquel apodo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aidou-senpai —afirmé, asintiendo levemente con la cabeza. Tuve en claro que, con ese gesto, le daba vía libre para comenzar una charla conmigo—. ¿Estoy en lo cierto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él sonrió. Parecía contento de que, de todas formas, lo hubiera reconocido. Me imaginé que todo el asunto de las seguidoras no les disgustaba demasiado a los de la clase nocturna. Aunque, claro, no se prestaran a ello más que por un poco de diversión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lamento no conocer tu nombre —Se encogió de hombros. Su semblante era agradable y no parecía ocultar nada. Aún así, me resultaba raro que realmente quisiera conversar conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Soy Sayori Wakaba —contesté, volviendo a inclinarme levemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez, supiera que era amiga de Yuuki. Aunque, pensándolo detenidamente, yo no formaba parte del montón de chicas que se amontonaban en los terrenos de la escuela para presenciar detenidamente el intercambio de clases. No podía figurarme si Yuuki tenía más relación con ellos que la que desempeñaba como delegada. De todas formas, no hizo comentario alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Creía que los alumnos de la clase diurna tenían prohibida la salida de sus dormitorios durante la noche —insistió con el asunto, como si quisiera obtener alguna información particular de mi parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si así era, no la encontraría. Toda la verdad era que había decidido terminar de una vez por todas el misterio de las desapariciones de Yuuki del dormitorio por las noches. Hacía frío esa madrugada y, si ella realmente se encontraba fuera, le resultaba aún más preocupante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo pensaba que los alumnos de la clase nocturna no tenían permitido salir de los salones de clases mientras dura su turno —respondí, en contraataque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rió otra vez e introdujo sus manos en los bolsillos del saco de su uniforme. Pude adivinar que, por algún motivo, se había escapado de sus clases. ¿Serían castigados ellos también por los Guardianes o sus jefes de dormitorio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ambos estamos en lo cierto —afirmó, volviendo a moverse en mi dirección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué estaba buscando? ¿Se encontraba allí afuera esperando encontrarse con una jovencita que rompiera las reglas, como yo?&lt;br /&gt;El pensamiento fugaz de que Yuuki podía estar en manos de él y sus compañeros cruzó mi mente por breves instantes, pero luego recordé que sus ausencias eran frecuentes y ella era amiga de Kaname Kuran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Prometo no abrir la boca si tú tampoco dices nada —se había inclinado ligeramente hacia mí, con una mano alzada en señal de juramento—. ¿Te parece un trato justo, Sayori-chan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba demasiado cerca. Me esforcé por mantenerme impasible, pero a mi rostro seguramente afloró alguna pequeña muestra de lo poco que me agradaba la proximidad con él. Aidou-senpai, sin embargo, no dio muestra alguna de haberla notado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Supongo que sí —pacté, procurando mantener la seriedad en mi rostro. Él me observaba como si pretendiera alguna otra cosa de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Perfecto —convino, y volvió a tomar distancia. Caminó unos cuantos pasos contrarios a mí y, segundos después, volteó—. ¿Puedo ayudarte con algo? No me has dicho qué estás buscando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vampiros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su semblante se desmoronó visiblemente. Alzó una ceja y su mirada se endureció, como si quisiera adoptar otra actitud para analizar mejor la sencilla palabra que acababa de pronunciar.&lt;br /&gt;De aquella manera, estaba dejándole en claro todo lo que sabía acerca de la clase nocturna. Por más que nadie me lo hubiera dicho, no era difícil adivinar cuál era el misterio que envolvía a esa sección estudiantil. Más allá de que mi escepticismo me advirtiera de lo insensato que era creer en ese tipo de cosas, no encontraba más explicación para el asunto. Todo encajaba perfectamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me di cuenta fácilmente de que él se supo descubierto. Pero, para mi sorpresa, sonrió.&lt;br /&gt;No tardé en descubrir que confiaba en que yo era una persona racional y que de mi boca no saldría nada inconveniente. Ni que lo había visto fuera de su sitio correspondiente por la noche ni que estaba al tanto del secreto que mantenían él y sus compañeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yuuki también —fue lo último que dijo, antes de despedirse con un movimiento de la mano y alejarse por el camino de gravilla que llevaba al interior del edificio en donde se dictaban clases.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, lo entendí. Aquello confirmaba mis suposiciones. El trabajo de Yuuki (y, probablemente, el de Zero también) no se limitaba a mantener a raya a todas las niñas exaltadas que pretendían ver a sus ídolos, sino que también colaboraban con evitar accidentes y procurar la paz entre ambas clases. Probablemente, se veía obligada a patrullar por la noche y por eso al día siguiente caía rendida en sus propias horas de estudio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me di cuenta de que había estado inmersa en mis pensamientos, sola en medio de la oscura noche, me apresuré a volver a mi habitación. Después de todo, a pesar de no haber sido de la manera más convencional, había encontrado respuesta al misterio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Noche blanca.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Vampire Knight.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing:&lt;/b&gt; Maria/Ichiru.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencia:&lt;/b&gt; Spoilers a partir del Tomo 4. Resumen, en el cut.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid3&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Hay noches en las que Maria vuelve a ser conciente de su cuerpo. Sin embargo, no siempre está preparada para ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas noches, Shizuka entraba en un estado de inconciencia tal que le permitía a Maria volver a sentir su cuerpo, a captar sensaciones de su alrededor. Podía quejarse del frío sobre su piel y disfrutar de lo confortante de las mantas que la cubrían. Sin embargo, esa vez sucedió algo que nunca antes: no solo tenía la capacidad de sentir, sino que también había descubierto que tenía control sobre sus nervios motores. Podía moverse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Shizuka le había explicado, antes de llevar a cabo el sencillo proceso, todos los efectos que tendría en ella: poseería periodos de inconciencia, cuando ella necesitara al máximo sus capacidades, pero también podría despertar en los momentos en que se encontrara en periodo de letargo, dormida en las profundidades de su ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El despertar de Shizuka siempre era brusco. Maria podía estar en sus plenas facultades mentales en un momento y, al instante siguiente, sumirse en el más denso sueño, provocando espacios en blanco, de los cuales no recordaba absolutamente nada. Solo su cuerpo solía tener memoria y, a veces, resentía de alguna pequeña herida o de cansancio. Era una persona débil y esas cosas aún continuaban igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún así, Maria sabía que su promesa de volver su cuerpo más fuerte era cierta. Cada vez se sentía menos agotada, más resistente. Como si la fortaleza fuera una sustancia palpable que comenzaba a correr por sus venas poco a poco, en mayor medida cada noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se incorporó suavemente, pero no era una precaución necesaria. Ya no le aquejaba la cabeza o el malestar general al que se exponía cuando se movía rápidamente de un estado de reposo a otro, antes de que Shizuka entrara en su vida. La ventana estaba cerrada, pero emitía un suave resplandor blanquecino, casi místico. ¿Podía ser que…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nieve caía lentamente en enormes copos, redondos y de aspecto esponjoso. No había ventisca, por lo que su trayectoria era recta: del oscuro y grisáceo cielo nocturno al suelo, en el cual ya había comenzado a formarse un colchón que prometía despertar, a la mañana siguiente, de un importante grosor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Maria le gustaba mucho la nieve. Le gustaba lo frío de su textura y lo inmaculado de su brillo. Le gustaba lo moldeable que era, todo lo que se podía hacer con ella. Le gustaba cómo se hundía bajo sus pies y las huellas que la seguían por su superficie a donde fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querría salir y, al menos, ver el espectáculo en todo su esplendor. Pero sabía que era imprudente. No debía hacerlo. Si Shizuka despertara, posiblemente habría un lapso en el cual caería inconciente para que ella resurgiera y podría ser una desagradable sorpresa encontrarse en medio de la húmeda nieve. Suspiró, resignada. Era una lástima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observaba casi fascinada el exterior, con los ojos bien abiertos. Un pequeño momento como ese podía volver a repetirse solo después de mucho tiempo. Se sentía feliz, casi absorta de cualquier cosa que pudiera pasar a su alrededor. La habitación se volvió más oscura de a poco, tal vez por efecto de la brillante nieve que se acumulaba del alféizar de la ventana. Era una visión hermosa. Le encantaría haber podido correr debajo de la calma tormenta y atrapar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sangre. Oscura, en contraste con algo tan blanco que lastimaba los ojos. Sangre carmín, manchando irregularmente formas que no alcanzó a distinguir. ¿Por qué había sangre allí? ¿De dónde había salido? Retrocedió, pero ya no se encontraba en el oscuro cuarto en el que había despertado. Se quedó paralizada, como cuando volvía en sí normalmente, por las noches. No podía mover las piernas, las sentía clavadas al suelo, temblorosas. Tuvo que hacer un esfuerzo para mantenerse en pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Eso… Eso tenía algo que ver con Shizuka? Maria se encontraba de pie en una sala que relucía, brillante y pálida, de aspecto lujoso y anticuado. El pulido marfil que recubría el piso estaba arruinado por el líquido casi negro, todavía fresco, que resbalaba lentamente en todas direcciones. Múltiples cadáveres mutilados descansaban en posiciones apacibles pero inquietantes, como si fueran a levantarse en cualquier momento para cobrar venganza a su ejecutor. Brazos, piernas, manos, incluso cabezas, esparcidos por doquier.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dónde se encontraba? Shizuka le había advertido que sus mentes podrían cruzarse alguna vez. ¿Era un sueño? ¿Un recuerdo? Sintió un escalofrío al pensar que Shizuka podría haber sido la autora de aquel sangriento cuadro. Decían que ella era implacable, que no estaba exactamente cuerda. Las leyendas al respecto le habían valido un tétrico título. Pero Maria estaba segura que no era así. Le inquietaba pensar que algún motivo debía tener ese sobrenombre. Pero debía ser otra cosa. No esa escena terrible que tenía enfrente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué estaba en su mente, entonces? Estiró apenas el cuello, para ver más detalladamente alguno de los cuerpos, pero en seguida tuvo que entrecerrar los ojos. El olor dulzón y penetrante de la sangre le mareó. Quería salir de allí, pero no sabía cómo despertar o desvanecer aquella ilusión. Los cuerpos eran de vampiros, lo presentía. No se sentía capaz de caminar hacia ningún lado, de pasar por encima de alguno de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba asustada. Respiraba pesado y tenía la piel erizada. Más allá de la imagen atroz que entraba presenciando, lo que más le aterrorizaba era la sensación de asfixia que la embargaba por no poder escapar. Volvió a mirar hacia todos lados. Notó que el silencio y la soledad que habían invadido el ambiente. Ni siquiera podía oír el avanzar del líquido espeso por el suelo o sus propias exhalaciones entrecortadas. Era como si le hubieran bajado el volumen a todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llevó las manos a la cara, intentando pensar. Pero las apartó cuando notó que &lt;i&gt;no eran suyas&lt;/i&gt;. Eran unas manos de largos dedos níveos y uñas larguísimas. Se tocó el cabello. Era mucho más largo que el suyo y completamente blanco, casi plateado. No tardó en deducir que, en aquella visión, ella &lt;b&gt;era&lt;/b&gt; Shizuka Hiou. Y, cuando lo comprendió, una sucesión de imágenes pasaron por su mente. Continuaba en la habitación de los cadáveres, los veía, pero en su cabeza se reproducían rápidas instantáneas que le mostraban con precisión el momento en que una numerosa cantidad de sombras atacaban y asesinaban sin piedad a toda la multitud que estaría, más tarde, a sus pies. Le aturdían la velocidad de las secuencias; el juego de luces y sombras le molestaba en los ojos, a pesar de que no las estaba viendo realmente. Y, después, un estallido visual y auditivo que explotó en su mente y se expandió por todo su cuerpo, produciéndole un dolor intenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, gritó. No se escuchó a sí misma, pero sintió la urgencia de hacerlo. Gritó agudamente, una considerable cantidad de tiempo, hasta que se sintió incapaz de continuar forzando su voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando abrió los ojos, se sintió desencajada. La cabeza le retumbaba y sentía los párpados pesados y húmedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Maria-san?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era Ichiru. La estaba sosteniendo en sus brazos. En algún momento, había caído al suelo, a un lado de la cama. No pudo emitir sonido, pero él supo, de alguna manera, que quien estaba conciente en ese cuerpo era ella y no Shizuka.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien. Ha sido solo un sueño —susurró, cerca de su rostro. La alzó sin mucho esfuerzo y la depositó sobre las mantas nuevamente—. Tu mente y la de Shizuka-sama se han entrelazado. Seguramente, has visto algo de su pasado. No es extraño que te hayas asustado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maria asintió, intentando respirar lo más calmadamente posible. Aún persistían en su cerebro los dejos de las imágenes de matanza que había presenciado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vi vampiros muertos —le contó, ya más tranquila. No se le ocurría, sin embargo, cómo explicarle lo que había podido observar con exactitud—. Yo estaba en el cuerpo de Shizuka-sama y tenía una multitud a mis pies. Vi como figuras extrañas los asesinaban y luego una explosión y…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—La matanza del palacio —interrumpió él seriamente, con un aire de comprensión—. Fue hace muchos años, ni tú ni yo existíamos aún. Los caza-vampiros irrumpieron en una fiesta de la nobleza y Shizuka-sama se vio obligada a utilizar sus poderes de sangre pura para detener la masacre. No llegó a tiempo; algunos caza-vampiros fueron heridos y otros huyeron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maria sintió que toda la tensión que había acumulado en sus músculos desapareció de pronto. Los hombros se le aflojaron y se permitió un pequeño suspiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Gracias, Ichiru-chan —Le sonrió, ladeando un poco la cabeza y ofreciéndole una sincera mirada de agradecimiento—. Creo que puedo volver a dormir ahora. Probablemente, cuando despierte mañana ya no esté yo en posesión de este cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El le devolvió la sonrisa y, tomándole la mano, depositó un beso en el dorso. Era una pequeña broma galante entre ellos dos. Ella rió un poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras Ichiru se retiraba de la habitación y cerraba la puerta tras sí, Maria se permitió echarse en la cama de cualquier manera, con los brazos extendidos a cada lado. Y sonrió, una vez más, al saber que su confianza en una persona noble como Shizuka Hiou no era infundada, después de todo.&lt;br /&gt;</description>
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  <category>fanfiction</category>
  <category>vampire knight</category>
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  <pubDate>Mon, 07 Jul 2008 21:32:03 GMT</pubDate>
  <title>Darker than BLACK: Deseos.</title>
  <link>http://chimeramistress.livejournal.com/7593.html</link>
  <description>&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Deseos.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Darker Than BLACK.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personaje:&lt;/b&gt; Kanami Ishizaki.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencia:&lt;/b&gt; Spoilers a partir del arco &lt;i&gt;The Memory of Betrayal is an Amber-Colored Smile...&lt;/i&gt; (capítulos 15-16). Insinuaciones de yuri.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; La vida suele tomar rumbos inciertos y contradictorios todo el tiempo. Sobre todo, si vives dentro de la Hell&apos;s Gate, en una ciudad llena de contratistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maldijo para sus adentros. Por si no fuera suficiente con no haber podido conseguir más que algunos refrescos tibios y de sabor naranja, con el cual no simpatizaba en absoluto, resultaba que ahora las dichosas latas metálicas se revelaban contra ella y le resultaba imposible abrirlas. Dejó con desgano la que tenía entre las manos sobre la grisácea mesa de la cocina y se dirigió a paso lento hacia la pequeña sala de estar de su apartamento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que no podía quejarse. Vivía sola y no había más responsable que ella de la falta de bebidas en su refrigerador. A último momento, de camino a casa, había recordado aquello y no tuvo más opción que deshacer sus pasos hasta dar con una minúscula tienda nocturna en la que obtuvo los refrescos del demonio. Pero tampoco era &lt;i&gt;totalmente&lt;/i&gt; su culpa. Llevaba días apenas pisando su hogar para dormir unas pocas horas y luego volver al observatorio, donde el resto se consumían tan rápidamente que muchas veces se encontraba a sí misma preguntándose por dónde se escapaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese era el primer día más o menos libre que tenía en algún tiempo. No se sentía capaz de medir cuánto, eso la pondría a despotricar contra todo ser vivo, humano o contratista, que conociera y al que pudiera echarle unos cuantos adjetivos interesantes. Y sería una actividad relajante, seguramente, pero no quiso gastar la poca energía que le quedaba en ello, ni el tiempo que tenía para sí misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco después de dejarse caer sin cuidado alguno sobre el sofá que se encontraba de espaldas al ventanal, notó que la luz del contestador parpadeaba. Más por costumbre que por voluntaria intención, estiró un brazo y presionó el botón que se encontraba justo debajo del círculo rojo, que se apagó al ser activado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Kanami, habla Misaki. Imagino que estarás en el observatorio en estos momentos. Las líneas de comunicación están saturadas, las oficinas de la División no pudieron ponerse en contacto en todo el día. Últimamente, sucede cada vez más seguido. ¿Podrías ponerte…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz, que había llenado el ambiente con su matiz directo y profesional, se interrumpió abruptamente cuando la propia Kanami dio otro apretón al mismo interruptor. No tenía más llamados que ese; la cinta permaneció igual de silenciosa que antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recargó la cabeza sobre el respaldo y se masajeó las sienes con fuerza. Sabía que con quien primero debía hablar era con Misaki. Estaba segura, incluso, que conversar largo y tendido con ella o salir a divertirse a algún sitio era una de las cosas que podrían despejarle la mente. Pero, por algún motivo, no se sentía de humor para escucharla siquiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Misaki significaba muchas cosas para ella. Era la mejor amiga con la que podía contar. Ambas tenían trabajos absorbentes, pero, gracias a ellos, podían estar en contacto permanentemente. Eran personas muy diferentes, pero se complementaban entre sí y se conocían tan bien que, a veces, no era necesario aclarar todo lo que pensaban y decían, porque se entendían sin hacerlo.&lt;br /&gt;Y, aún así… Había algo en esa relación que la llenaba de nostalgia y recuerdos de otros tiempos. Que no podía definir si habían sido mejores o peores, pero a los que en muchas oportunidades deseaba volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kanami siempre se definía a sí misma como una persona de emociones fuertes, a la que le gustaba vivir una vida inquieta y activa. De hecho, así había sido en algún momento. Pero, en algún punto, algo había cambiado. Alguna cosa había dado un giro de enorme importancia e, inconscientemente, se replanteó unas cuantas de esas reglas bajo las cuales decía vivir.&lt;br /&gt;Y, cuando acababa de amoldarse a ese nuevo concepto de su relación con el entorno, todo llegó a la vez: el aumento de los casos relacionados con contratistas, el próximo periodo de máxima actividad solar, los tales EPR que reclamaban a las autoridades… De haber sucedido algún tiempo atrás, todo aquello le hubiera parecido excitante; todas las cosas que estaban sucediendo, y las que aún podían pasar, hubieran hecho mella en ella y seguramente habría puesto todo su empeño en su trabajo, que, después de todo, le apasionaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La realidad, sin embargo, estaba lejos de ello. No se daba por vencida, por supuesto. La mayor parte de las tareas del observatorio estaban a su cargo y no iba a dejar de poner su esfuerzo en ellas.&lt;br /&gt;Pero, cuando cerraba los ojos en medio de la calma y la oscuridad de su departamento, de su sitio personal, añoraba aquellos días de juventud y despreocupaciones que todavía recordaba y sentía como si hubieran pasado hacía mucho menos que quince años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quería volver a la escuela secundaria, a esos tiempos en donde no existían &lt;i&gt;puertas&lt;/i&gt; ni humanos con habilidades más allá de lo comprensible, en donde podía consultar un mapa del mundo entero y encontrar todas sus formas intactas, con una Misaki entregada y decidida, con una Alice curiosa y desdeñosa, con sus continuas peleas y su papel de mediadora entre ambas. Con esos paseos al atardecer por una ciudad que era igual que cualquier otra en el mundo y esas clases aburridas en las que se pasaban papelitos de aquí para allá.&lt;br /&gt;Le gustaría volver todo atrás y quedarse por siempre en esos tiempos, en un mundo complicado y jodido, pero en el que todos los grandes misterios se hallaban tan lejanos que uno podía pasarlos por alto y pensar, mejor, en cosas cotidianas y carentes de importancia, en detalles que solo podían repercutir en la vida propia y de sus cercanías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que, al abrir los ojos, se encontraría de nuevo con su sala de estar, sus responsabilidades y su mundo como es ahora. Con el miedo a ser borrada del mapa también, a no poder cumplir correctamente con sus obligaciones y repercutir en una ciudad entera. Con el riesgo de no poder volver a tener con ella a la frágil y tímida Mayu, olvidándose de todo entre sus sábanas, de no tener la oportunidad de acariciar sus cabellos otra vez y robarle un sonrojo con sus comentarios atrevidos o sus besos fugaces. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El teléfono sonó, con su timbre estridente y molesto. Sin siquiera observar el identificador de llamadas, pudo adivinar que era Misaki, tal vez ya informada de su vuelta a casa por un periodo de tiempo más prolongado. Sonrió al pensar en que esa mujer siempre estaba al tanto de todo.&lt;br /&gt;Se mantuvo inmóvil durante unos segundos, luego se incorporó sin prisas y observó el aparato. Un suspiro. Después de todo, no estaba de humor pero no quería que ella se preocupara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alcanzó con la mano el tubo y lo levantó, para después llevárselo al hueco que formó inclinando el rostro, entre la mejilla y el hombro. Era hora de volver al mundo real.&lt;br /&gt;</description>
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  <category>fanfiction</category>
  <category>darker than black</category>
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  <pubDate>Mon, 07 Jul 2008 21:25:00 GMT</pubDate>
  <title>Hellsing: Sombras; Reminiscencia.</title>
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  <description>Viñetas de Hellsing (la segunda, de hace bastante tiempo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Sombras..&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personaje:&lt;/b&gt; Seras Victoria.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencia:&lt;/b&gt; Spoilers a partir del capítulo 80 del manga. Resumen y notas dentro del cut por tal motivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Reconstruir tu vida, cuando has resultado ser la única sobreviviente de una batalla épica, lleva consigo una gran dificultad.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas:&lt;/b&gt; La viñeta sigue el canon hasta el comienzo de la batalla Seras vs. Hans. De ahí en más, es todo según mi imaginación (estoy atrasada con el manga, duh). Un &lt;i&gt;posible&lt;/i&gt; final para la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acomoda otra vez el cabello, peinándoselo con los dedos, haciendo caso omiso del oxidado cepillo de metal que descansa sobre el ajado tocador. No está conforme con su aspecto, pero le basta con poder ver su rostro en el espejo y desmitificar aquello de que los vampiros no poseen reflejo. Si no pudiera siquiera contemplarse a sí misma, habría sucumbido al abandono y la locura que la habían atosigado insistentemente.&lt;br /&gt;Pero se siente muy orgullosa, de alguna manera, de decir que no ha cedido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando cayó en la cuenta de su situación, segundos después de haber despertado de lo que le pareció un eterno sueño, creyó que podía quedarse allí, esperando a que el inminente peligro del sol naciente se encontrara en su punto de máximo esplendor y la consumiera lentamente, hasta volverla brillante polvo gris sobre el viscoso asfalto. Luego recordó que no estaba en un cuento de hadas y que el sol podía repercutir negativamente en su desempeño físico, pero no la mataría.&lt;br /&gt;Cosas que debe agradecerle a su maestro, seguramente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, en esa pequeña habitación alquilada hace poco más de una semana, esas cosas le parecen muy lejanas ya. A pesar de que no ocurrieron hace más de algunos días. Tal vez, su mundo era demasiado pequeño y conciso como para darle muchas vueltas.&lt;br /&gt;En el momento en que comprendió lo sucedido esa noche, no lo sabía, por supuesto. Si hubiera creído, en esos precisos instantes de agonía y confusión, que tenía la fuerza de voluntad suficiente como para continuar adelante, a pesar de que ya no tenía a nadie consigo, no habría accedido a gritar como lo había hecho o a desgarrar la vida de aquel jovencito desamparado que se había cruzado en su camino en el momento menos indicado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún volviendo al presente, en donde sus recuerdos todavía se entremezclan cuando piensa demasiado en ello, no sabe qué le ha dolido más. La profunda y cruda traición de Walter, tal vez, a quien le había otorgado toda su confianza, o quizá el saberse la única sobreviviente al descubrir la desaparición absoluta de su ama y su maestro. No, se corrige. La única no.&lt;br /&gt;A pesar de que lo primero en que reparó fue en que había perdido su nuevo poder y que volvía a tener un miembro común y corriente, sabe plenamente que &lt;i&gt;el capitán&lt;/i&gt; la acompañará hasta el fin de sus inmortales días, quiera o no. Porque, ciertamente, el pensamiento de su esencia corriendo por sus venas es tan dulce como aterrador. Le devuelve cosas que no quiere tener dentro de su mente. Aquel niño… Aquel primer niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inhala y exhala con lentitud, conteniendo su espíritu débil y endeble, que le reclama a sus lagrimales desatarse furiosamente. Pero tendrán que hacerle caso a ella por una vez.&lt;br /&gt;Pestañea y vuelve a observarse. Tiene la piel más pálida de lo habitual, ligeramente demacrada. Sus ojos le parecen tan transparentes, tan fáciles de develarle a cualquiera lo que pasa por su mente y su corazón. Una curiosa cicatriz curveada le cruza el pecho, único rastro de la batalla sostenida con el hombre lobo aquella tempestuosa velada. Nunca supo qué fue de él ni qué interrumpió su encarnizada lucha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Termina de vestirse y se coloca un abrigo encima de su ropa casual. Le cuesta aún no sentirse envuelta en la penetrante sensación de portar un uniforme oficial, pero sabe que haberse deshecho de él ha sido una buena decisión.&lt;br /&gt;La mujer que la hospeda la saluda con gentileza cuando atraviesa el largo corredor que conecta su humilde vivienda temporal con el exterior. Está segura de que ella sabe que no es una estudiante extranjera, que esconde secretos mucho más profundos y dolorosos en su pasado. Pero prefiere no preguntar y así ambas lo llevan mejor. Ella ha perdido a un hijo y parece preferir un cable a tierra más difuso como el alcohol a una compañera con sus mismas vivencias con la que compartir las penas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sale a la calle, invadida por el resplandor rojizo del atardecer en todos sus rincones. Le recuerda a las llamas que invadieron Londres por algunas horas y a los funerales que se ofrecieron dos días después. A la travesía que recorrió sola devuelta a la solitaria mansión, de la cual tomó sus pocas pertenencias y algo de dinero, y al papel que ha estado interpretando todo este tiempo, que la ha mantenido cuerda, al menos durante el efímero tiempo que dura el sol en lo alto del cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras toma un rumbo indefinido, piensa en qué será de ella. No planea quedarse por siempre en la deprimente habitación; quiere trabajar, conseguir su propio sustento monetario, tal vez viajar a alguna parte del mundo en la cual nada le recuerde a los viejos tiempos.&lt;br /&gt;Excepto, claro, sus recurrentes cacerías nocturnas que le ayudan a saciar su hambre voraz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom:&lt;/b&gt; Hellsing.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personaje:&lt;/b&gt; Young!Integra.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Tarde lluviosa en Londres. Integra Hellsing entrando en la adolescencia y un pequeño análisis de su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid2&quot;&gt;&lt;/a&gt;Cuando era más pequeña, y llovía tanto como hoy, me encantaba quedarme frente al fuego toda la tarde, escuchando las historias que papá me contaba. Él hablaba sobre caballeros, princesas y castillos medievales, mientras trenzaba mi cabello; yo escuchaba fascinada, tomando el chocolate caliente que Walter siempre nos preparaba. Adoraba aquellos fantásticos e inalcanzables cuentos de hadas. Pero de seguro todo esto ya lo sabes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lluvia no parece querer cesar. El suelo de piedra está helado y descuidadamente no traje abrigo hoy. Pero… no quiero regresar aún. El hotel en donde estoy alojada temporalmente es lujoso y lleno de comodidades, lo sé… Sin embargo, no soporto el ambiente que rodea todo eso. Es algo que no puedo explicar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no podría decirse que este es el lugar más propicio para que una joven como yo esté aquí en este momento… Pero ahora que te has acercado un poco más a mí tal vez ya no tenga tanto frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Londres adquiere un paisaje muy curioso cuando el clima se torna hostil. Tiene conocida fama de ser la ciudad más neblinosa y oscura del mundo… Pero la gente no lo cree realmente hasta que lo comprueban con sus propios ojos. Y tienen razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las pocas personas que pasan por las calles me miran algo extrañadas. Lo sé; como mencioné anteriormente, las grises escalinatas de este antiguo edificio frente al parque no es el lugar más cómodo para hallarse en medio de una tormenta como esta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No suelo visitar mucho el centro de Londres. Walter y yo estamos aquí por cuestiones de negocios, según él. Pero no esperaba que tú vinieras con nosotros también. Aunque, en cierta manera, creo que eso me reconforta. A pesar de que no te lo diga, sabes bien que me tranquiliza que estés cerca de mí. Y a pesar de que no me lo digas, yo se que te gusta cuidarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero es realmente molesto que estemos aquí por asuntos que tienen que ver con migo y yo no tenga idea de qué se trata. Varias veces me planteo seriamente por qué me obligaron a tomar el lugar de mi padre tan pronto si no me hacen partícipe de ninguna de sus reuniones. Bueno, hago acto de presencia, pero Walter es siempre el que habla por mí. Él me repite una y otra vez que debo ser paciente e intentar aprender de lo que se trata en esas conversaciones. Detesto todo eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces necesito alguien que me contenga. Añoro tanto los abrazos de mi padre…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se perfectamente que mis responsabilidades son grandes ahora… Pero soy sólo una niña. ¿Por qué no puedo formar parte de las reuniones de los adultos pero tampoco llevar la vida normal de una chica de mi edad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que, hace ya varios años, me sentía segura e incluso superior por llevar el apellido que poseo. Ahora, más seguido de lo que debería, me permito burlarme de mí misma por haber creído aquello con tanta convicción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el parque pasea una pareja de adolescentes tomados de la mano, sin paraguas ni abrigos que cubran sus cabezas. Me es difícil apartar la vista de ellos; hay algo en sus siluetas que es indiscutiblemente atrayente para mí, aunque no lo entienda del todo. Probablemente sea la poca importancia que parecen darle a la torrencial lluvia que azota toda la ciudad, o el simple hecho de que se deslizan en silencio, transmitiendo inconscientemente tanto que las palabras son innecesarias para ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se detuvieron cerca de un árbol, debajo del escaso refugio del agua que éste ofrecía, y se acercaron mutuamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desvié la vista rápidamente, como se que perspicazmente notaste. Siento el frío aire de las calles de pronto chocar contra mis ahora cálidas mejillas. Quiero ocultar mi rubor, pero que mantengas tu penetrante mirada roja sobre mi no ayuda en nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Acaso estás leyendo mi mente otra vez…? Odio que hagas eso, sobre todo en momentos como este. El brillo extraño que ha aparecido en tus pupilas contesta mi pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No debía recordarlo. Estuve evitando pensar en eso durante días, y ahora, justamente ahora, vuelve a mí de la manera más incoherente. Cierro los ojos para evitar tu mirada y me remuevo inquieta en mi lugar. Quiero alejar inmediatamente el recuerdo de tus fríos labios sobre los míos. Quiero olvidar que cuando te acercaste y me tocaste, yo te respondí con lo mismo. Nunca estuve tan avergonzada como ese eterno instante en mi vida, y sin embargo (debes saberlo bien) en lo más profundo de mi deseo que se repita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las gotas de lluvia se hacen más espesas a cada segundo. El invierno comienza a revelarse; seguramente dentro de muy poco caerá la primera nevada de la temporada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pareja de jóvenes se marchó mientras yo intentaba despejar mi cabeza. Es extraño lo ciclotímica que puedo ponerme a veces… Hasta hace escasos momentos, este lugar, a pesar de todo, me era sumamente cómodo y relajado. Ahora quiero salir de aquí lo antes posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que es el hecho de que estés tan cerca de mí después de que me hayas descubierto pensando en lo que sucedió hace unas noches. Me gustaría echarme a correr debajo de la lluvia sin ningún rumbo, pero de todas formas me seguirías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me rindo. No iré a ninguna parte, ya te has dado cuenta de eso, aunque parte de mi quiera hacerlo. El silencio se está haciendo poco soportable. Por más que lo intente, mi estúpido cerebro no hace más que volver una y otra vez a aquello que tanto deseo olvidar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fina cadena que sostengo entre mis manos parece estar más fría que antes. La observo detenidamente, como excusa para no cruzar mi mirada con la tuya. Me recuerda un poco al poco cálido acero de mi espada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy convirtiéndome en una buena esgrimista, ¿Sabes? Mi padre siempre me alentó a que perfeccionara mi técnica, pero nunca le había hecho demasiado caso. Ahora que ya no está… Me he vuelto mejor. Practico y seguiré practicando sólo por cumplir su deseo de que mejorara. Aunque, a decir verdad, ya no me desagrada tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo sé, estoy diciendo cualquier cosa con tal de olvidarme. Pero creo que es lo menos que puedo hacer ahora: cambiar de tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi reloj se paró. Fue un regalo de Lord Penwood. Ese hombre parece haberse encariñado de una forma especial conmigo. No es que lo demuestre, claro, pero a los pocos días de vernos por primera vez, me obsequió esto. Y, más tarde, varios objetos similares, de gran valor. Me dijo que un líder debe estar bien provisto de cosas como estas. Por supuesto que fue sólo una excusa; he escuchado que le tenía aprecio a mi padre, y supongo que por eso ahora se comporta tan amable conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas formas, este reloj de muñeca es muy hermoso. Y ahora se ha quedado quieto, marcando las tres y quince minutos. ¿Se habrá detenido hace mucho? Walter me dijo que estuviera puntualmente a las cuatro de la tarde en el hotel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te mueves suavemente, haciendo que la plateada cadena que tengo en las manos acompañe el movimiento. Sonrío al notar que estas mostrándome un imponente monumento que se alza en el centro del parque, con un soberbio reloj de agujas negras en la punta. ¿Cómo no lo había notado antes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son las tres y treinta. Aun tengo un pequeño tiempo libre antes de la reunión para tomar el té con algunos miembros importantes del gobierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lluvia, al contrario de lo que pronosticaba hace apenas unos minutos, comienza a caer con menos abundancia; hasta parar por completo. El clima parece cambiar casi tan abruptamente como yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque ciertamente no creo ser el mejor ejemplo, ni siquiera para algo de tan poca relevancia como las oscuras nubes de lluvia, que se alejan lenta pero firmemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pregunto si seré digna alguna vez de ser la cabeza de la organización que me ha dejado mi padre. Es una curiosa herencia, la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando uno piensa en legados, es mucho más probable que se imagine propiedades inmuebles o cuentas bancarias… No una agencia dedicada enteramente al exterminio de no-muertos o un puesto complejo para alguien de mi corta edad en el grupo que, en términos simples, controla Gran Bretaña desde las sombras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incorporándome suavemente y tomando la reluciente cadena con más firmeza, comienzo a bajar los escalones de blanca piedra pulida, mientras haces lo mismo que yo y me sigues tranquilamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar abajo, después de echar otra mirada al vistoso reloj del parque y comprobar que faltan sólo unos pocos minutos para las cuatro, creo que es hora de volver al hotel. Walter me regañará por esto, lo sé… Pero no tengo ganas ni fuerzas para apresurarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igualas mi paso inmediatamente, levantando la cabeza para observarme con atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sabes algo? Pensándolo detenidamente, no estoy segura de querer otra cosa para mi vida que esto que es ahora. Es muy confuso plantearme que si no hubiera tomado el lugar de mi padre, es más que obvio que hubiera querido hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como sea. Me conformo con que, a los ojos de la gente que comienza a aparecer nuevamente en las calles, no sea la inmadura líder de una de las organizaciones más complejas y secretas de Europa que camina hacia una tortuosa reunión acompañada de su sirviente vampiro camuflado; si no una simple niña que pasea por Londres con su perro.</description>
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  <pubDate>Mon, 07 Jul 2008 03:46:21 GMT</pubDate>
  <title>Writer&apos;s Canvas: reto nro. 53.</title>
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  <description>Tres contestaciones al reto 53 de &lt;span class=&apos;ljuser ljuser-name_writers_canvas&apos; lj:user=&apos;writers_canvas&apos; style=&apos;white-space: nowrap;&apos;&gt;&lt;a href=&apos;http://community.livejournal.com/writers_canvas/profile&apos;&gt;&lt;img src=&apos;http://l-stat.livejournal.com/img/community.gif&apos; alt=&apos;[info]&apos; width=&apos;16&apos; height=&apos;16&apos; style=&apos;vertical-align: bottom; border: 0; padding-right: 1px;&apos; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href=&apos;http://community.livejournal.com/writers_canvas/&apos;&gt;&lt;b&gt;writers_canvas&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Reto:&lt;/b&gt; 53, &lt;i&gt;Agridulce&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Salida.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Palabras:&lt;/b&gt; 500.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Cada uno tiene su propio concepto de libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Salida&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera bocanada de libertad fue sofocada por aquellos brazos pálidos y delgados que, en algún momento, había añorado con todas sus fuerzas. Sin embargo, ahora, que los tenía alrededor de su cuello, enroscados con fiereza, le parecía que había otras cosas, más pequeñas y sencillas, tal vez, que extrañaba con mayor prioridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le costó deshacerse del abrazo, del rostro bañado en lágrimas, del cabello suave haciéndole cosquillas en los hombros. Más por la insistencia de ella que por la propia. Era su hermana, después de todo; una hermana mayor que se había quedado tan menuda y frágil como siempre, aún con el correr de los años. Con su expresión infantil y enfurruñada al sentirse despreciada, quizá, con el quiebre el contacto físico. Aún con esos ojos castaños, tan diferentes de los suyos en pigmento pero tan parecidos en brillo y expresividad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era la única persona allí presente, diciéndole un montón de incoherencias que no escuchaba ni comprendía, pero nadie más tenía gran importancia. Sentía esa grata paz interior correr por todo su cuerpo, como si hubiera estado en tensión durante un largo, largo tiempo y, de pronto, se viera libre para relajarse y soltar el aire contenido. Pero tenía urgencia de algo que no estaba en ese lugar, en ese recibidor pequeño y pobremente iluminado, lleno a rebosar de tantos elementos que había tenido el &lt;i&gt;gusto&lt;/i&gt; de apreciar mil y un veces durante las últimas decenas de meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensó que, probablemente, su situación no era común. Por eso, supuso, muchas cabezas voltearon para observar su andar calmo y pausado hacia la salida, después de haberse disculpado de manera breve con toda la gente que esperaba quedarse viendo su rostro por tiempo indefinido, pensado que sería un disfrute recíproco. Los había echado de menos, a todos, pero creía que esa no era la soltura que deseaba ansiosamente experimentar en ese preciso momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol le dio en la cara y le hizo entornar los ojos y arrugar la nariz, en su obstinación por mirar el cielo. Era un día brillante y muy azul. La ciudad estaba intranquila a esas horas tempranas de la tarde, exaltada, vertiginosa. Los transeúntes se movían de un lado a otro, apurados o solo paseando; los vehículos no eran más que borrosas manchas deslizándose a toda velocidad por las calles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Echó a andar. Sin rumbo alguno, casi sin conocer el sitio en el que se encontraba. Dejando atrás cualquier vestigio de sus días pasados, de la adicción, la violencia y lo insano de esa vida que le parecía tan lejana, casi como si no fuera suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hinchó sus pulmones de aire, del oxígeno viciado de una urbe poblada y viva. Se le antojó un aroma agridulce, una mezcla de flores de algún jardín hogareño y humo recién escapado de un ruidoso motor. De personas, asfalto, árboles gastados, papeles arrugados en la acera, sonrisas, llantos, enormes carteles publicitarios y pájaros cantarines sobre su cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de años de confinamiento, eso era, para ella, la verdadera libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; Jillian.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Palabras:&lt;/b&gt; 500.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Jillian tiene miedo. No puede cuidarse a sí misma. ¿Cómo cuidará entonces de él?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid2&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Jillian&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jill es delgada y muy alta. Esos son sus rasgos más característicos. Siempre recuerda, de sus días de escuela, lo mucho que desentonaba con la mayoría de sus compañeras de clases, que eran todo lo contrario a ella: frágiles y pequeñas como muñecas.&lt;br /&gt;Tiene una sonrisa encantadora, que siempre acompaña a sus ojos grises y profundos, normalmente ocultos bajo el cabello claro que le cae sobre el rostro bonito y anguloso.&lt;br /&gt;En conjunto, es una mujer bella. Una mujer de excelente educación pero, a veces, torpe proceder. De pensamientos transparentes y actitud fresca. Una muy joven mujer que apenas comienza a asomarse a la vida, pero ya está repleta de ideales y opiniones para casi todo lo que la rodea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jill tiene solo diecisiete años, pero ya está casada. Su flamante esposo es un importante militar, un hombre del que todo el mundo en el ambiente ha oído hablar. Un caballero de complexión robusta e imponente, actitud serena y misteriosa, aspecto impecable y modales aún mejores. De esos sujetos que, por más serios y adustos que parezcan a veces, tienen un encanto personal irresistible, en combinación con una aguda y retorcida astucia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jill suele ser envidiada por otras damas de alta clase, otras esposas de militares con altos rangos. Personas que no conocen nada de ella ni de lo que realmente es su vida. O sí. Muchas veces se preguntaba si no era la única que se encontraba en aquella situación. No dudaba que muchas de esas mujeres dejarían pasar unas cuantas cosas solo por la casa cómoda y la rutina fácil que poseían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jill, en cambio, no siempre puede soportarlo. No puede actuar como si las cosas estuvieran bien todo el tiempo. La gente, seres ajenos a su matrimonio, también se da cuenta. Pero nadie hace nada. Sus dudas, ciertamente, tienen un motivo de ser.&lt;br /&gt;¿Todas las otras elegantes señoras se habían visto obligadas por sus progenitores (y otro par de extraños) a relacionarse y después casarse con un tipo más de diez años mayores que ellas? ¿Todas habían sido sustraídas de su incipiente inocencia de los catorce años con la misma violencia? ¿Todas podrían decir que la persona que tenían al lado las forzaba, las aterraba, las ignoraba y las buscaba al momento siguiente? ¿Y todos sus esposos eran igual de turbios y enfermizos que el suyo? ¿O es que eran, ella y su vida, una rareza en aquel mundo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jill, aún así, tiene su pintura. Ella es liberal, sencilla, despreocupada, entusiasta, artista. O lo era, antes de que tuviera que dejar de lado muchas de esas cosas y crecer de golpe. Pero todavía tiene su pintura, su arte, y en él descarga todas las noches tormentosas y todos los días artificiales por los que ha pasado y tendrá que pasar.&lt;br /&gt;Eso y el pequeño niño que comenzaba a latir en su vientre. Que sería suyo, solo suyo, y nunca dejaría que se volviera como su padre, siquiera que tuviera la posibilidad de imitar algo de él. Jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; El reflejo de la arena.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Palabras:&lt;/b&gt; 100.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas de Autor:&lt;/b&gt; Soy horrible para los drabbles. Los personajes también son originales ya pensados (y nunca usados).&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Intentar continuar con esto es como querer reflejar una imagen en la superficie más opaca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid3&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El reflejo de la arena&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay momentos en los que quisiera desaparecer. Esas cosas que siente no son normales. Mucho menos, sanas.&lt;br /&gt;No sabe qué quiere, qué espera, qué necesita él. Se siente abatida ante la furiosa delicadeza que pone en cada roce contra su cuerpo. No quiere sentir, pero es lo que más desea.&lt;br /&gt;Porque ambos son como el agua y el aceite, como una mezcla agridulce. Él es un asesino, ella una simple joven. Y esa sensación de pequeñez que la invade, que contraste con sus ganas de dejarse llevar, le resultan tan incomprensibles… Pero sabe que se dejaría matar antes de abandonarlas.&lt;br /&gt;</description>
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  <pubDate>Mon, 07 Jul 2008 03:42:08 GMT</pubDate>
  <title>Writer&apos;s Canvas: reto nro. 52.</title>
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  <description>Viñeta para el reto 52 de &lt;span class=&apos;ljuser ljuser-name_writers_canvas&apos; lj:user=&apos;writers_canvas&apos; style=&apos;white-space: nowrap;&apos;&gt;&lt;a href=&apos;http://community.livejournal.com/writers_canvas/profile&apos;&gt;&lt;img src=&apos;http://l-stat.livejournal.com/img/community.gif&apos; alt=&apos;[info]&apos; width=&apos;16&apos; height=&apos;16&apos; style=&apos;vertical-align: bottom; border: 0; padding-right: 1px;&apos; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href=&apos;http://community.livejournal.com/writers_canvas/&apos;&gt;&lt;b&gt;writers_canvas&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Reto:&lt;/b&gt; 52, &lt;a href=&quot;http://community.livejournal.com/writers_canvas/80203.html#cutid1&quot;&gt;Lord&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Palabras:&lt;/b&gt; 1000.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencias:&lt;/b&gt; Contiene algunas descripciones levemente &lt;i&gt;gráficas&lt;/i&gt; (no de índole sexual, precisamente).&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas de Autor:&lt;/b&gt; La foto me hizo acordar enormemente a un personaje que tenía pensado pero sobre el cual nunca había escrito antes. El resultado: una viñeta experimental sobre algunos conceptos del mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Reto nro. 52&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuerpos en el suelo, tendidos en curiosas posiciones; sangre oscura, casi negra, deslizándose con suavidad por los muros, trazando dibujos abstractos; vísceras y carne asomándose por aquí y por allá.&lt;br /&gt;Guardó el refinado revólver plateado y se acomodó los guantes negros, ajustándoselos aún más a la piel, a esos dedos largos que no titubeaban. Sin embargo, no se retiró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo no le jugaba a favor y, ciertamente, cualquier lógica habría deducido que no se encontraba en una situación beneficiosa para sí mismo. Pero, por supuesto, todo aquello era completamente ajeno a él. A un hombre como él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Importaba, acaso, que se encontrara en un punto de reunión muy poco oculto y que lo que acababa de hacer podría ser descubierto por cualquiera, desde el más insignificante hasta el más alto rango, al que se le ocurriera pasar por allí? No demasiado. Muy poco, de hecho. Más allá de lo nauseabundamente inútiles que se le antojaban aquellos tres tipos, le preocupaba bastante más que dos de los cadáveres habían quedado muy cerca el uno del otro, congelados en posturas desajustadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué se le había ocurrido desfallecer de esa manera al sujeto de la izquierda? Era asimétrico, algo muy lejos de lo artística y perfecta que debía ser la escena. Un Coronel y sus dos subordinados más próximos, encontrados sin vida a cada extremo correspondiente del escritorio, acompañados de brillantes proyectiles del más caro plomo esparcidos por la habitación después de traspasar limpiamente el corazón y la cabeza, según sus jerarquías, y auténticas explosiones de furia color carmín en cada uno de los ángulos que respondían a sus propietarios. A sus antiguos propietarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no: el maldito imbécil había tenido que caer jodidamente ladeado hacia la jodida derecha, echando casi con sorna la totalidad de la obra a la basura. Cosas como esas eran las que lo ponían de mal humor. Mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminó con su acostumbrado andar imponente, majestuoso, mucho más allá de la altivez y la arrogancia de cualquier rey de reyes, acercándose con cuidado y sumo desprecio al Mayor que reposaba sobre su brazo izquierdo, con los ojos entreabiertos y un hilillo de sangre escapándose de su boca casi cerrada. Le daba asco. Aquel tipo calvo y de expresión orgullosa le provocaba la más profunda repulsión, con su uniforme descolocado y su nariz respingada e infantil, causante del enorme error que había en su ahora fallida creación, como una mancha negra y rosada que cae por accidente en el sitio menos adecuado del lienzo casi terminado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sacó el arma del interior de su largo sobretodo una vez más y disparó sobre su hombro derecho. El cuerpo se agitó y se meció hacia el lado donde lo llevó la impulsión, hasta recargarse sobre su espalda por completo, produciendo un viscoso sonido al chocar con su propio reguero de sangre. El túnel sobre su pecho se dejó ver sin pudor, enseñando lo profundo de su cavidad y lo muy importante que era para retener todo el líquido que había dejado escapar con su ruptura. El rojo lo ensuciaba todo; era posible imaginar todas las pequeñas piezas que había dejado libradas al azar la bala intrusa. Las enormes arterias cortadas de raíz, carne desgarrada en torno a un pequeño hoyuelo, el mismo órgano vital reventado e interrumpido en su lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se encontró satisfecho y apretó el gatillo dos veces más sobre su amplio tórax, alejándose cuando la sangre y la carne salpicaron hacia todos sus entornos próximos. Había maniobrado con cautela de no dejar rastro físico de sí, a pesar de que no fuera un misterio para muchos la identidad del &lt;i&gt;culpable&lt;/i&gt; cuando se descubriera el hecho.&lt;br /&gt;Porque él era mucho más de lo que podía decir su rango; mucho más, incluso, que la mayor parte de sus superiores. Sin embargo, tenía su propia estrategia que jugar y consolaba sus ansias planificando y volviendo a planificar, pasando horas enfrascado en sus complejos y laberínticos pensamientos, revisando, reformando y eliminando movimientos de su retorcida partida de ajedrez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Echó una mirada al Coronel. A diferencia de los otros dos, uno más cobarde que el otro, su par no se había incorporado de su lustroso asiento de cuerpo, por lo que el impacto de la bala en el centro de su cabeza lo había echado hacia atrás, con los ojos muy abiertos y una mueca muy expresiva en el rostro. Una mueca que delataba la impotencia de saber que aquello iba a suceder en algún momento (no por nada él había previsto que no se movería de su butaca cuando lo viera entrar al despacho, con aquella particular sonrisa suya, mezcla de satisfacción y sutil, sutilísima amenaza, y, más tarde, sacar el arma con un veloz y elegante movimiento) y, de todas formas, no poder hacer nada contra ello. Era el desgano y el vacío de dejarse morir. Su blanquecino cabello desordenado, sus ojeras profundas y sus manos nudosas y ajadas colaboraban con el aspecto demacrado que, creía, demostraba lo estúpido que era.&lt;br /&gt;Aún así, pensó que morir en sus manos era todo un honor para aquel viejo. Sería noticia, una noticia que recorrería todo el ejército. Si no hubiera sido de aquella manera, ¿qué le esperaba? ¿Una patética muerte por enfermedad o vejez en una sucia cama de hospital?&lt;br /&gt;No, para los militares ineptos solo había una salida, fuera en el campo de batalla o en una simple oficina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enfundó el revólver por segunda vez y comprobó con suma meticulosidad su trabajo. No era perfecto, como debería haber sido, pero tampoco estaba tan mal, observándolo por segunda vez. Aquel pobre diablo, en todo caso, ya se había ganado su castigo por cualquier idiotez que hubiera cometido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, se decidió por sonreír. Era una sonrisa placentera, desagradable, y eso le gustaba. Se dirigió hacia la puerta de salida, la única que había en la habitación, y la abrió silenciosamente. Una vez fuera, pensó que, después de todo, hacer el &lt;i&gt;trabajo sucio&lt;/i&gt; por uno mismo era mucho más interesante de lo que todos creían.&lt;br /&gt;</description>
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